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EL NUEVO ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL |

En efecto, la explosión demográfica ha significado pasar de los 3.000
millones de habitantes en la década de los 50 a 5.000 en la década de los
90, haciendo que el crecimiento de la población sea un factor presente en el
desarrollo de la economía y el quehacer político internacional. No es lo
mismo repartirse una torta entre 6 que entre 12. Cuando las partes se hacen
muy delgadas siempre habrá quien sostenga con mucho razonamiento que alguien
debe tener la porción más grande por edad, antigüedad, estatus o porque
tiene el poder. Sin embargo debe quedar muy claro que el factor poblacional no
es determinante en economía, pero sí es un factor presente, especialmente en
la política.
Durante la década de los 70 y 80s. la economía mundial se transformó
completamente. Por un lado estaban los países destrozados de 1945 que hacia
la década de los 60 estaban reconstruyendo sus economía bajo la protección
interesada del capital norteamericano, aprovechando su estabilidad poblacional
y el alto nivel de cultura científica con que emergieron de la 2ª guerra
mundial. Estos países lograron fortalecer sus economías a expensas del poderío
científico norteamericano que hizo la mayor parte del gasto de investigación
científica; los otros países, como Japón, por ejemplo, en un comienzo solo
se aprovecharon de ese desarrollo científico para comercializarlo en el
mercado, con muy pocas oportunidades iniciales de alcanzar a los
norteamericanos.
Por su parte los países de la órbita socialista crecieron y fortalecieron la
organización social (en torno al bienestar social) y política (en torno a
los sistemas de vigilancia y protección y a lo militar). Al parecer (aun es
muy pronto para tener una evaluación precisa), donde para el mundo
capitalista el crecimiento científico y tecnológico servía para hacer
crecer al mercado, para los países socialistas éste estaba supeditado a
hacer crecer lo social y lo político. El incentivo individual para el
desarrollo de la creatividad de la ciencia, parece haber sido un factor
importante en el desarrollo de ambos sistemas.
Durante los 70 y los 80 algunos satélites del capitalismo norteamericanos
alcanzan el mismo nivel de desarrollo capitalista que estos últimos. Con la
diferencia que frente al gigante norteamericanos, sus antiguos socios
minoritarios se asociaron progresivamente en bloques económicos unidos por
una intensa actividad de transferencia de capitales y tecnología, fenómeno
que, más que ayudado es permitido por el desarrollo de la informática y las
telecomunicaciones instantáneas. Se creó así la transnacionalización de la
economía y la globalización de los mercados.
Por su parte, los países socialistas alcanzaron un gran desarrollo científico
y tecnológico hacia los 70, pero sus estructuras políticas se osificaron
inhibiendo la creatividad y la satisfacción de necesidades sociales, a la vez
que les resultó cada vez más difícil detener el flujo de imagen de
bienestar ultramoderno proveniente de los países capitalistas, aumentando la
corriente de descontento interior. Al parecer, también durante este periodo
la capacidad de la planificación centralizada para satisfacer todas las
necesidades humanas alcanza el punto en que se convierte en un fracaso ideológico.

En este nuevo sistema económico mundial(1), el desarrollo
tecnológico y científico, especialmente -pero no únicamente- en lo relativo
a comunicaciones e informática, permite la formación de un mercado mundial
que se salta los límites de las fronteras nacionales, es decir, donde los
Estados y los gobiernos ya no pueden intervenir fijando precios, cuotas de
producción, estilos de administración, favoreciendo sectores político-económicos
o favoreciendo un tipo de empresas sobre otras (las nacionales por ejemplo),
porque es el mercado mundial el que regula, y los gobiernos que intentan
regular su mercado por su cuenta, ponen en riesgo su economía con bajas en su
producto bruto nacional, alteraciones bursátiles y altas tasas de inflación,
debido a los mecanismos del gigantesco mercado mundial de oferta y demanda
(que es lo que lo convierte, más que en un sistema, en un NOEM).
En el NOEM, el intercambio de capitales y conocimientos científicos (ambos
convertidos en mercancías transables en el mercado) se realiza dentro de un
mercado único, sin fronteras, de todos los países del mundo que tengan algo
que ofrecer en el mercado mundial (de libre competencia).
Sin embargo en el NOEM actual, la economía es muy diferente respecto del rol
que tenían en los años 60. Por ejemplo, mientras que hacia los 60 cada
economía nacional era un ente independiente de los demás (donde las economías
de los países subdesarrolladas eran "dependientes" de las economías
de los países desarrollados) hoy tenemos una sola gran economía mundial; de
manera que en las economías de los 60 podíamos tener áreas relativamente
desarrolladas y ricas usualmente urbanas y áreas relativamente
subdesarrolladas y pobres o atrasadas en el sector rural. En el medio quedaban
los "marginados" de las poblaciones, los barrios miserias, barriadas
o favelas. Hoy día la situación es distinta, a la NOEM se incorporan todos
los países que pueden incorporarse al mercado internacional, pero no se
incorpora todo el país, sino solamente aquella parte de la economía que
puede hacerlo por su capacidad de conocimientos, manejo de comunicaciones e
informática, acceso a las bolsas de comercio y a la banca internacional,
capacidad de producción exportadora o de producción al nivel internacional
(aunque sea de consumo interno). El resto de la población del país queda
afuera, convertidos ahora en "excluidos", pobres entre los pobres
que ni siquiera forma parte del ejercito de reserva del proletariado
moderno(2), porque carece de la preparación educativa y la cultura adecuada
para incorporarse con algún nivel de éxito en los estamentos bajos del NOEM.
El gráfico al final del texto ilustra la forma en que el NOEM incorpora a los
países y la situación de los excluidos modernos, comparados con lo que sería
un país subdesarrollado "dependiente" de los 60.
Una consecuencia (no esperada) de esta visión del mundo, radica en que al
verlo así se aprecia que ya no se trata de si un país es del tercer mundo, o
subdesarrollado o de segunda o tercera clase. Lo que tenemos hoy sería un
mundo único, donde la parte del mundo o de cualquier país que pertenece al
NOEM es una parte desarrollada y moderna, mientras que la parte que queda al
margen o excluida de él tendrá lo que podríamos llamar una sociedad de
desarrollo atrasado o de pobreza, donde el extremo máximo será la de los
excluidos o miserables, que encontramos lo mismo en Nueva York, Washington,
Londres(3), ciudades de Suecia, Europa del Este, África, Asia o cualquier país
del mundo. En otras palabras, según este punto de vista, no hay un país
atrasado o "en desarrollo" respecto de los países desarrollados,
sino que países con sectores nacionales de distinto tamaño, en que unos
participan del desarrollo con estándares internacionales y otra parte de su
población permanece excluida(4).
El argumento parece volvernos a la teoría de las economías duales de los 60,
pero a nivel mundial. Asimismo, los nuevos "marginados" de hoy son
en realidad aquellos sectores socioeconómicos que no logran insertarse
plenamente en la economía "moderna" nacional/mundial y que a pesar
de su nivel de educación o experiencia producen servicios de baja demanda en
el mercado laboral o con exceso de oferta, creando un nuevo tipo de pobres. Se
trataría de las profesiones esencialmente no comerciantes ni productoras para
el sistema de mercado, con estudios universitarios o medios completos como los
educadores, algunos tipos de trabajadores sociales, gran parte de la clase de
la administración del estado, pequeños y medianos agricultores de
policultivos, no exportadores, etc. etc., quienes pasan a ser los consumidores
de los bines de segunda calidad y de segunda mano. Entre ellos se dan nuevos
tipos de pobrezas, como la pobreza cultural de los educadores que por sus
bajos ingresos no tienen acceso a la oferta de la literatura y el desarrollo
intelectual, y mucho menos incorporarse al "Internet", a pesar de la
conciencia intelectual que hayan ganado durante sus estudios universitarios. O
la pobreza de quienes se ven limitados para enviar a sus hijos a cursar
estudios superiores a pesar de considerarse a si mismos como de la "clase
media".
En este terreno se puede apreciar los esfuerzos de los gobiernos modernos por
acrecentar la parte de su población que participa de la economía mundial, en
esos esfuerzos la educación juega un importante papel, formando sociedades
humanas con una cultura capaz de comprender e insertarse en el fenómeno
mundialista, dándole importancia al mismo tiempo, a la dimensión localista:
para pensar mundialmente y actuar y crecer localmente, por ello es tan
importante que los profesores del siglo XXI, por inaugurarse, comprendan
cabalmente el fenómeno de la mundialización.
Un ejemplo claro y reciente de esta condición de una economía "única"
y mundial, puede verse en el fenómeno de la caída de la economía mexicana y
el efecto de arrastre o de "dominó" que ha ejercido sobre la economía
del resto de los países de América latina, especialmente Brasil y Argentina,
con efectos no despreciables en Chile. Aunque el problema aun esta fresco y
las causas esenciales de este problema que afectó a tantos países, siendo
solamente la economía mexicana la que sufrió "el problema", ya
algunas voces adelantan que uno de los principales actores fueron los
"operadores" de las Bolsas de Comercio. Los operadores son los
agentes encargados de comprar y vender acciones en las Bolsas de Comercio por
cuenta de terceros. Por ejemplo un responsable del dinero de una AFP (o Banco,
o Financiera, o Caja de dinero de Terceros). Estos operadores tienen que hacer
que el dinero que se ha depositado en sus arcas aumente mediante la especulación
oportuna o los dividendos de las acciones compradas con los dineros
depositados en su institución, para pagar los intereses correspondientes a
los depositantes. Cuando los operadores ven que un sector geográfico o económico
esta produciendo pérdidas, porque allí la economía esta en mal estado, su
preocupación inmediata es vender las acciones de ese sector que tienen en su
poder, para evitar mayores perdidas. Frente al caso mexicano, cuando muchos
operadores vieron las perdidas de la economía mexicana, simplemente tomaron a
Latinoamérica como un todo y ante el peligro vendieron acciones de la economía
mexicana lo mismo que de la argentina, brasileña, panameña o chilena. Porque
para ellos todo el sector es una sola economía, donde lo que cuenta son las
zonas "seguras" que permiten ganancias de acuerdo a las tasas
estimadas convenientes al momento de la inversión.