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Fotografía de una familia mapuche al interior de su ruca, 1880
Introducción En
términos generales, la
influencia externa que se ejerce sobre la sociedad mapuche proviene de la
sociedad nacional, a través del sistema económico y social que, históricamente,
ha venido
desarrollándose en el país. Es
decir, básicamente, un modelo de desarrollo capitalista, que con la breve interrupción
del gobierno de Allende, ahora ha estado marcado por el modelo neo liberal.
Junto con el modelo económico y social histórico,
ha sido el aparato político administrativo del Estado,
el que ha expresado las leyes y reglamentos que han afectado e influido
en forma general sobre los mapuches, determinando las leyes y reglamentos que
los afectan y que luego son aplicados por las
instituciones del Estado. Estos
dos aspectos, el modelo económico capitalista y el aparato estatal que lo representa
son, por así decirlo, portadores primarios
o generales del cambio cognoscitivo.
En otras palabras, éstos
son los elementos que fijan las pautas de acción en que se mueven los
elementos objetivos que provocan el cambio en forma directa.
Estos últimos, los portadores secundarios y objetivos,
son la preocupación somera de este estudio y han sido reducidos a unos
pocos que son considerados los más importantes o sobresalientes en su papel de
portadores de nuevas formas de ver el mundo cotidiano de la sociedad mapuche.
Naturalmente, algunas omisiones podrían haber sido significativas, pero
las investigaciones que pudieran surgir en el futuro sobre cambios del campo
cognoscitivo de la cultura mapuche, dirán su última palabra. La
lenta pero progresiva transformación que está sufriendo el país durante esta
última década ha traído a los sectores rurales una serie de instituciones y
actividades que son fuente permanente de nuevos elementos cognoscitivos y
valorativos, que introducen procesos que provocan cambios en la esfera de la
comunicación intersubjetiva
tradicional, transformando lentamente la forma en que esos sectores
perciben su mundo y actúan en él. En
el caso de la IX región, esta situación tiene particular importancia por sus
consecuencias sobre la etnia mapuche, como se ha demostrado en los cambios
culturales presentados anteriormente. El
proceso de resistencia y adaptación que ha sobrellevado el pueblo mapuche ha
sido abundantemente descrito por varias disciplinas. Sin embargo, hoy esta etnia está siendo influida
directamente por procesos de penetración
menos directos que las campañas
militares del pasado o las leyes coercitivas, pero que en la práctica podrían
resultar ser más efectivos que aquellos que se ejercieron antes. La
progresiva urbanización de la región y el aumento de la utilización de las
redes viales que permiten una mayor presencia de servicios que, aunque
discutibles en su efectividad burocrática, resultan deseables para mapuches y
campesinos por igual, tales como: la educación básica y media, medicina
preventiva y curativa, la mayor oferta de bienes de consumo, e incluso los
medios de comunicación de masas, entre los que se destacan las radioemisoras y
los canales de
televisión. A todo ello hay
que agregar los intentos de expansión permanente de diversos credos religiosos
que existen en la IX región y que actúan especialmente orientados a
"convertir" a los mapuches. Todos estos elementos institucionales
nacionales entregan una parte de las condiciones que van transformando
el conocimiento y la
valoración del orden social. Este
fenómeno se analizará aquí en forma breve y sucinta, en busca de un cuadro
general que permita tener una visión de esas influencias portadoras de cambios
culturales. a)
Medicina preventiva y curativa. En
efecto, en el caso de la medicina
preventiva y curativa, si bien las expectativas de vida siempre han sido deficientes
en el agro, las campañas de salud establecidas por organismos del Estado, y los
puestos de salud regularmente
atendidos, cualquiera que sea su efectividad, han dado a los mapuches
nuevos conocimientos
respecto de lo que pueden
esperar de la medicina en general. Esto
ha hecho cambiar su actitud frente a la medicina y la salud.
Muchas enfermedades que antes eran recibidas con fatalismo pasivo, como
la voluntad de Dios o gvnechen, o como obra de maleficios subsanables mediante
"medicinas y contras", hoy son vistos como enfermedades sanables si
hay atención médica oportuna y posibilidad de seguir la prescripción médica.
Esto es perceptible al visitar las postas rurales de salud y las quejas
de los campesinos y mapuches por falta de atención médica eficiente y
oportuna, por mucho que sus dolencias y las explicaciones que a ellas dan,
contengan mezcladas sus creencias vernaculares sobre las causas que hubieron
envueltas para contraer la enfermedad (maleficios, envidia, etc). La
influencia de la medicina sobre los mapuches ha ido penetrando lentamente la
esfera cognoscitiva de su cultura ya que, en forma que toca aspectos puramente
intersubjetivos, pone en entredicho la efectividad de las machis cuando las
familias mapuches prefieren, o buscan como recurso paralelo a lo tradicional, a
la medicina occidental. Aquí
hay que tener presente, eso sí, "que la práctica de la medicina
mapuche por machis en amplias zonas
rurales de la octava y novena regiones, y el prestigio reconocido más allá de
sus comunidades, incluso comunas, indican
que de parte de la población mapuche aún son vistos (as)' como los guardianes
de la salud en el amplio sentido cultural del término y conservan su prestigio
y confiabilidad"
(Vidal, 1983:3). Por un lado
se explicaría como el nuevo rol preponderante de las machis en el
debilitamiento de la autoridad de los lonkos, por lo que éstas han pasado a
jugar un papel legitimador del proceso político de toma de decisiones que
influyen en los eventos económicos y sociales, y en las líneas de conducta más
importantes en la sociedad
(Dilehay, 1985). Por otro
lado, se explicaría por que la atención médica de hoy en las zonas de
comunidades es deficiente y pobre, obligando
a muchos a depender de la medicina natural, aunque prefieran la medicina
occidental. Con todo, esta última
es lo suficientemente conocida como para que los mapuches comiencen a
lamentar que no sea tan buena o esté a su alcance, como debiera ser la
atención médica moderna, denotando un claro conocimiento de su utilidad en la
preservación de la vida humana. La
medicina tradicional no sólo actuaba como una forma de buscar remedio a la
falta de salud, a través de las prácticas y conocimientos vernaculares, sino
que igualmente importante para la cultura era
su servicio como un medio de control social, a través de las acusaciones de
brujerías que justificaban la presencia de una enfermedad, coadyuvando en la
preservación de la cultura y costumbres, es decir, en el aspecto valorativo
del conocimiento. Esto ocurría haciendo que la gente "obedeciera las
normas culturales y el buen comportamiento" (Grebe,
1975:35), para no ser
acusados de comportamiento indebido hacia otras personas, ya sea por haber sido
embrujado o por estar embrujando a otros. De manera que la mayor presencia de
los conocimientos de la ciencia médica, aunque son sin duda alguna deseables,
rompen sin quererlo con elementos subjetivos de la mantención de la cosmovisión
mapuche y de su parte activa sobre la mantención del sistema de relaciones
interpersonales que se expresan en la cultura a través de las acusaciones de
brujerías y de males impuestos. b)
Ofertas de bienes de uso y consumo y locomoción colectiva. Otro
aspecto, que ha cambiado notoriamente durante estos últimos diez años, es la
proliferación de la oferta de bienes de uso y de consumo de todo tipo que se
observa en ciudades y pueblos por igual y que en mayor o menor grado se ayuda
de una nutrida publicidad
transmitida a través de las numerosas radioemisoras
existentes. Se pone al
alcance de campesinos y mapuches todo lo que ofrece el mercado para
su uso y consumo, desde ropa y zapatos, hasta aparatos de radio, toca cassettes
y televisores. Así, lentamente y
sin proponérselo, van cambiando los hábitos de vestimenta y alimentación. En suma, cambian las actitudes frente a los bienes de uso y
de consumo. El
aumento de la locomoción colectiva ha hecho cambiar parcialmente la dieta
campesina y mapuche. Tradicionalmente
se consumía lo que producía el campo: aves, chanchos, cabritos, ovinos y
vacunos, los que eran integralmente aprovechados, y a lo que hay que sumar el
mote, la chuchoca, papas y
hortalizas, maíz, etc.,
en general, productos propios de la estación y del lugar. No se usaban
los fideos y las pastas en general, el
arroz era conocido sólo en lugares productores; el café y el té eran de menor
consumo, en su lugar estaba la yerba mate.
En cuanto a la ropa, el campesino se contentaba con lo que podía
adquirir en trueque y compras esporádicas y era en poco o nada influenciado por
"moda" alguna, aunque hoy éste sigue siendo un rubro de difícil
adquisición por razones económicas. El
hombre usaba ojo tas todo el año y una forma especial de mocasines que aún se
ve con profusión en la precordillera y la mujer mapuche usaba zuecos de madera
y cuero, hechos por artesanos locales. Con
el incremento de la locomoción colectiva, los mapuches llevan a la ciudad
numerosos artículos de su producción para
venderlos: huevos,
aves, queso, productos del agro en general y artesanías que antes vendían
en su comunidad, llevándose de vuelta en los buses, numerosos productos, como
harina, -ya que lleva el trigo al molino para molerlo a "maquila"
(porcentaje del producto entregado en pago por el servicio).
Casi toda su vestimenta la adquiere en la ciudad, siendo corriente en las
comunidades el uso de "Jeans" y "Parkas", especialmente en
los más jóvenes; si bien continúan
existiendo numerosos vendedores ambulantes que van al campo a ofrecer ropa y
otros bienes de uso a cambio de productos. Estos vendedores hoy se quejan que la
gente en el campo (mapuches y no mapuches) "están muy ladinos
(exigen mucho a cambio) para los negocios".
A su vez, los mapuches compran toda clase de productos de almacén,
especialmente fideos, arroz,
café, a menudo pan y
conservas, a lo que se agregan dulces para los niños. Lo
anterior no sólo significa una paulatina mayor dependencia de los mercados
urbanos, sino que, pone a los mapuches en un creciente contacto con las
instituciones y valores de la ciudad, aprendiendo a manejarlos dentro de sus magras posibilidades,
permeando la efectividad de
sus propias valoraciones étnicas al introducir nuevos sistemas simbólicos,
como los representados por la vestimenta urbana y la alimentación, cuando se
las usa, por ejemplo, para representar diferencias de estatus.
Todo esto, imperceptiblemente, va introduciendo
elementos urbanos
en su propia visión del mundo y en los medios que usa la familia mapuche
para producir y reproducir su cultura (cf.
Berger, Berger y Kellner:1973). Por
otra parte el aumento de la locomoción colectiva, ya mencionada, incrementa la
facilidad con que percibe la comunicación, tanto hacia las comunidades como
fuera de ellas, facilitando, entre
otras cosas, la posibilidad
de emigrar. A este respecto, según estima la ONU (A39/631:139),
hay entre setecientos mil y un millón de mapuches en Chile, estimándose
que existe una
migración de
unas 200.000 personas. Aquí
hay que tener en cuenta que toda persona que emigra fuera de una comunidad
mapuche entra en contacto con formas culturales que les son ajenas en todo o en
parte y que asimilará muchos de los valores distintos que encuentren en su
nuevo lugar de residencia, fenómeno mucho más marcado en aquellos que tienen
"éxito" en la migración urbana.
Exito entendido como
encontrar nuevas formas para
sobrevivir y sustentarse, que le proporcionen más medios de su satisfacción,
que aquellos que usualmente tenían en su lugar de origen.
Estas personas, en sus visitas periódicas a sus familiares de las
comunidades se convertirán en eficientes portadores de nuevas formas y
valoraciones de todo tipo, pero que actúan más en el nivel subjetivo que en el
específicamente objetivo y empírico. Sus
conversaciones quedan en el recuerdo, permiten comparaciones, ejercen
ascendencia imperceptible y pequeña que es incorporada a la corriente
de influencias del conjunto de situaciones que van cambiando un modo o
estilo de vida a largo plazo, diríamos que en un plazo generacional. En
general, podría decir se que la mayor existencia de buses para la movilización
rural e interurbana que hoy existe,
cuando nos encontramos con un
sustancial aumento de vehículos que cumplen esta función, constituyen una
puerta abierta a la Al
respecto hay que tener presente que la proliferación
de bienes,
especialmente de uso, aumenta la disponibilidad y el número de bienes de
carácter personal,
usualmente no compartibles, como
las radios, artefactos variados, relojes, etc.,
que propenden a la individualización y a considerar la disponibilidad
del dinero ganado como fuente para la adquisición de esos bienes personales
antes que como fuente para mejorar los medios de supervivencia comunales. Más adelante cabe la posibilidad que al querer tener
más dinero para comprar más cosas, las
personas prefieran finalmente acumularlo,
convirtiéndolo en pequeño capital personal, para finalmente continuar
reproduciéndolo por los medios que les parezcan más adecuados. Esta forma de
cambio de actitud frente a los bienes y el dinero, es dable en la forma que se
indica, pero en un largo período de tiempo,
que puede abarcar dos o tres generaciones,
cada una profundizando más que la precedente, su actitud frente al
dinero. c)
Tecnología y organización productiva. Al
aumentar los niveles de desarrollo del país, también ha aumentado su tecnología
y ésta, de una forma u otra, va llegando a todos los ámbitos de Chile.
A su paso, el pueblo mapuche va adquiriendo de a poco algunas
maquinarias, pequeñas y usualmente de menos capacidad de las que aspira y
necesita: motobombas, pequeños molinos,
a veces vehículos y los aparatos electrónicos ya mencionados, radios y
televisores. Cabría
aclarar desde un comienzo, que la tecnología de maquinarias disponible en el
interior de las comunidades mapuches, aún es insuficiente para convertirse
en un portador o agente de cambios cognoscitivos de algún carácter
significativo; con todo, los mapuches tienen perfecta conciencia de su importancia
y del tipo de maquinaria más o menos apropiado para sus necesidades y, por
supuesto, de su dificultad para conseguirla, por lo que aquí el análisis se
convierte en uno de sus efectos potenciales, más que reales, sobre la cultura
mapuche. Mc
Luhan (1974:16)
en un trabajo bastante conocido por que dice que "el medio es el
mensaje", ha hecho ver que "... el 'mensaje' de cualquier medio o técnica
es el cambio de escala, de pauta, de paso, de ritmo que introduce en los asuntos
humanos". La cultura étnica
tiene usualmente sus propios
ritmos y escalas de trabajo, de vida inserta en la naturaleza; toda su
cultura, y dentro de ella sus costumbres y creencias, no son más que normas
basadas en ese ritmo, dándole su
expresión y a la vez su medio de reproducción. Así por ejemplo, moler el trigo en la forma
tradicional no sólo era un trabajo lento y hasta pesado, sino que también era
un medio más por el que se socializaba la niñez, al ver trabajar y al ayudar a
sus padres y también era una forma donde se organizaba el trabajo familiar.
Las cosechas implicaban una forma especial de organizar la comunidad,
al mismo tiempo que implicaba ritos propiciatorios.
Hoy la presencia de los molinos ha significado la ausencia de algunas de
esas actividades hogareñas y un motivo más "para ir al pueblo",
las cosechas mecanizadas traen la consiguiente organización
distinta y nueva del trabajo y la desorganización de las formas
antiguas, más ritualizadas, a la vez que se convierte en una aspiración
insatisfecha cuando no se la puede conseguir, incrementando la sensación de
pobreza material. Pequeños molinos operables con motores a explosión ya han
llegado a algunas comunidades. Del
mismo modo, la existencia de motobombas muchas veces significa la
posibilidad de nuevos tipos de siembras, incrementando la intensidad de
producción y requiriendo otro tipo de organización
del trabajo
para hacerla eficiente. Naturalmente,
siempre hay un lapso de tiempo, en
años, en que la llegada de la nueva tecnología significa cambio y reorganización
básica del grupo social que la utiliza. También
es importante considerar que
con la nueva tecnología, muchas veces se introducen cambios de roles y
estatus de los individuos. Una
persona que normalmente podría haber estado muy bajo en la escala social y
por lo tanto, de autoridad, puede llegar a ser muy importante si se
convierte en el único mecánico, por ejemplo, que puede hacer andar
eficientemente a un artefacto vital para la comunidad, con lo que, a la vez,
estará en posesión de un diferencial de poder que le confiere una autoridad
que no tendría por otros medios.
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