EL GIRO SEMIÓTICO

Paolo Fabbri

Gedisa, Barcelona, 2004.

Resumen, Octubre 2009

Los números entre paréntesis (1) indican el número de la página citada o resumida.

 

 

CRITICAS Y COMENTARIOS

De Magda Días Morales

De La Nación (Argentina)

En "Final del lenguaje"

Entrevista a Paolo Fabbri

De El País (España)

En Investigarte.com

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

El sentido es la “cabeza de medusa” de la significación.  Se ha producido un giro en su estudio, un cariz distinto, “un nuevo pliegue de la semiótica” (18). Se sugiere que hay problemas con la consistencia (habrían muchas propuestas teóricas disímiles) por lo que se busca una visión que generalice, sin “tener ningún miedo a la totalidad”. (19) Hay “un giro en la evolución” (21)

CAPITULO 1

La caja de los eslabones que faltan

Una historia tendenciosa

La semiótica surge o es construida como disciplina[1] en los años 60s.

Actualmente encontramos que existen dos corrientes:

1.     La de Barthes/Saussure

a.     que pone al lenguaje y al texto como la principal fuente de la significación.

b.    Intenta saber cómo sería la carga ideológica para saber cómo sería el grado “o” de la escritura (es decir, sin carga ideológica).

c.     Sus deficiencias radican en que se diluye cuando los estudios del lenguaje –en que se centra esta semiótica--  cobran su propia importancia desplazando a la semiótica misma.

2.     La de Eco/Peirce que Fabbri describe empleando varias estrategias de legitimación:

a.     Clasificación a priori de los signos. Con la formulación de tipologías que surgen de la semiosis ilimitada.  Donde “Se pasa de un signo a otro por medio de inferencias” (29).

b.    Las inferencias tienen lugar en un marco textual (escrito, lingüístico).

c.     Con un signo que tiene historia. Surgen, se desarrollan, para llegar hasta hoy con cierta imagen o significado.

d.    Buscando establecer cómo se construye la lengua, para llegar a la lengua perfecta.

Pars Destruens[2]

Examina lo negativo de dos temas:

La imagen del léxico[3]: La noción de signo es más bien un obstáculo de tipo epistemológico para la semiótica. Un sistema de significación no es un conjunto de signos (33) es más que eso. De la misma forma que una lengua no es una suma de palabras.  Lamentablemente cada vez más se confunde a la semiótica con el estudio de signos.[4]  Así, además de establecerse la primacía del lenguaje verbal sobre ostros sistema de signos, sobre todo imagina el lenguaje verbal mediante un modelo teórico de tipo lexical. (…) Es preciso superar este obstáculo epistemológico de la noción de signo, porque no da cuenta de la complejidad de la lengua.

Códigos y deconstruccionismo: El problema anterior, además está estrechamente relacionado con la imagen que tenemos de la relación de los signos entre sí. Se asumió que la significación estaría organizada por el código, que sería “una gramaticalidad imaginada”, apriorista. Se pensó que, “Si hay signos y comunicación es porque hay un código subyacente que regula sus funcionamientos, posibilidades y límites.”

La imagen del código fue dominante, incluso en el “deconstruccionismo” que pretendía interpretar rompiendo el código, pero reconociendo su existencia, de todos modos. Como, con Peirce, todo signo remite a otros signos dejando “la obra abierta”, el código pone orden e impide interpretaciones aberrantes. (35)

Pars construens

Es necesario “volver a pensar todos los problemas relacionados con el significado, el texto, el código y, sobre todo, el signo” (36). Y hago la siguiente propuesta: los signos no son perceptibles como tales a través de un léxico (significación apriorista del significado, posible también en una legua muy ambigua) ni a través de una enciclopedia (reconstrucción de la significación con criterios de tipo cultural). El problema que la semiótica debe estudiar es el de los sistemas y procesos de significación.  

La cuestión no es desembarazarse de la noción de signo, sino pensar que los signos son estrategias como cualquier otra… necesarios para utilizar la lengua, para hacer que funcione el sentido, para articular la significación.

Se trata de introducir la glosemiótica (de Luis Hjelmslev) que no se fía de los signos, procurando dividir el significado de la lengua en unidades fundamentales (sememas) que al combinarse producen sucesos de sentidos distintos, es decir, distintas unidades de significado, que los contextos hacen pertinentes. (36)

Esto es dividir las dos caras del signo en un significante y un significado, con un plano de la expresión y un plano del contenido, donde… cada plano del lenguaje tiene estructuras propias que resultan similares o isomorfas, sólo en un nivel superficial del análisis, y no en los profundos.

La glosemiótica

Esto es lo esencial de la glosemiótica y lo sausseriano, la escisión en el concepto de signo. Es decir, separa los dos elementos del signo, mostrando que su unidad no es natural, que aunque expresión y contenido se presuponen mutuamente, no son coincidentes. Diferente a Peirce donde un signo como globalidad, remite a otro signo como globalidad, lo que ha provocado equívocos. (37)

Los elementos del plano de la expresión y plano del contenido

PLANO DE LA EXPRESION

PLANO DEL CONTENIDO

SUSTANCIA

De la expresión

FORMA

De la expresión

FORMA

Del contenido

SUSTANCIA

Del contenido

Sonidos/imágenes

realmente producidos

Imagen: sintagma de líneas, formas y colores de una imagen

Imagen Acústica

Imagen: Líneas y puntos que sugieren textura, brillo, color y formas.

Concepto

Que Peirce habría llamado “Objetos Inmediatos”

Ver SyFL 36.

Realidad empírica o cultural

Significante

La “expresión” de Hjemslev

Significado

El “contenido” de Hjemslev

 

SIGNO

 

 

Fuente: Carlos Alberto Rincón C., Lenguaje y Semiótica, Internet, PDF.

 Palabras, cosas, objetos.

Fabbri propone una semiótica de los objetos, “conjuntos orgánicos de formas y sustancias”  Se opone al atomismo. 

Para pensadores como Foucault y Deluze, “La única realidad… esta... en los objetos.  Los objetos son el resultado del encuentro entre palabras y cosas, que hacen la materia del mundo, gracias a la forma organizativa conceptual en la que es colocada, sea una sustancia que se encuentra con cierta forma”.[5](40) 

La hipótesis esencial de Fabri, es pensar que existen objetos, no cosas, que son conjuntos orgánicos de formas y sustancias. Hipótesis fuerte que nos libera de la idea de que es preciso descomponer los objetos en unidades mínimas de significados, o los sonidos en unidades mínimas de la fonación, para reconstruirlos luego y entender su estructura interna. Luego agrega: “Toda nuestra época ha estado marcada por la idea constructivista, radicalmente utópica, de que es posible trocear la complejidad del lenguaje, la complejidad de las significaciones, la complejidad del mundo en unidades mínimas (siguiendo en cierto modo el modelo atomista), y luego, mediante combinaciones progresivas de elementos de significado y de rasgos de significantes, producir o reproducir el sentido.” (41)

A continuación: La idea básica del giro semiótico es lo contrario: no se puede… descomponer el lenguaje en unidades semióticas mínimas para recomponerlas después y atribuir su significado al texto del que forman parte. En cambio, podemos crear universos de sentido particulares para reconstruir en su interior unas organizaciones específicas de sentido, de funcionamientos de significado, sin pretender con ello reconstruir, al menos de momento, generalizaciones que sean válidas en última instancia.  Sólo por este camino se puede estudiar esa curiosa realidad que son los objetos, ,,, que pueden ser al mismo tiempo palabras, gestos, movimientos, sistemas de luz, estado de materia, etc., toda nuestra comunicación.[6] (41)

El hojaldre y los dos sesos

De aceptar lo anterior se puede descartar la idea de un lenguaje… modelado sobre la escritura.  Porque es una especie de hojaldre muy complejo de elementos, de signos con valor muy distinto.  Con lo cual se elimina la división entre lo analógico y lo digital, producto de la teoría de la bicameralidad de la mente.(42) “El lenguaje habla simultáneamente con dos sistemas de signos, uno digital y otro analógico, que hablan al mismo tiempo”.  Por lo que es una distinción que “carece de sentido” (43)

Cuadros, átomos, partes del discurso.

Aquí propone “eliminar otra de las grandes proposiciones de la semiótica más común: la que se entre analógico y digital.” (42) … En la realidad, “el lenguaje habla simultáneamente con dos sistemas de signos, uno digital y otro analógico, que hablan al mismo tiempo.  El lenguaje es a la vez analógico y digital. Dicho de otra forma, esta distinción carece de sentido. (43) Mi énfasis

Fabbri vuelve a Hjemslev para decir que “en el lenguaje existen dos niveles, un de organización expresiva y otro de organización del contenido… que establecemos dentro de los objetos[7]  (43).

Según investigadores modernos, el pensamiento no ocurre en forma de lenguaje o habla interna.  “…hay un organización del pensamiento al margen de la expresión inmediatamente lingüísticos”  Dicho de otra forma, existe una organización de los contenidos lingüísticos, si se quiere de los conceptos, al margen del hecho de que se interprete a través de una sustancia de la expresión. Lo cual significa que es posible que unas formas de signos distintos del lenguaje verbal sean capaces de organizar formas del contenido, o significantes, que el lenguaje verbal no es necesariamente capaz de transmitir. Algo no nuevo pero no contemplado en la primera semiología.  La que suponía “que sólo lo que es decible es de alguna manera pensable”. (44)  Hay ejemplo sobre una pintura.

Así… acaban una serie de ilusiones de la primera semiótica”  … Ante la pregunta de ¿Cuál es el tamaño de los signos?, la respuesta sería, “no hay ningún tamaño de los signos decidido a priori: los signos, si acaso, se deciden en función del tipo de segmentación que hacemos en el texto” (45)

La propuesta de Fabbri es quehay que transformar el sentido en significación, algo que puede parecer una tautología pero no lo es.  En efecto, la idea consiste en que el significado que fluye entre nosotros, si lo pensamos un poco, se divide en tipos de categorías, y estos tipos de categorías se definen entre sí.  Dicho de otra forma, no hay categorías y partes de significado antes de la comunicación que se combinan de distinta forma después, en el momento de la comunicación.  Lo que hay son subdivisiones del flujo del sentido que se hacen en el preciso momento en que se verifica el proceso comunicativo: la comunicación no es un retazo formal de la materia (de la expresión y el contenido) que, como decía Hjelmslev, produce una sustancia (de la expresión y el contenido).”[8] (46) Énfasis del autor

… La semiótica se propone… trabajar con las interdefiniciones, reconstruir los criterios de pertinencia para formar en cada ocasión el significado de los textos” (47)

Acción y pasión

Así, se modifica radicalmente “la imagen que tenemos de la semiótica, y ante todo la idea de que los signos son representaciones … los objetos-textos… --como conjuntos de significantes y no simples “cosas” opuestas a las “palabras”— no son… representaciones conceptuales o mentales, como hoy se tiende a pensar. 

Para separa la noción de signo de la de representación hay que hacer una serie de operaciones. (47)

1.     La primera es recurrir a la narratividad. Ésta no sería solo una combinación de palabras frases o proposiciones, sino una configuración que remite “de inmediato a cierto significado”  Así la Odisea es una “articulación configurativa de acciones que existe dentro del poema y produce una articulación significativa particular, que es al mismo tiempo cultural, psicológica, etc.” [9] Mi énfasis.

Este tipo de noción de narratividad, convierte a la semiótica en una teoría de la acción, permitiendo decir que el lenguaje no solo representa estados del mundo, sino que también sirve para transformarlo, modificando a quien lo produce.[10]

2.     Un segundo movimiento teórico fundamental es añadir a la noción de narratividad, como lógica de las acciones, un estudio de las pasiones” (48)

Hoy la entrada pertinente de la dimensión pasional en el análisis semiótico altera radicalmente toda la teoría de la significación[11]

3.     Otro problema fundamental, serán los signos no lingüísticos, como el lenguaje de los sordomudos, o la gestualidad corporal. (49)

Niveles semióticos y eslabones que faltan.

Este título es metasémico.

El primer nivel de la semiótica es el empírico. O más bien, que la semiótica tiene una vocación científica que es a su vez vocación empírica.  Porque tiene el deber de ponerse en contacto… con todas las prácticas complejas de significación de las que pueden “desimplificarse” funcionamientos de sentido. Buscaría las ideas implícitas de signos como los de los ejemplos que da: Spinoza, Boyle. Se trabaja con las imágenes del pensamiento subyacentes a los textos que se quiere analizar. (50-51)

El segundo nivel, directamente relacionado con el primero, es el nivel metodológico. “Para describir los funcionamientos de sentido necesitamos métodos[12]”. El método debe “…capaz de explicar la relación entre (conceptos), para saber qué significa un término y un posible correlato entre términos (como entre intersubjetividad e interobjetividad). (52)

El tercer nivel es el teórico. Capaz de “definir y justificar las categorías que se usan en el momento empírico y metodológico”.La semiótica debe dotarse de un lenguaje teórico que se a responsable en relación con los métodos que usa.” (52)

El cuarto nivel es el epistemológico. Las buenas teorías …deben explicitar sus posiciones filosóficas. “…si por un lado la teoría semiótica sirve para motivar los métodos de análisis empírico, por otro debe basarse en alguna forma de epistemología. La teoría será tanto mas fuerte cuanto más sea capaz de explicitar sus mecanismos epistemológicos de fondo” (52)

Los eslabones que faltan,  “…son los (conceptos) que deben unir estos cuatro niveles, … que a menudo no consiguen estar presentes de un modo claro y eficaz”.

§  Ejemplo, las descripciones textuales (literarias, pictóricas) que son relacionadas directamente con una hipótesis filosófica, sin pasar por las etapas metodológica y teórica que hay entre la empiria y la filosofía. 

§  los que no se plantean el problema de la conexión entre el método descriptivo y la teoría, respecto de la interdefinición de los conceptos usados. (52)

§  entre el método y la teoría, como métodos que remiten a un principio filosófico sin pasar por una teoría que transforme las categorías descriptivas en conceptos.

§  el eslabón faltante entre teoría y epistemología, donde se usan conceptos sin tener una base epistemológica sensata.

Los eslabones que faltan son éstos: el que une  epistemología y teoría, el que une teoría y método y el que une método y descripción empírica.

 

CAPITULO 2

Los conocibles y los modelos

La elasticidad y la palabra dada.

El lenguaje es elástico en el sentido de la amplitud y la variabilidad de las posibilidades de creación de sentido con que puede usarse, aunque se lo ha tenido limitado a la linealidad, a la doble articulación.

El lenguaje incluye la paráfrasis y la condensación. Paráfrasis “es la posibilidad de extensión del significante con respecto al significado…, de una organización de las formas de la expresión posterior (a) las formas del contenido” (55)

Se reduce en las proposiciones fóricas[13]: anafóricas (de referencia a lo dicho) y catafóricas (que anuncia lo que se dirá a continuación).

Así la Semiótica es redefinida por P. Fabgri como “una indagación, con vocación científica, de los sistemas y los procesos de significación[14] (56) Por eso he recuperado…la idea de lo conocible…. Que es el conjunto de los saberes compartidos por una comunidad o por partes de una comunidad, y que de alguna manera están a la espera de una forma de organización expresiva y una forma de organización de los contenidos. En otras palabras, lo conocible, para ser sensato, necesita unos modelos.

En otras palabras, el lenguaje puede decir mucho más de lo que se expresa, de lo que se percibe de lo dicho.

Otra razón por la que es importante el lenguaje, además de tener una función conectiva de transmisión de saberes, es la de ser capaz de crear relaciones. Por ejemplo, “cuando doy mi palabra organizo un espacio en el que contraigo una obligación[15] (56)

La narratividad

Tradicionalmente el estudio de la narración es el estudio de los relatos, orales o escritos. En cambio, siguiendo este argumento, la narratividad ya no es algo que está presente sin mas, en un relato.  Dice Fabbri “Llamaremos narratividad a todo lo que se presenta cada vez que estamos ante concatenaciones y transformaciones de acciones y pasiones”.  Algo que ya se encuentra en Aristóteles.

Así, más que un suceso verbal, se incluyen “un ballet narrativo, una pantomima de tipo narrativo, una organización espacial narrativizable (paisajes), una música con tonalidad narrativa”.

Es decir, “la narrativa es, una acto de configuración del sentido variable de acciones y pasiones… que pueden estar organizadas desde el punto de vista de la forma de su contenido –su semántica--  y pueden ser manifestadas por una forma expresiva distinta (verbal, gestual, musical, etc.)”. (58)

Antes de la semiosis del encuentro entre formas de la expresión y ciertas organizaciones de sentido, es posible estudiar una forma narrativa como pura organización de significaciones. Algo que esta presente “en cada trama de acciones y pasiones organizadas con vistas a una realización de los sujetos y los objetos, de los valores, por tanto que están en juego.”

Este antes-de-la-semiosis es “el eslabón que faltaba entre la teoría semiótica y la base filosófica (epistemológica)”[16] (58)

La pasionalidad

Hemos dicho que la narratividad estudio los problemas de las concatenaciones de acciones y pasiones… ¿Qué es la pasión? “Prefiero el término pasión sobre afecto, sentimiento, emociones (por su oposición habitual a la razón, relacionando de nuevo la noción de pasión con la de acción.” (61)

A partir de Descartes P. Fabbri define pasión como “el punto de vista de quién es impresionado y transformado con respecto a una acción” (61)[17]

“el punto de vista de ese otro, el punto de vista de quien padece el efecto de la acción, es una pasión”

El paradigma semiótica racionalista cognitivo y representacional excluyó las pasiones, porque se basa solo en la representación del signo y el conocimiento que se obtiene mediante el signo.[18]

A continuación P. Fabbri dice, “pero si Uds. introducen la idea de que en la significación hay una narratividad intrínseca, de que lo que se presenta con signos no son cosas, sino procesos…”(62)[19]

Así, como fenómeno dinámico, el signo deja de ser “representación conceptual” y se convierte en acto de sentido, que se realiza con palabras, gestos, música, etc.

Los actos preformativos del lenguaje tienen su contrapartida en  la performatividad del signo. (62)[20]

Tipología y configuraciones pasionales

Podemos acercarnos a la dimensión pasional de la lengua por el camino de la retórica clásica, (63) pero no nos sirve.  Se trata de ver qué tipo de acciones y razones causan ciertos tipos de pasiones.

Más para sacar adelante esta propuesta (ante todo) hay que preferir por una imagen configuracional de la dimensión pasional (63) lo que obliga a reformular una tipología de las pasiones.

Cuatro componentes de la pasión

Una redefinición de las pasiones obliga a tomar en cuenta cuatro componentes muy importantes, porque obligan a reconsiderar radicalmente los sistemas de signos que expresan la dimensión pasional (musicales, lingüísticos, espaciales, gestuales, icónicos, etc.) 

Esos cuatro componentes son fenómenos semióticos subyacentes a todo sistema de signos. Son: el modal, el temporal, el aspectual y el estético.

El componente Modal. Son los aspectos clásicos: poder, saber, querer y deber, y otros como cierto/incierto, posible/imposible.

"Éstos obligan a reconsiderar radicalmente los sistemas de signos que expresan la dimensión pasional. Son fenómenos semióticos subyacentes a todos estos y existen prescindiendo de la sustancia de la expresión usada para manifestar la pasionalidad.

Componente modal: las pasiones se caracterizan por una radicalidad modal. Se refiere a las modalidades clásicas:

  • Poder

·   Querer

·   Saber

·   Deber

y a otro tipo de modalidades del tipo cierto/incierto, posible/imposible y demás. Es como si la pasión fuera una suerte de “compuesto” con parte de sus elementos de tipo modal. La mayoría creemos que solo las pasiones son las de carácter volitivo, de decir la de querer. Pues es cierto que el deseo es la base de las pasiones, pero también es el poder, una extraordinaria forma de pasión, al menos eso dirá Nietzche. También hay muchas pasiones del deber, como la venganza por ejemplo, tiene que ver con el no-poder-no-hacer. Por último están las pasiones del saber, la curiosidad es un querer-saber. Esto rige las actividades  del ámbito de la ciencia, los celos…

Por lo tanto, saber, querer, poder y debes son fenómenos modales intrínsecos de cada pasión, significa que existen posibilidades de una mínima descripción radical de las pasiones en estos términos.

Componente temporal: Por ejemplo la esperanza está dada por un querer algo referido al futuro y la desesperación es el saber que hay algo que ya no se puede querer. La dimensión del tiempo es crucial en las pasiones. Los estoicos decían que las pasiones son enfermedades del tiempo…

Componente aspectual: se relaciona con el tiempo y con el despliegue de los procesos, es decir, con el aspecto. Cada pasión al tener un tiempo, tiene un ritmo. Un ejemplo puede ser pensar que uno puede tener toda la vida miedo, pero no puede vivir aterrorizado. Si existe una diferencia semántica entre miedo y terror, tiene que ver con que el primero es durativo y el segundo sólo dura un cierto instante.

Componente estésico: Un último punto es el de lo sensorial, no hay pasión sin cuerpo. . Una transformación pasional implica siempre una transformación de la estesia, es decir, de la percepción de la expresión corporal. La pasión origina, cambios en el estado físico, en el color, incluso cada pasión parece tener su propio color.  Es esencial que haya descripciones en las que el lenguaje necesite utilizar definiciones de la corporeidad. Mientras el paradigma semiótico había separado rigurosamente del cuerpo la valoración de los signos, considerándola en términos puramente cognitivos y conceptuales, la vuelta de la dimensión afectiva obra en la dirección fenomenológica de tomar en consideración el papel fundamental de la implicación del carácter físico del signo.[21]  Fuente: Giro Semiótico

En otras palabras, mientras el paradigma semiótico había separado rigurosamente del cuerpo la valoración de los signos, considerándola en términos puramente cognitivos y conceptuales, la vuelta de la dimensión afectiva obra en la dirección altamente fenomenológica de tomar en consideración el papel fundamental de la implicación del carácter físico del signo.

La continuidad

Se ha creído que la lengua es un logos natural, una razón, un criterio distintivo en la que se basa el razonamiento” y además, discreto, segmentado en palabras.  Sin embargo comienza a quedar en claro que la lengua sería un fenómeno continuo ya que las palabras se unen en ese continuo mediante las interjecciones, las entonaciones de voz y los gestos, los que además incorporan las emociones. “..si aceptan esta hipótesis verán que en al propia morfología de la organización de la lengua interviene algo que los lingüistas, acostumbrados al carácter discreto del signo, no podían considerar pertinente para su análisis. Se trata de imágenes emotivas, de pasionalidad, a las que los lingüistas de la entonación llaman…, gestos vocales… en cierta medida visible y continuo, de gradiente, y no de discontinuo.”

He aquí pues, un eslabón filosófico que le faltaba a la teoría semiótica”. (70)

El sentimiento de duda.

P. Fabbri se pregunta cómo es que se pudo construir una semiótica que no tomó en cuenta que “una entonación es gesto e imagen a la vez”. (70)

Ya Peirce había establecido que nadie hace inferencias si previamente no tiene dudas…  y la duda no es solo una incertidumbre cognoscitiva, tiene una raíz modal, la incertidumbre, y se caracteriza como una oscilación entre varias soluciones cognitivas. Pero para Peirce, para pasar de un signo a otro es necesario algo más, un sentimiento emocional que requiere superarse resolviendo la duda. La ciencia moderna desvirtuó a la duda, reduciéndola a una duda de orden conceptual.  Así es que desde Peirce, entre otros, tenemos que la duda es algo más, es emocional, donde “el eureka no es solo un gesto cognitivo, sino también un gesto de satisfacción de triunfo. (71)

El análisis pasional.

Si se aceptan estos presupuestos hay que cambiar la teoría y la imagen de la semiótica. Al introducir la dimensión afectiva del lenguaje… --incluyéndola en los propios términos con los que la semiótica puede referirla--  el análisis pasional puede introducir un modo de tratamiento de los fenómenos de la afectividad en términos que pueden ser reconocibles, en términos que pueden manejarse y con los cuales se puede contestar a ciertas preguntas…” todas relativas a las emociones  en general (y acompañando al lenguaje) (72)

Esto nos lleva a la “vertiente operativa” (73) en el que se revele la intencionalidad del emisor leyéndolo en sus componentes pasionales, no lingüísticos, como cuando “alguien que quiere saber podemos hacer que no sepa”.

También podemos actuar sobre los ritmos de a música estudiando y aprovechando (en publicidad) lo que se sobre saber sobre su impacto sobre el actuar de la gente (los jóvenes en el ejemplo de Fabbri).

La publicidad sabe muy bien que al actuar sobre la dimensión estética, por ejemplo sobre las variaciones de calor, frío, borroso, agudo, suave, etc., no nos limitamos a actuar sobre la percepción, también lo hacemos sobre el componente que de alguna manera transforma las emociones de alguien.” (73)

La imagen y el gesto.

Después de algunas investigaciones iniciales, fue olvidada en los estudios semióticos, por el fracaso del modelo lingüístico tradicional sobre la imagen, que evidentemente tiene unas características muy distintas al del lenguaje verbal.” (74)

La imagen es especial, dice P. Fabbri y la analiza comparándola con los lenguajes de los sordomudos, basados en gestos visuales con las manos. Donde tenemos un lenguaje de imágenes gestuales.

Si, además, apelamos a la evolución del lenguaje, P. Fabbri se suscribe a la teoría que dice que el lenguaje surgió de la gestualidad, --no como un fenómeno aislado en si mismo--.  Esta teoría reforzaría la idea que el lenguaje y gestualidad (lengua e imagen) van juntos y contienen una sintaxis natural.

Lo que hecha por tierra la teoría de Watzlawick sobre la dualidad digital-analógica, porque la parte lingüística sería digital, pero la gestualidad sería analógica.(73-78)

Una hermenéutica semiótica.

Como consecuencia de lo anterior, el lenguaje de los signos… modifica muchas ideas generales sobre la semiótica.

…podemos imaginar una hermenéutica de los sistemas de signos distintos de la lengua, del cien, gestualidad, pintura, etc.  Gracias a los cuales (¿?) estos sistemas de signos pueden hablar de sí mismos, interpretarse a sí mismos, pero también interpretar a otro sistemas de signos mediante sustancias de la expresión que… reproducen en parte al significado expresado en el sistema original. (78) Como “un cuadro que hable de otro cuadro, interpretándolo y explicándolo de alguna manera, o música hermenéutica, un cine hermenéutico, etc.

Así “ampliaría la definición de la hermenéutica filosófica”, (donde) la enorme difusión que ha experimentado la hermenéutica (últimamente, ha puesto) entre paréntesis uno de los principales resultados de la semiótica que es el de destacar la presencia de sistemas de signos no lingüísticos que tienen sus propias significaciones, no lingüísticas pero de alguna manera explicables”. (79)

Podría existir un metacuadro que “pudiese hablar de significados propiamente pictóricos, no manifestables  con palabras.”

La enunciación y el interpretante.

La enunciación es una instancia en que emisor y receptor se encuentran intersubjetivamente unidos.

(A la vez que niega al interpretante peirceano, esta usando el concepto de “simulacro”[22])

En textos semióticos no lingüística (cine, música, etc.) hay simulacros de interacción inscritos en el propio texto, mediante procesos de enunciación (82)

Como en las pinturas en que las miradas de frente o perfil tienen significados particulares: de frente, el espectador es un “tu”; de perfil, implica que el espectador es una tercera persona.

Cuando Benveniste dice que “el sentido tiene cara de medusa” esta diciendo que “no solo hay representaciones conceptuales, sino que también en el lenguaje interviene una instancia de enunciación muy variable, inscrita en el texto, que transforma los relatos en discursos… de cualquier sustancia expresiva” (84)

A continuación Fabbri niega a Charles Morris: “No es cierto … que por una lado haya una sintaxis y una semántica (dentro del texto) y por otro una pragmática (fuera del texto)”. (85)

El texto no es una serie de representaciones de estados del mundo, es una representación de muchos estados del mundo.”  

La pragmática es la “desimplificación” del texto”… quiere decir… que un texto lleva inscritas, en forma de sistema enunciativo, las representaciones de cómo quiere ser considerado dicho texto. (85)

Deberíamos hablar de una pragmática interna del texto… inscrita semánticamente. Rechazando la noción de la pragmática como simple disciplina sociológica que interpreta los distintos significados que pueden tener los textos en distintos contextos”… Su función… es mostrar cómo un texto (literario, visual, etc.) crea su propia contextualización interna

La contraposición entre semántica y pragmática … carece de sentido … hay que definirla de nuevo a través de la noción de enunciación. (86)

Metáforas y cognición.

Aquí Fabbri trata de combinar la metáfora, usualmente un recurso retórico que apela a una figura no natural, con el enunciado inferencial, que es una propuesta de verdad, solo que esta inferencia es encontrada en las parábolas. 

Basta con admitir que la parábola es un fenómeno semiótico muy frecuente y de funcionamiento metafórico, para llegar a la conclusión de que el campo de la metáfora se puede ampliar a un espacio de tipo narrativo

La parábola sería entonces, una metáfora narrativa.

“Si es así, podemos dar otro aso adelante y pensar en la posibilidad de convertir con éxito, a partir de estas observaciones, el modelo Saussure-Hjemslev-Greimas en la de Peirce-Eco, y viceversa. (88)

Esto se puede hacer “bajo la condición de descartar por completo una antigua tradición retórica, la de distinguir rápidamente entre los silogismos y las pruebas, por un lado, y las figuras retóricas como simples adornos por otro… podemos asignarle a la metáfora, además de la dimensión estética, una gran capacidad cognitiva de tipo inferencial, reconociendo por otro lado que algunos silogismos sólo son decorativos, y pueden recibir un tratamiento estético”. (88)

Sugiere examinar una metáfora narrativa (la historia de Moisés), y una metáfora inferencial (La parábola del sembrador).  Esta última nos lleva a la abducción y a una semiótica periceana.

Podemos hacer una estructura narrativa de valor metafórico e inferencial a la vez”, con la parábola del sembrador.(89)

Es importante para la semiótica reconocer que el principio de metaforizad no es lingüístico, sino enteramente semiótico (pertenece al sentido, no a la lógica) (91)

La parábola fue tomada como una abducción (inferencia). Siguiendo a Gregory Bateson en Mente y Naturaleza.[23] La abducción es “una profundización lateral de una metáfora o una parábola.” (90)

Como consecuencia encuentra que “el principio de la metaforizad no es un principio lingüístico, sino enteramente semiótico, aplicable en distintos tipos de sustancias y formas expresivas.” 

Lo que lo lleva a concluir que la extensión del conocimiento también puede hacerse por vía de la parábola y también por la vía metafórica. “Si la extensión del conocimiento también puede hacerse por vía parabólica y metafórica, …  la que tiene que modificarse es toda la imagen de la semiótica, no ya en una dirección cognitiva, sino estética, de una cognición muy impregnada de esteticismo y figuratividad”, dejando de lado la oposición entre tropos decorativos de la metaforicidad y la estructura de prueba eminentemente silogística (de las inferencias-abducciones).

Se puede usar la metáfora como extensión del conocimiento, lo mismo que se puede utilizar la inferencia silogística como extensión del conocimiento

Aquí se juntan las dos semióticas, la de la injerencia (¿quiso decir “inferencia”?) y la cognición (Peirce) y la semiótica de la narratividad y la metáfora (Greimas) (91)

Luego se puede utilizar la metáfora y la inferencia abductiva combinadas.  Con lo que concluye que al hacer una inferencia abductiva metafórica, se combina ambas tradiciones de la semiótica, la periceana y la saussereana juntas.

 

 

CAPITULO 3

Cuerpo e interacción

Afirmar y enunciar

Fabbri integra tanto a la enunciación como a la metáfora a la semiótica. 

Con la enunciación, incorpora también a la subjetividad y a la intersubjetividad humana.  Por lo que, la enunciación como fenómeno lingüístico --donde las enunciaciones entras como formas y sustancias de la expresión--, son relevantes e importantes para la semiótica.

El ejemplo lo da en el cine de Pasolini, presentando a su clase de cine como un ejemplo típico de enunciación visual.

Como consecuencia del acápite, se reconoce la apertura a la existencia de una enunciación no verbal.

Cuerpo y esquemas

Examina la metáfora y la corporaleidad (cuerpo como forma de la expresión)

Recordando que muchas expresiones /enunciaciones metafóricas usan el cuerpo como elemento de la metáfora.

En el lenguaje cotidiano (como expresiones que usan al cuerpo), en la ciencia (como metáforas imaginativas que permiten o sugieren campos novedosos de investigación[24]) y en el arte (crítica de arte).

El organon semiótico.

Todos nos extendemos a los objetos que permiten construir nuestra subjetividad.” (99) la que forma unidades complejas (¿Dde humanos y cosas-instrumentos?) que producen agentes colectivos (de muchas personas interconectadas)

“…deben ser tratados exactamente con las mismas categorías que utiliza la semiótica para los fenómenos de significación propiamente humana.

La semiótica es un organon (no un canon), es decir, una regla de uso práctico.  Hay una fuerte demanda de la semiótica como organon para la ciencia, como una especie de arte racional, no universal, para el funcionamiento de los conocimientos locales. (100)

Hechos y fetiches.

A partir de un diálogo entre científicos, Fabbri dice que, “… la semiótica y la lingüística es fundamental para la constitución del objeto científico, como los conceptos “fetiches”, que es el hecho sobre los que se ponen de acuerdo los científicos, y que no excluye la experiencia conversacional que se ha desarrollado allí, dejando otros en desacuerdo y que se convierten en hecho al ser aceptados por la comunidad”. 103.

En el experimento se entrelazan dos semióticas: la del experimento y la del informe. Esto es lo que termina en un hecho científico, pero también en fetiche, en la medida que alguien, de alguna manera, empieza a considerarlo como un objeto que existe por sí mismo y que actúa por sí mismo en el mundo. (104)

El fetiche debería ser tomado en serio, para reflexionar sobre los fenómenos científicos como instrumentos semióticos. Los diálogos que se producen en un experimento o durante el descubrimiento científico son construcciones discursivas, conversacional e instrumental a la vez: las palabras y los instrumentos se montan recíprocamente en una secuencia generalmente significativa que es capaz de ser constructiva (…) y al mismo tiempo perfectamente objetiva (…)[25].

Lindes textuales

Los textos como representaciones, no existen solos. Pertenecen o coexisten con textos defensivos ante posibles conflictos. Como en las presentaciones científicas. Donde “los textos… en realidad son defensas implícitas contra refutaciones. En un texto científico no hay una sola palabra que no sea, de alguna manera, unja respuesta implícita a una posible hipótesis.[26] (105)

 Desde el punto de vista de la semiótica esto significa desplazar el estudio de la Discursividad desde el problema de la representación (…) hasta la conflictividad implícita en la producción de la representación del objeto.

En suma, en la presentación de una nueva teoría hay textos que han pasado por un proceso de disputa, conflicto y tácticas defensivas, para llegar a la presentación del mismo. Esta dualidad representación-conflicto esta presente en todo lenguaje (estratégico, gerencial, etc.) 108

La eficacia simbólica

Los ejemplos de conflictividad vistos antes muestran “la efectividad que tiene el lenguaje de transformar las acciones y las situaciones problemáticas… en vez de ser representativo del mundo, es eficaz sobre el mundo y sobre el hombre (109)

Como motivación puede transformar la fuerza de un ejército.[27]

Pero además hay fenómenos no cognitivos de eficacia simbólica, que son “procesos que afectan directamente el cuerpo” (109)

El miedo, por ejemplo. Fenómenos que nos hacen buscar si podemos hacer otra cosa.  El miedo origina esperanza o huida[28]

Luego hay una transformación simbólica que actúa a través de una dimensión conceptual” (110)

Hay otras modificaciones estésico-corporal, la catarsis, como transformación de la estecia, trasformación perceptiva de la articulación compleja del cuerpo y el ánimo”.  Equivalente o presente en programnas pedagógicos o representaciones estéticas.

Lo cual confirma la hipótesis semiótica de las pasiones como procesos, es decir, los fenómenos pasionales como fenómenos de transformación pasional” (111)

Es decir, los fenómenos simbólicos capaces de despertar pasión, lo hacen transformando las actuaciones de sus actores.[29]

La fuerza de los modelos.

La controversia-conflicto fue propuesta “solo como modelo para explicar una teoría general de las estrategias de sentido

Es una problemática más de los actos de lenguaje entendida desde un puntote vista no solo lingüístico, sino también en general.

Es preciso ir formando poco a poco una tipología de actos semióticos, no como figuras retóricas, sino como fuerzas extrapoladas de la gramaticalidad lingüística (modos, tiempos, etc.) Mi subrayado.

Como en la hipnosis donde tanto el hipnotizado como el hipnotizador se conectan intersubjetivamente en interrelación.

De la misma manera hay una interrelación íntima entre la semiótica y el mundo. La semiótica tiene un doble comportamiento: se interesa por los estudios específicos que lo describen, pero también es capaz de aportar a dichos estudios unos modelos generales de explicación que pueden aumentar el conocimiento y la comprensión de fenómeno. (113)

Esto significa que la semiótica puede mantener su alta calidad de trabajo, si y solo si, brinda a las otras disciplinas unos modelos generales de explicación de los fenómenos de la cultura humana[30]  (113)

Su error capital es que se presenta como una subespecie de filosofía general del lenguaje.

Como ejemplo de cómo la extensión de un modelo semiótico a otros sectores del conocimiento, Fabbri presenta el concepto de lo poético de Jakobson, que sirvió a Greimas para explicar lo narrativo (el mensaje narrativo lleva siempre consigo la memoria de su código.  (Así es como el modelo jakobsiano se ha exportado a la narratividad).

Otro campo es el de la imagen… y… una de las buenas maneras de concebir la imagen es el del modelo poético.  Lo importante es que pueden ser tratadas como una linealización relativamente evidente de una codificación que esta presente en ellas.  En otras palabras, el código y el mensaje están presentes en la imagen. De ahí la idea  de que la imagen es… poética,… dado que se comporta igual que la poesía: por un lado linealiza, plantea un orden de sucesiones, pero al mismo tiempo mantiene la simultaneidad, es decir, la presencia contemporánea de elementos distintos. (115)

Así, de alguna manera, la idea es que el modelo de Jakobson, sirve para estudiar la narratividad, para entender la conversación y para concebir la rima –plástica y figurativa--  en la imagen.   No es un modelo exhaustivo pero de uno u otro modo se puede generalizar y aplicar a textos producidos con sustancias distintas. Esta práctica de la generalización y la aplicación controlada de los modelos a distintos textos es una de las fuerzas de la semiótica. Podemos decir que los modelos son una especialidad de la semiótica.

Es decir, la semiótica puede producir conceptos que pueden aplicarse, como todos los modelos, que sean parcialmente adecuados y que tengan un carácter suficiente de abstracción. (116)

La semiótica del “sobrepensamiento”.

El acápite anterior dice que la semiótica debería crear modelos “—o la posibilidad de que los conceptos semióticos encuentren su propia forma de gramática que haga posibles las comparaciones entre varios tipos distintos de signos—“ (116) e introduce la cuestión de qué se debería poder traducir entre sistemas distintos de signos, o transducciones.  Como un discurso científico que pueda traducirse a uno poético, o poesía a pintura, etc.

Esta semiótica estaría entre los trabajos futuros, por lo que la semiótica “tiene mucho trabajo por delante: el problema es que gran parte de la semiótica actual, ante este reto, se encuentra en una situación de “sobrepensamiento”: cabila demasiado y produce pocos modelos transducibles entre sistemas de signos distintos, como la división que hace Eco entre semiótica pura y semiótica aplicada” (117)

El reto de la semiótica es “no solo proporcionar modelos adecuados sino también mostrar (y demostrar) al mundo de la ciencia la gran capacidad descriptiva –de los te4xtos y las vivencias—que posee constitucionalmente” la semiótica.  Sino la semiótica se limita a ser mala filosofía. (118)

 

NOTAS

[1]. Disciplina, definida como “plano de consistencia teórica que asume cierto número de enunciados en una época determinada” (23)

[2]. Pars destruens / pars construens (lat.) es una expresión común sobre las diferentes partes de una argumentación. La parte negativa, con visos críticos, es la pars destruens. Y la parte positiva, donde se plantea la posición personal y se ofrecen argumentos para sostenerla, es la pars construens. Esta distinción se puede trazar hasta Francis Bacon y su gran obra Novum Organum en 1630. En ésta, él propone su método inductivo que tiene dos partes. Una parte negativa, pars destruens, que remueve todos los prejuicios y errores; y una parte positiva, pars construens, para ganar conocimientos y acercarse a la verdad.

[3]. Llamado en Pág. 34, el obstáculo epistemológico de la noción de signo

[4]. Aislados de su contexto y de la riqueza de significaciones que surgen en el todo

[5]. Lo que suena a un argumento dialéctico, un tanto hegeliano, de la oposición entre conceptos mentales y cosas reales, que se resuelven en la síntesis de los objetos y la objetivación del mundo.

[6]. Se destaca que vuelve a mencionar que deben estudiarse los sistemas de signos como totalidades (antes en Pág. 19) y que un análisis semiótica consistiría en un texto (universos de sentido) que analiza a una totalidad a partir de su organización del sentido y el funcionamiento de sus significados.

[7]. Dicho de otra forma, si no pensamos en palabras, no hay una relación íntima, desde el interior de la mente, entre el significante y su significado, éstos serían relacionados después de ser pensados, al ser hablados

[8]. Recordemos que en Pág. 41 Fabbri había dicho que “La idea básica del giro semiótico es (que): no se puede… descomponer el lenguaje en unidades semióticas mínimas para recomponerlas después y atribuir su significado al texto del que forman parte. En cambio, podemos crear universos de sentido particulares para reconstruir en su interior unas organizaciones específicas de sentido, de funcionamientos de significado, sin pretender con ello reconstruir, al menos de momento, generalizaciones que sean válidas en última instancia.

[9]. Esta configuración como articulación significativa, sería entonces la que nos permite reproducir el texto, como la Odisea, como resumen o relato textual, serie de viñetas de comix, o argumento del cine, porque lo que se reproduce es la configuración significativa, pero en distintos textos. Si no fuera así, nada podría reproducirse, o solo se podría reproducir el original.

[10]. Lo que se parece o es lo mismo que sostiene Rafael Echeverría en La Ontología del Lenguaje en torno a las “afirmaciones” y las “declaraciones-juicios”

[11] Aquí vemos a Fabbri en sintonía con la incorporación de las emociones en las ciencias sociales, a partir de los años 60s, o de la aparición del libro de Daniel Góleman, La Inteligencia Emocional.

[12]Por métodos entiendo una serie de conceptos formados e interdefinidos, pero por sobre todo responsables de sus propias definiciones” (51)

[13] Las formas fóricas (en las que se incluirían la ‘anáfora’ y la ‘catáfora’) se caracterizan por llevar la instrucción Mi información está en otra parte del discurso. Búsquela. La Elipsis y los pronombres son ‘formas fóricas’ por excelencia, que pretenden transmitir al receptor lo que el emisor considera como más temático o de mayor relieve porque quiere que se le preste la mayor atención posible. Las no-fóricas llevan la instrucción Mi información no está en el discurso; búsquela en el contexto exterior.” [Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 44]

[14] Esto es interesante, porque introduce su análisis en la teoría de sistemas, dónde los procesos son las operaciones internas del sistema.

[15] Esto se refiere a los actos perlocucionarios del lenguaje, según Austin, o declaraciones-juicios y las promesas-peticiones-ofertas de R. Echeverría (La ontología del lenguaje) en el que el lenguaje crea actos a futuro por el solo hecho de que algo fue dicho. A diferencia de los actos locucionarios  (Austin), o afirmaciones de Echeverría, en que el lenguaje solo describe un estado de cosas, una realidad.

[16]  Mi comentario: ¿qué es el Antes-de-la-semiosis? (mi término), Preparo una prueba de Desarrollo Regional.  La hoja con las preguntas es un texto semiótico.  Las vivencias de clases en torno a contenidos, guías y lecturas, incluyendo el pedido de proporcionar “Guías para estudiar” y de no hacer una prueba difícil, sería ese Antes-de-la-semiosi que conduce a una organización del contenido (las materias a estudiar) y una forma de la expresión (la prueba: hoja con encabezado, preguntas y la hoja misma).

[17]  Mi comentario: ¿Es una Semiótica de la recepción?

[18]  Por ésto entiendo que cuando veo una Cruz Roja, en un edificio, según el paradigma semiótico cognitivista, sólo se preocupa de que me informo que es un centro sanitario. No incluye los juegos de emociones que entran en acción cada vez que lo veo y que son diferentes: paso y lo veo, pero voy cansado de regreso a mi casa; voy a ver a un paciente allí, o voy herido.  En cada ocasión, el sentimiento o pasión será distinto  En el paradigma cognitivista no está el efecto de lo percibido en cada caso. El giro semiótico busca incluir ese efecto.

[19] Nos deja en claro que el signo es tomado como un proceso (el contenido de un sistema), por lo tanto no es un fenómeno estático, uno a uno (significante versus significado), o algo que se presenta como otra cosa par alguien, como fenómenos estáticos, son, no que estén siendo dinámicamente, como propone Paolo Fabbri.

[20]  Este es otro punto clave: los signos serían preformativos debido a la variación del momento en que son usados, como la variación de los momentos en que paso frente a la Cruz Roja.

[21] Fuente: Giro Semiótico, Sin más datos:  http://finaldelenguaje2.wordpress.com/2009/08/10/giro-semiotico-2/

[22]. De Jean Baudrillard en Cultura Y Simulacro, Editorial Kairós, Barcelona, 1978

[23] Se refiere a al Acápite 3 del Cap 5, Pág. 158, de Espíritu y Naturaleza, Ammarrortu.

[24] En una biografía de Einstein se relata que un día en Berna, Suiza, a inicios del Siglo XX, Einstein tomó un coche que en su camino se alejaba del famoso reloj monumental del centro de la ciudad, y mientras se alejaban del reloj se imaginó que iba montado en una partícula de luz, imaginando a continuación qué le pasaría de ser posible semejante viaje, dando como resultado que pudo establecer los fundamentos de su posterior teoría de la relatividad.

[25] Lo que me recuerda la forma en que los Shoemaker-Levy 9 descubrieron el cometa de su nombre que se estrelló contra Júpiter.

[26] Como los textos de Talcott Parsons en sociología, de quien se dice que usualmente escribía para anteponerse a las refutaciones de sus colegas, por lo que sus textos fueron sumamente difíciles de entender.

[27] Valdría la pena compara con lo que plantea Sun Tzu en su libro de Estrategia.

[28] Y un cuadro que me gusta puede producir interés en comprarlo.

[29] Esta idea podría estar representada por los carteles políticos de la Guerra Civil Española, o la Unidad Popular, pero se extienden a los objetos sagrados religiosos, los cánticos de guerra o religiosos, que en muchas ocasiones han animado a seguidores de ideologías y creencias a sentirse emocionalmente impulsados o animados por sus convicciones, incluso ante la muerte.

[30] Este pasaje me parece muy importante, porque establece, al igual que Eco, que finalmente, como producto de la investigación semiótica en todos sus ámbitos, ésta trabaja o hace aportes al estudio de la cultura, el dominio tradicional de la antropología.