DOS MOMENTOS EN LA TEORÍA DE JURGEN HABERMAS

Habermas antes y después del "giro lingüístico"

Tomás R. Austin Millán

Sociólogo, Antropólogo Social

Este trabajo fue publicado originalmente como "Dos momentos en la Teoría de Jürgen Habermas" en la Revista HUMANIDADES del Departamento de Humanidades y Lenguas de la Universidad e Temuco, Segundo Trimestre 1998. Lamentablemente esa Universidad desapareció el 2002.

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La "Escuela de Frankfurt"

Los tres niveles del Mundo de la Vida

La estructura dialógica del lenguaje para Habermas

El Giro Lingüístico del siglo XX

 

1. El último representante de la Escuela de Frankfurt.

Según Habermas, desde aproximadamente 1970 que viene siguiendo el mismo programa de investigación, si bien reconoce que todo aquel que mantenga una cierta sensibilidad política habrá de reaccionar también a la mudanza de contextos:

"En los años sesenta había que enfrentarse a las teorías de la tecnocracia, y a principios de los años setenta a las teorías de la crisis. Desde mediados de los años setenta empezó a hacerse notar la presión ejercida por la crítica neoconservadora, así como por la crítica posestructuralista de la razón; a esto respondí con el concepto de racionalidad comunicativa. Esta constelación no ha cambiado en principio desde los años ochenta; por eso he seguido con mi tema de una crítica a la "filosofía del sujeto", precisándolo con medios filosóficos"(1)

2. Los "dos periodos" en el trabajo de J. Habermas.

Hay dos intentos o dos periodos de trabajo en las teorías de Habermas, los que confunden al lector que se introduce en ellos. El primer Habermas es el de "Conocimiento e Interés", publicado por primera vez en 1968, y el segundo Habermas es el de "La Teoría de la Acción Comunicativa" de 1977.

 El primer trabajo, según R. Bernstein "...era un prolegómeno de un futuro análisis científico y crítico de la sociedad."(2)

 

2.1. Primer periodo: "Conocimiento e Interés"

En Conocimiento e Interés Habermas propone que existen tres formas de interés cognitivo que a su vez proporcionan tres formas diferentes de acción: el interés técnico, el interés práctico y el interés emancipativo. Cada una de estas formas de interés cognitivo realizados en acciones da lugar a tres dimensiones de la existencia social humana: el trabajo, la interacción humana y el poder, respectivamente. El interés técnico del trabajo será estudiado por las ciencias analítico-empíricas, el interés práctico de la interacción humana es conocido por las disciplinas hermenéutico-históricas y el interés emancipativo del poder sería conocido por las ciencias críticamente orientadas (tanto empíricas como interpretativas).

Matriz del "Conocimiento e Interés" en el primer Habermas.(3)

Interés cognitivo (Acción)

Saber

Medio:

Dimensión de la existencia social humana

Ciencia:

Disciplina que lo caracteriza

Técnico

Instrumental

(Explicación causal)

Trabajo

Ciencia analítico-empíricas o naturales

Práctico

Práctico

(entendimiento)

Interacción humana/

el lenguaje

hermenéutica histórica

o "interpretativas"

Emancipativo o emancipatorio

Emancipatorio

(reflexión)

Poder

ciencias críticas, o críticamente orientadas (empíricas e interpretativas)

 

2.2. Los fallos de "Conocimiento e Interés"

El programa crítico esbozado en Conocimiento e Interés tenía --según Bernstein-- 4 "fallos o inadecuaciones principales" de los que Habermas se encarga personalmente de superar, dando como producto su nueva tesis conocida en el texto de "La Teoría de la Acción Comunicativa"

El carácter de estas inadecuaciones quedan al margen del interés práctico de este trabajo, excepto en un aspecto. En cierto modo los fallos teóricos a que se hace mención se debían a que Habermas se estaba moviendo dentro del marco de una filosofía de la conciencia y la filosofía del sujeto autoconsciente(4). La clave para entender el cambio a la Teoría de la Acción Comunicativa, dice Bernstein, ha sido denominada como su "giro lingüístico", al salirse del marco original e inspirarse en la filosofía del lenguaje (como oposición a la filosofía del sujeto y la filosofía de la conciencia), concretamente en la teoría del acto de habla(5) que Habermas modifica y refina significativamente, porque se da cuenta de que el ámbito de las interacciones comunicativas es más extenso que el de los actos de habla explícitos. Enfocando la comunicación desde la perspectiva del habla, podemos alcanzar una comprensión de los rasgos distintivos de la comunicación.

Siguiendo con Bernstein, la principal razón del "giro lingüístico" de Habermas,

"...es que éste no nos hace caer ya en la trampa de la perspectiva monológica de la filosofía del sujeto. La acción comunicativa es intrínsecamente dialógica. El punto de partida de un análisis de la pragmática del habla es la situación de un hablante y un oyente que están orientados hacia una mutua comprensión recíproca; un hablante y un oyente que tienen la capacidad de adoptar una postura afirmativa o negativa cuando se pretende encontrar un requisito de validez".

3. El segundo periodo teórico: "La Teoría de la Acción Comunicativa".

La "Teoría de la Acción Comunicativa" reúne los múltiples cabos en un todo sistémico en donde "las intuiciones contenidas en su tricotomía original de los intereses humanos están conceptualmente transformados en un nuevo registro dentro del contexto de su teoría(6).

Habermas propone un modelo que permite analizar la sociedad como dos formas de racionalidad que están en juego simultáneamente: la racionalidad sustantiva del mundo de la vida y la racionalidad formal del sistema(7), pero donde el mundo de la vida representa una perspectiva interna como el punto de vista de los sujetos que actúan sobre la sociedad, mientras que el Sistema representa la perspectiva externa, como la estructura sistémica (la racionalidad técnica, burocratizada-weberiana, de las instituciones).

El concepto de Mundo de la Vida, Habermas lo obtiene de la sociología fenomenológica, esencialmente de las teorías de Alfred Schütz, pero eso si, rompe con la fenomenología tradicional al abandonar las categorías de la filosofía de la conciencia con las que Husserl trata la problemática del mundo de la vida y sugiere representarnos a éste (el "mundo de la vida") como "un acervo de patrones de interpretación transmitidos culturalmente y organizados lingüísticamente"(8), con la adición de las ideas de G.H. Mead, (de quien debemos recordar su preocupación por el concepto del "acto" y el "símbolo" presentes en el Interaccionismo Simbólico al que él da origen) mientras que la idea de acción racional es claramente heredera de Weber y Parsons(9).

De esta forma Habermas elabora una síntesis entre la visión del que estudia a la sociedad como un conglomerado de sistemas complejos, estructurados, donde el actor desaparece transformado en procesos (sistema-racional-burocrático), y por otro lado, también incluye el análisis sociológico que da primacía al actor, como creador inteligente pero a la vez sumergido en la subjetividad de los significados del mundo vital.(10). Es más, uno no debe confundir sociedad con mundo de la vida (como en Husserl): la sociedad, dice Habermas, no es equivalente al mundo de la vida, dado que la sociedad es, a la vez, mundo de la vida y sistema(11).

 

El concepto de "acción"

El concepto de acción, se origina en el interés de diversos movimientos filosóficos por el hombre como agente, y en la búsqueda de una comprensión de la naturaleza y el contexto de la actividad humana, como esencia de la sociedad humana. "Hace referencia al nivel micro, a los actores humanos individuales, pero también puede hacer referencia a la actuación de colectividades (macro)"(12). El concepto de acción es casi un producto de la Revolución Industrial; comienza a aparecer en Marx como "actividad productiva" e irrumpe en las ciencias sociales de los años 30 en Parsons ("La Estructura de la Acción Social") y en G.E. Mead y su concepto del acto (mencionado ya) en Mind, Self and Society.

Hacia los años 60s, según Bernstein "una ojeada rápida a las revistas filosóficas y libros publicados en la década iniciada en 1960 revelaría que la naturaleza y significado de "la" acción del sujeto, así como de los conceptos afines como intención, propósito, teleología, motivo, razones, etc. estaban en primer término en la discusión filosófica"(13) durante los años 80s continúa siendo un concepto importante para diversos sociólogos: en Giddens como "agencia" (referido a las instituciones), en Touraine (actores sociales) y en Habermas en la Teoría de la Acción Social, "De manera que la sociedad se concibe desde la perspectiva del sujeto en acción"(14).

Dice Habermas: "Llamo acciones solo a aquellas manifestaciones simbólicas en que el actor, ... entra en relación al menos con un mundo (pero siempre también con el mundo objetivo)."(15).

 

Mundo de la vida y acción comunicativa.

Habermas contempla la acción comunicativa y el mundo de la vida como conceptos "complementarios". En concreto, la acción comunicativa puede considerarse como algo que ocurre dentro del mundo de la vida:

Por decirlo así, el mundo de la vida es el lugar trascendental donde se encuentran el hablante y el oyente, donde de modo recíproco reclaman que sus posiciones encajan en el mundo... y donde pueden criticar o confirmar la validez de las pretensiones, poner en orden sus discrepancias y llagar a acuerdos (Habermas 1987:126)

Habermas pretende interpretar el mundo de la vida bajo las categorías del Humboldt, suponiendo "una conexión interna entre las estructuras del mundo de la vida y la imagen lingüística del mundo"(16). El lenguaje y la cultura son constitutivos del mundo de la vida mismo.

En la práctica comunicativa cotidiana no hay situaciones absolutamente desconocidas. Incluso las nuevas situaciones emergen a partir de un mundo de la vida constituido desde un acervo cultural de saber que ya nos es siempre familiar.(17) Por lo tanto, no es posible huir del mundo de la vida:

"...los agentes comunicativos se mueven siempre dentro del horizonte que es su mundo de la vida; de él no pueden salirse"(18).

El acervo de saber del mundo de la vida provee, según Habermas, a los participantes de la acción de convicciones de fondo aproblemáticas, que más adelante darán lugar a los procesos de entendimiento. En otras palabras: si la acción comunicativa es posible, lo es sobre el horizonte aproblemático del mundo de la vida

El mundo de la vida constituye un "trasfondo moldeador y contextual de los proceso por lo que se alcanza la comprensión" mediante la acción comunicativa (204) Implica una amplia serie de suposiciones no expresadas sobre la comprensión mutua que ha de existir y de suposiciones que deben ser mutuamente comprendidas para que la comunicación tenga lugar.

  Según Bernstein, "Habermas quiere hacer justicia a la integridad del mundo vital y a los sistemas sociales, y demostrar cómo cada uno presupone al otro. No podemos comprender el carácter del mundo vital a menos que comprendamos los sistemas sociales que lo configuran, y no podemos comprender los sistemas sociales a menos que veamos cómo surgen a partir de las actividades de los agentes sociales".

Otra forma de ver esta polaridad sociológica es a través del concepto de racionalidad, porque mundo vital y sistema representan a su vez dos formas distintas de racionalidad, Bernstein agrega, La síntesis del sistema y de las orientaciones del mundo vital se integra con la delineación que hace Habermas de las diferentes formas de racionalidad y racionalización: la racionalidad de los sistemas es un tipo de racionalidad deliberada-racional, la racionalidad del mundo vital es una racionalidad comunicativa".(19)

Habermas se preocupa por la racionalización del mundo de la vida porque implica una comunicación cada vez más racional en el mundo de la vida. Cree que cuanto más racional es el mundo de la vida, más probable es que la interacción esté controlada por una "comprensión mutua motivada racionalmente". Esta comprensión --el método racional para alcanzar consenso-- se basa en última instancia en la autoridad del mejor argumento.

El supuesto de la teoría de la acción comunicativa es que, existen tres mundos, los que constituyen conjuntamente el sistema de referencia que los hablantes suponen en común en los procesos de comunicación. El mundo externo alude a los mundos objetivo y social, y el interno al mundo subjetivo. Es decir que, para esta concepción, el hablante, al ejecutar un acto de habla, entabla una relación pragmática con:

  • algo en el mundo objetivo (como totalidad de las entidades sobre las que son posibles enunciados verdaderos); o

  • algo en el mundo social (como totalidad de las relaciones interpersonales legítimamente reguladas); o

  • algo en el mundo subjetivo (como totalidad de las propias vivencias a las que cada cual tiene un acceso privilegiado y que el hablante puede manifestar verazmente ante un público), relación en la que los referentes del acto de habla aparecen al hablante como algo objetivo, como algo normativo o como subjetivo.

El hablante y el oyente se entienden desde y a partir del mundo de la vida que les es común, (porque esta simbólicamente estructurado) sobre algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo. De manera que, entender un acto de habla, significa, para el oyente, saber qué lo hace aceptable (en cuanto a cumplir las condiciones necesarias para que el oyente pueda adoptar una postura afirmativa ante la pretensión que a ese acto vincula el hablante). De esta manera, la acción comunicativa se basa en el consenso simbólico (de allí su aproblematicidad) Sin embargo, no se está sugiriendo que todo acto de habla sea o deba ser a la vez verdadero, recto, veraz, adecuado e inteligible, sino que sólo se trata de establecer que todo acto de habla presupone tales pretensiones. Cuando alguna de ellas resulta problematizada se da lugar a una específica forma de comunicación: el discurso argumentativo, cuya función es restablecer la acción comunicativa entre los hablantes, resolviendo el cuestionamiento de una determinada pretensión de validez.(20)

La verdad, la rectitud y la veracidad, respectivamente, son los criterios de verdad. El mundo de la vida es el lugar trascendental en que el hablante y el oyente se salen al encuentro planteándose esas pretensiones de validez; es el horizonte de convicciones comunes aproblemáticas en el que se da la acción comunicativa. (21)

MUNDO DE LA VIDA

mundo objetivo

mundo social

mundo subjetivo

Como totalidad de las entidades sobre las que son posibles enunciados verdaderos

Como totalidad de las relaciones interpersonales legítimamente reguladas

Como totalidad de las propias vivencias a las que cada cual tiene un acceso privilegiado y que el hablante puede manifestar verazmente ante un público

criterios de verdad

verdad

rectitud

veracidad

Volviendo brevemente a los criterios de verdad, se trata de que, para comprender el significado de una acción --dentro de una concepción de acción comunicativa--- se implica, en principio, ser capaz de participar en la forma de vida en las que se encuentra incorporada esa acción. Sin embargo, para Habermas, esto no puede hacerse sin valorar, al menos implícitamente, los requisitos de validez que surgen dentro de esa forma de vida. Por tanto la comprensión no puede separarse de la valoración racional de la acción(22) ... pero aquí ya nos estamos adentrando demasiado en lo que será materia de otro artículo.

 

NOTAS

  1. Junger Habermas, LA NECESIDAD DE REVISIÓN DE LA IZQUIERDA, Tecnos, 1991, pág. 166.

  2. Richard J. Bernstein, HABERMAS Y LA MODERNIDAD, Cátedra, Madrid, Introducción 1991, pág. 34.

  3. Las partes en negrilla están tomadas de Wilfred Carr y Stephens Kemmis, TEORÍA CRÍTICA DE LA ENSEÑANZA, Martínez Roca 1988, pág. 149. El intento de los autores de proponer un estilo de educación basado en Habermas es bueno, pero corresponde a la primera época de las teorías de Habermas, nos queda la inquietud de saber cómo se escribiría un modelo de acción educativa basado en el actual Habermas, si bien un esbozo de ella se encuentra en Joan-Carles Mêlich, ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA Y ACCIÓN EDUCATIVA. Paidos, 1996.

  4. Al llegar a este punto uno no puede dejar de captar una idea recurrente de las ciencia sociales de fines de este siglo, que parece manifestarse en diversos pensadores modernos tales como Paulo Freire, Habermas Luhmann, Maturana y otros, de lo que podríamos llamar "la perspectiva monológica del sujeto" en oposición a la "perspectiva dialógica". La expresión "La filosofía de la conciencia y del sujeto autoconsciente" hacen referencia a una filosofía de la ciencia que toma como base de su análisis al individuo humano como ser total, la unidad ontológica fundamental, el átomo del que surge toda acción y toda racionalidad. Hoy parece abrirse paso la idea de que la unidad es un conjunto de seres humanos, una racionalidad colectiva, los que intersubjetivamente establecen y fijan los cursos de acción. Esto último aparece como la "perspectiva dialógica". Aquí emerge en primer lugar la importancia del estudio de las condiciones y factores que constituyen la comunicación como el elemento aglutinante de las voluntades individuales, y segundo, aquí se comienza a entender ciertas menciones que se hacen acerca de estar en los comienzos de una filosofía post-hegeliana, porque Hegel es esencialmente "individualista".

  5. Bernstein, citado, Pág. 34 y 38.

  6. Bernstein, citado, Pág. 38.

  7. J. Habermas, Tomo II, Pág. 168.

  8. J. Habermas II, Pág. 176.

  9. Al final de los 70 y comienzos de los 80, estas dos corrientes eran conocidas como el "el Marco teórico de la Acción", en oposición al "Marco teórico del Si mismo (Self)" Representado este último por el Interaccionismo Simbólico de Mead y Blumer (USA) y la Fenomenología de Husserl y Schütz (Europa). Habermas los fusiona en su teoría.

  10. Ver más adelante: "Integración social e integración del sistema". Según el propio Habermas: Yo utilizo "sistema" y "mundo de la vida" como conceptos de esferas sociales que se distinguen por sus respectivos mecanismos de integración, es decir, por los mecanismos de concatenación de interacciones. Jünger Habermas, citado, 1991, Pág. 193-94.

  11. "Ambos paradigmas, mundo de la vida y sistema, tienen razón de ser; otro problema es asociarlos" Habermas 1991: Problemas de legitimación en el capitalismo tardío: Bs.As. Amorrortu, pág. 19, citado en Joan-Carles Mêlich, ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA Y ACCIÓN EDUCATIVA. Paidos, 1996, pág.47 Nota 88.

  12. George Ritzer, TEORÍA SOCIOLÓGICA CONTEMPORÁNEA, 1993:491

  13. Richard Bernstein, PRAXIS Y ACCIÓN, Alianza, 1979, Pág. 240.

  14. Habermas II: 117 (Ritzer 1993:507)

  15. Habermas I: 139.

  16. Habermas II , Pág. 177. Junto con éste, los párrafos que vienen a continuación están extractados de Joan-Carles Mêlich, ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA Y ACCIÓN EDUCATIVA. Paidos, 1996, por no contar con el libro de Habermas.

  17. Habermas II , Pág. 178. y Pág. 104 del Tomo I

  18. J. Habermas II, Pág. 179.

  19. Según entiendo, aquí Habermas retoma el concepto de racionalidad que antes en Conocimiento e Interés había tratado como racionalidad Técnica, práctica y emancipativa. En cambio, respecto de las dos formas de racionalidad de la Acción Comunicativa se ha dicho que el sistema opera con lo racional, mientras que en el mundo de la vida rige lo razonable (racionalidad versus razonabilidad).

  20. En el tema de la verdad, aquí seguimos a Ricardo Alavarez, J. HABERMAS: VERDAD Y ACCIÓN COMUNICATIVA, Editorial Almagesto, Bs. As., 1991.

  21. de Irene Vasilachis de Gialdino, MÉTODOS CUALITATIVOS I: Los problemas teórico-epistemológicos, Centro Edito de América Latina, 1993,pág. 28-9.

  22. Giddens, citado, 165.