Breves descripciones de Punta Arenas. Hechas por viajeros de la segunda mitad del Siglo XIX

El primer correo del Estrecho de Magallanes

La revuelta obrera de Puerto Natales en 1919

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Orígenes del Sindicalismo en Magallanes

Manuel Luis Rodríguez U.

      Esta monografía tiene por objeto presentar una visión sintética de los orígenes del movimiento obrero de Magallanes, a la luz de los más recientes hallazgos históricos. 

Este primer artículo presenta el adelanto de algunos antecedentes sobre el origen de las primeras sociedades mutuales, y forma parte de una investigación histórica mayor para un libro de próxima aparición titulado: "Obreros y sindicatos.  Elementos para una historia de los movimientos obreros y sindicales de Magallanes, 1893-1973".

Los textos antiguos han sido citados, conservando la redacción y la ortografía de la época.


Magallanes, tierra de pioneros y aventureros...

A decir verdad, Magallanes puede ser descrito como un vasto territorio formado gracias al trabajo de muchos pioneros.  La historia regional ha subrayado suficientemente la característica pionera de muchos magallánicos de origen o de adopción, como un rasgo que se encuentra en sus habitantes tanto por su manera de enfrentar las adversidades climáticas y geográficas, como en su voluntad de emprender, de perseverar y de progresar.

En realidad, este ha sido siempre un territorio cuya geografía y cuyo clima parecen hechos para personas fuertes, duras y perseverantes.   Nunca ha sido fácil vivir en Magallanes, y por eso llegaron a éstas pampas desoladas, emigrantes de los más lejanos rincones del mundo, de recia voluntad trabajadora, atraídos por los grandes mitos de la Patagonia: la lejanía del fin del mundo, las pampas australes, el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos.  Posiblemente el naturalista Charles Darwin, con sus afirmaciones rotundas sobre la Patagonia, contribuyó en parte a este mito, durante la segunda mitad del siglo XIX.

Magallanes fue -no es innecesario subrayarlo- fundado inicialmente por emigrantes chilotes, que eran a su vez, marinos, artesanos y agricultores.  Desde 1843 y 1848 en adelante, y sobre todo, en el activo período de la implantación de la ganadería ovina en Magallanes, las sucesivas oleadas de migración chilota, constituyeron el trasfondo humano y social más importante en la formación de los movimientos sociales magallánicos,  hasta fines del siglo XX, aún cuando en el campo sindical también se integraron con el aporte de líderes de procedencia o descendencia extranjera.

Aquí llegó primero el chilote y después el yugoslavo.

Aquí emigraron y se forjaron sus familias, en el lento transcurrir del tiempo.  El obrero chilote y el obrero eslavo tenían mucho en común y a su vez, profundas diferencias: ambos eran isleños, ya que provenían de territorios en forma de archipiélago, de islas semi-cerradas al contacto con el mundo, por lo que estaban imbuidos de fuertes tradiciones individualistas y familiares, de creencias religiosas y de mitos y leyendas; ambos provenían de mundos culturalmente rurales, es decir, ancestralmente apegados a la tierra. 

Pero la diferencia entre ambos (que se fue notando después de una o dos generaciones), y desde del punto de partida que les otorgó el espacio magallánico y patagónico, fue el distinto sentido del ahorro: el obrero chilote, trabajador y abnegado en su labor, podía gastar todo su salario de la temporada, en un fin de semana de juergas, en un curanto, un "pulmay" o un "reitimiento", mientras el obrero yugoslavo (pensando aún en su lejana tierra) ahorraba metódicamente y juntaba centavo a centavo su dinero, y se privaba de todas las comodidades "burguesas", hasta hacerse de un pequeño capital.  

Al cabo de una o dos generaciones, el chilote seguía siendo obrero (o lograba hacerse de una pequeña parcela: ¡el apego a la tierra una vez más!...), mientas el yugoslavo se instaló con su pequeño almacén de menestras o su carnicería, en un barrio de la ciudad.

Pero muchos otros chilotes también, con espíritu ahorrativo y perseverancia, hicieron sus casas en los barrios de la ciudad de Punta Arenas (Barrio Arturo Prat, población 18 de Septiembre, Playa Norte, Río de la Mano...) o en Natales y en Porvenir, dando continuidad y seguridad a sus familias.

Ambos mundos se encontraron inicialmente (había chilotes y austríacos en los gremios de los años diez y entre los fundadores de la Federación Obrera), pero muy rara vez se mezclaron socialmente: chilotes y yugoeslavos no se casaban entre sí (cortejar a una chilota o "chilena" era mal visto en la comunidad yugoeslava...) sino que sólo se tejieron nuevas familias dentro de su propio universo social afín.

Como producto de esta gradual diferenciación social y económica, ya hacia los años treinta y cuarenta del siglo XX, los inmigrantes eslavos abandonaron el mundo sindical (sólo volvieron al sindicato los hijos o los nietos de los primeros inmigrantes) y los obreros chilotes fueron predominantes en número dentro de las organizaciones.

En la década de los noventa del siglo XIX, la ganadería se convirtió claramente en el eje fundamental de la economía magallánica y patagónica, actividad de la que se derivaban el comercio, la navegación de cabotaje, la exportación de productos derivados a Londres y otros mercados, y hasta la artesanía urbana.  Magallanes era sin duda un territorio difícil de vivir.

La inmigración de colonos extranjeros ya había comenzado a crecer, como que según el Censo de 1885, habían 90 alemanes, 43 españoles, 103 franceses, 291 ingleses, 154 suizos y otras nacionalidades, lo que daba un total de 781 extranjeros. 

Magallanes y la Patagonia aparecían a los ojos de los europeos, como un difuso y lejano paraíso. Y para muchos chilenos del norte del país también.

Es necesario reconocer que la Patagonia constituía a fines del siglo XIX un poderoso atractivo para el imaginario colectivo de los europeos: era la tierra de la aventura, el fin del mundo desconocido e inhóspito pintado por Darwin, que ofrecía a los europeos en medio de sus crisis económicas y frecuentes guerras, la perspectiva de ser pioneros en una tierra desconocida y lejana. 

La pobreza de los campos y las ciudades y la inseguridad originada por las frecuentes guerras en Europa (de Crimea, Franco-Prusiana, etc.), lanzó a muchos de sus habitantes hacia el horizonte casi mítico de la Patagonia.

Al mismo tiempo, la presencia chilota se hacía sentir ya fuertemente en el territorio patagónico, como lo relata -aunque con trazos poco realistas- la prensa local: "casi la totalidad de la población chilena de Magallanes está constituida por chilotes que han encontrado aquí trabajo bien remunerado y una abundancia y bienestar como jamás se lo imaginaron.  Es para ellos la tierra prometida y cuantos vengan tendrán ocupación inmediata  y provechosa". (EM, 29.01.1894, p. 1)

¿Cómo era socialmente la colonia de Magallanes hacia 1895-1896?  ¿Cómo formarse una idea de la diversidad de profesiones y oficios que se ejercían en este Territorio?

En ese entonces, la sociedad magallánica presentaba ya una clara diferenciación social y económica, donde se encontraban ya delimitadas a los menos tres grandes categorías socio-económicas: habían en este Territorio, 129 agricultores, 46 carpinteros, 18 cocineros, 149 gañanes (nombre que recibían los obreros sin profesión y aptos para trabajos menores y duros), 29 labradores, 58 lavanderas, 289 marinos, 41 sirvientes 75 mineros, 11 panaderos, 35 sastres y costureras, 12 empleados particulares, 3 empleados públicos, 16 militares, 88 comerciantes y 10 propietarios, lo que daba un total de 1.104 individuos componentes de la fuerza de trabajo, siempre según el Censo General de 1885.

A fines de la década de los noventa (hacia 1898, para ser más exactos), la economía del Territorio se percibía en plena expansión: una expansión que se orientaba en dos direcciones.  Por un lado, la ocupación de tierras y la instalación de faenas ganaderas e industriales asociadas a la producción de lana, cueros y carnes, y por el otro, la expansión de la actividad comercial y marítima de cabotaje, orientada a la exportación de dichos productos.

 Una economía agroexportadora estaba por nacer.

 Una economía fuertemente dependiente del clima y de los precios de los productos en Europa, como lo expresa Sara Braun a Mauricio Braun, en una carta del 28 de agosto de 1890: "Estoi satisfecha de saber que el invierno ha sido benigno, i con esto nuestras estancias no sufrirán aquellas pérdidas de que tuvimos que pasar los años anteriores.  Con una buena parición i cosecha de lana no vienen mal pagar en fuerte los perjuicios causados por la baja de la lana.  No hai tendencias que el precio de la lana sufra, parece que se mantendrá lo mismo." (AMB, Correspondencia 1890, Legajo N° 11)

Y la influencia económica británica era evidente: habían compañías aseguradoras inglesas (Union Assurance Society, Manchester, Waits y Cía.) que tenían representación en el puerto de Punta Arenas, además de bancos (como el Banco de Tarapacá y Londres Ltd.), hoteles, herrerías, talleres de pintura, fundiciones,  talleres de imprenta, aserraderos, fábricas de carruajes y carretas, compañías de vapores que hacían la costa del Estrecho y el Atlántico y un comercio mayorista y minorista cada vez más extenso.

No es de extrañar entonces que los administradores de las estancias fueran  en su mayoría de procedencia inglesa o escocesa, que buena parte de la correspondencia de don Mauricio Braun con sus administradores de estancias y frigoríficos, estuviera escrita en inglés, y que el periódico "El Magallanes" ofreciera ejemplares de contratos de trabajo para la esquila, impresos en español y en inglés.

 Algo similar ocurría con la naciente actividad de la Patagonia argentina: todo estaba controlado o dependía de mercados, capitales e intereses británicos destacándose en particular, entre otras, la casa comercial Duncan Fox.

 En 1894 y 1895, por ejemplo, varias casas comerciales de Punta Arenas anunciaban sus productos en "El Comercio" o en "El Magallanes" en inglés y en español, mientras los propios avisos de suscripción del periódico se publicaban en español, en francés y en inglés...

Así lo ilustra este aviso de la Tienda Inglesa de los socios Cameron y Robson.  

TIENDA INGLESA

Cameron & Robson

English Drapers

Hai constantemente en venta: vestidos para señoras i niños, ropa hecha de toda clase, jéneros de seda, lana e hilo, capas i abrigos para señoras i niñas, calzado para hombres i niños, alfombras hechas para habitaciones.

NOTE: All kinds of drapery goods direct from England.(El Magallanes, 2 enero 1898, p. 3)  

El tema de las tierras australes estaba ya presente en el debate público a principios del siglo XX, y como se verá a lo largo del relato, se repetirá con frecuencia en el interés de los habitantes del Territorio.  "Abogamos por la venta de las tierras, pero tampoco queremos que la Patagonia quede en manos de 10 ó 20 afortunados, escluyendo a los otros que disponen de un capital más pequeño." (EM, 6.01.1895, p. 1)

Magallanes era a fines del siglo XIX y principios del XX, una tierra de inmigrantes: espacio abierto a la llegada de colonos y aventureros, artesanos y obreros, toda ella mano de obra especializada, dotada de experiencia artesanal y de alguna cultura intelectual básica.

 Pero estos extranjeros llegaron a un territorio donde habían escasas poblaciones, apenas una ciudad (Punta Arenas), una autoridad que todo lo sabía y lo administraba y con una sociabilidad casi inexistente: algo así como un "far-west" o “far-south” patagónico...

La única ciudad del Territorio (si es que el concepto de ciudad sirve para referirse a una pequeña comunidad de 4.000 habitantes) era Punta Arenas, una localidad que pujaba por surgir con su pequeño comercio, con sus talleres artesanales, con su puerto cada vez más activo, con su multitud de colonos extranjeros y chilenos, con sus calles de tierra o recién empedradas. 

J.F. Fowler, un ingeniero especialista que propiciaba algunas iniciativas progresistas, describía la ciudad en invierno, en su informe de propuesta para la instalación de alumbrado eléctrico: "Durante las largas noches del invierno casi polar de aquella latitud, las calles permanecen cubiertas de nieve i sumidas en profunda oscuridad.  Allí no se emplea ni siquiera el alumbrado de sebo o de parafina en las calles públicas.  Aún el que se usa dentro de las habitaciones particulares o de las oficinas públicas es el alumbrado primitivo de parafina." (AMB, Correspondencia. 1896-1897. Legajo N° 8).

Esos inmigrantes europeos más los chilotes que ya llegaban a radicarse o a trabajar la temporada, se encontraron entonces desamparados frente a las inclemencias del clima, de la geografía, de la escasa legislación y de un trabajo duro. Entre 1894 y 1895, por ejemplo, llegaron en los sucesivos barcos que "hacían la carrera" en la costa chilena, alrededor de 250 chilotes inmigrantes.    

En este contexto se comenzaron a formar las sociedades mutuales.

Es importante subrayar que las mutuales magallánicas surgieron bajo el directo influjo de los trabajadores y artesanos extranjeros emigrados al Territorio, quienes trajeron de Europa las ideas y experiencias del mutualismo.

Se formaron numerosas mutuales a partir de 1893 en Magallanes, y se constituyeron desde los núcleos de inmigrantes extranjeros, principalmente europeos, que llegaban al Territorio.  Los primeros socios constituyentes de las sociedades mutuales fueron obreros y artesanos extranjeros inmigrantes, y no habían chilenos o chilotes en las primeras mutuales, porque todavía no se producía la inmigración masiva de estos obreros y acaso también, porque éstos no necesitaban todavía de dicha agrupación.

Las primeras Sociedades mutuales o de Socorros Mutuos se formaron a partir de 1893 en Magallanes: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (el 14 de mayo de 1893) y la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (el 3 de junio de 1893).

La creación de las primeras sociedades mutuales, como se verá más adelante, constituyó un paso significativo en el desarrollo social de esta pequeña comunidad: "...es forzoso reconocer que las clases trabajadoras  no tenían hábitos de economía y mal gastaban jeneralmente en pocas horas el fruto de largos meses de trabajo en las minas, en la pesca o en las haciendas.  El espíritu de asociación, tan benéfico y moralizador, se abrió camino en los residentes y en breve hemos visto surgir instituciones tan importantes y prósperas como el Cuerpo de Bomberos, la Sociedad Portuguesa de Socorros Mutuos y el Club de la Unión.  La Sociedad que nos ocupa tiene apenas dos meses de existencia y cuenta ya con 163 socios.  Son inestimables los servicios que puede prestar una asociación de esa naturaleza en las clases obreras." (EM, 29.01.1894, p. 2). 

 Y agregaba el mismo periódico, algunos meses más tarde: "...el espíritu de asociación con los fines benéficos del socorro mutuo se ha abierto camino en las masas obreras.  Dos sociedades con 400 miembros llenan satisfactoriamente este noble propósito y prosperan cada día más al calor de las simpatías y protección del pueblo". (EM, 01.07.1894, p. 1)

La formación inicial  de las Sociedades Mutuales en Magallanes

(1893-1918)

El mutualismo en Magallanes arranca desde la experiencia mutualista europea, la que a su vez, proviene de una trayectoria histórica de más de cinco siglos entre la Edad Media y la Modernidad, cuando las antiguas corporaciones gremiales medievales buscaron crear "cajas comunes de asistencia", para sus asociados en problemas.

El mutualismo inglés, francés, italiano y español se desarrolló durante el siglo XIX a pesar de las numerosas prohibiciones legales y trabas burocráticas, y desde la década de 1850-1860 en adelante se orientó a ofrecer indemnizaciones por accidentes, medicamentos y atención de salud, organizándose sobre una base comunal y agrupadas por profesiones u oficios.  Hacia fines del siglo XIX todo el mutualismo europeo había alcanzado legitimidad jurídica y estaba expandiéndose hacia los seguros de vida, las jubilaciones, la educación y la vivienda.  También estas sociedades mutuales europeas, se encontraban en aumento sus efectivos en el umbral del siglo XX: las mutuales francesas, por ejemplo, de 1.900.000 socios en 1898, contaban con 5.300.000 asociados en 1914.

La formación de las Sociedades Mutuales en Magallanes es pionera en la organización obrera, y durante los primeros veinte años de su evolución siguió una trayectoria casi paralela e independiente a la formación de los primeros sindicatos. 

Puede afirmarse que el mutualismo en Magallanes -a partir de los últimos 10 años del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX-  constituye el tronco común fundacional desde el cual se desprenden dos líneas de organizaciones obreras diferentes: por un lado, la línea gremial-sindical que da orígen a los gremios, sociedades de resistencia y sindicatos por ramas de actividad, a las federaciones y confederaciones; y por el otro, la línea propiamente mutualista, de la que surgen las sociedades de socorros mutuos, las cajas de socorros, las cooperativas de consumo y los servicios de beneficencia.  El desarrollo de las sociedades mutuales siguió sin embargo, una trayectoria paralela y no siempre coincidente con la de los sindicatos.

El mutualismo en Magallanes se desarrolló -a diferencia de las sociedades mutualistas del resto de Chile- como efecto directo de la presencia de una creciente inmigración extranjera, europea para ser precisos.  Es necesario subrayar que el mutualismo magallánico nació bajo el influjo europeo, y no estuvo constituído exclusivamente por obreros y trabajadores: en verdad, la primeras mutuales realmente obreras fueron la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos y la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos, llegando después a serlo (hacia los años veinte y treinta) la Sociedad Cosmopolita. 

      La variedad, duración y carácter de las organizaciones mutuales magallánicas reflejan, además, la fuerte identidad de que eran portadores los inmigrantes extranjeros avecindados en el Territorio, ya que trajeron sus costumbres, sus formas de sociabilidad y organización y desarrollaron un mutualismo que reproducía muy directamente la experiencia de las mutuales europeas de mediados y fines del siglo XIX.

En 1893 se formaron las dos primeras Sociedades: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (14 de mayo) y la Societá di Mutuo Socorso Fratellanza Italiana (3 de junio).

A su vez, entre 1894 y 1898, se formaron otras seis: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (18 enero 1894), la Sociedad Española de S.M. (21 marzo 1895), la Sociedad Dalmata de S.M. (12 septiembre 1896), la Societé Francaise de Secours Mutuels (7 agosto 1897), la Deutsche Kranke und Sterbekasse (11 diciembre 1897), la Sociedad Chilena de S.M., en 1898 y la Mutual Benefit Society formada por ingleses el 3 de mayo de 1899.

      El "Censo Jeneral del Territorio de Magallanes" de don Lautaro Navarro Avaria, publicado en 1908, daba cuenta de la existencia de 13 sociedades mutuales en Punta Arenas y una en Porvenir: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, creada el 1 de junio de 1904.

A principios del siglo XX y hasta 1918, hay que consignar la formación de cinco sociedades: la Yugoslovenko Pripocno Drustvo (16 diciembre 1900), la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos "Helvetia" (1 agosto 1902), la Sociedad Marítima Internacional de S.M.(5 diciembre 1903), la Sociedad Unión de Carpinteros de Socorros Mutuos (1 febrero 1904), la Sociedad Católica de S.M. (1917), la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos (creada en 1917) y la Sociedad Femenina de S.M. (16 junio 1918).

Finalmente, cabe destacar que la formación y desarrollo de las sociedades mutuales en el territorio de Magallanes, estuvo asociada a otras formas de sociabilidad como los clubes sociales, los clubes deportivos, las compañías de bomberos y la propia Cruz Roja, fenómenos que deben ser considerados en relación con el desarrollo social y cultural de esta apartada zona del mundo.

   Es importante subrayar aquí que la formación de las sociedades de socorros mutuos aun cuando se deben a intereses y demandas específicas de los trabajadores y habitantes del Territorio, continuó paralela a la creación de otras formas de asociación obrera y sindical.

Por otra parte, y como resulta de la revisión de sus listados de dirigentes y de socios, no todas las sociedades de socorros mutuos estaban constituídas exclusivamente por obreros: de hecho por ejemplo, la Sociedad Española de Socorros Mutuos fue formada y dirigida inicialmente -entre otros- por José Menéndez en marzo de 1895.  Por eso, puede decirse que las sociedades mutuales -sobre todo en este período inicial de su formación- eran organizaciones sociales de ayuda solidaria en la que se integraban algunos obreros, pero no eran organizaciones formadas exclusivamente por obreros.

En enero de 1898, por ejemplo, funcionaban activamente en Magallanes a lo menos cuatro sociedades mutuales, como lo evidencian estos tres avisos, los que reflejan además, el carácter cosmopolita y variado de la sociedad magallánica de aquella época.

Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos

"Los socios que se enfermaren en el curso del corriente año acudirán en demanda de auxilios al Secretario de la Sociedad don José Arias, casa de la Sociedad."              

(EM, 13.01.1898, p. 2)  

 

Fratellanza Italiana di Mutuo Socorso

"I socci ammalatti si rivolgeranno durante tutto il corrente mese al consigliere di turno signos Luigi Berruti.   Il Segretario." (EM, 13.01.1898, p. 2)  

 

Societé Francaise de Secours Mutuels

"MM. les societaires malades doivent diriger leurs demandes de secours au Sécretaire de la Societé M. Paul Guin, Avenue Colon.  Le Sécretaire."  (EM, 20.01.1898, p. 3)  

Por lo demás, resulta evidente que el mutualismo que surgió en Magallanes es originalmente europeo.

      Es necesario entender que con los europeos llegaron también a Magallanes las ideas y tendencias sociales que se disputaban los grandes movimientos sociales en la Europa de la época: las tendencias socialistas, con sus numerosas variantes utópicas, social-demócratas y científicas, el anarquismo (que a fines del siglo XIX se encontraba en una fase de auge y expansión); el mutualismo (que arrancaba sus lejanas raíces de los gremios artesanos de la Edad Media); el cooperativismo; el cartismo inglés de las "Trade Unions"; las influencias provenientes de la Primer Internacional de los Trabajadores y sus sucesores; e incluso de la propia y riquísima experiencia asociativa y de luchas sociales y políticas que habían vivido Francia, Italia, Alemania, España y Europa central después del derrumbe del imperio napoleónico y el despertar de las nacionalidades.

 Considérese además, en este sentido, que los inmigrantes europeos provenían de un continente que a partir de 1873 vivió una prolongada crisis económica y social, caracterizada por guerras frecuentes, carestía, hambrunas y bruscos desplazamientos de población desde las zonas rurales hacia las ciudades.

En Magallanes, dos actividades atraían a los obreros y trabajadores: las faenas de la esquila y de campo en general, en las estancias, y la explotación de los lavaderos de oro en Tierra del Fuego.

Informaba al respecto "El Magallanes" de principios de 1898.

Tierra del Fuego

Extracción de oro

"Con persona caracterizada, cuya palabra merece fe, hemos conversado últimamente sobre los trabajos en los lavaderos de oro en Tierra del Fuego.

Nos dice que en esta temporada de trabajos habrá, al menos, dedicados a esta explotación como 500 personas, el doble de los que hubo el año anterior.

En general, los resultados son, si no sobresalientes, al menos satisfactorios.  En suma, pagan los gastos.

Tres empresas, que ocupan un personal de 50 a 60 hombres, estiman que, terminada la época de trabajo, podrán vender en Punta Arenas otros tantos quilos de oro, lo que representa de 70 a 90.000 pesos.

......

Cada hombre empleado por las compañías gana un sueldo mensual de 50 a 60 pesos i su comida, lo que equivale de 90 a 100 pesos.  Con motivo de estos trabajos en el oro, el comercio de Puerto Porvenir ha aumentado considerablemente.  De los inmigrantes llegados del norte ya hai en esos trabajos como 20 i próximamente irán otros tantos contratados por varios empresarios."   (EM, 20.01.1898, p. 3)  

    De este modo, mientras los europeos inmigrantes aportaron ideas, experiencias sociales y políticas y una particular visión pionera, austera y esforzada de la vida, los chilotes inmigrantes aportaron experiencia cotidiana, cultura tradicional rural y una visión abnegada de la vida. 

De estas dos fuentes nutricias se alimentó -en sus orígenes- el movimiento obrero y sindical magallánico.


Referencias

EM: El Magallanes (Punta Arenas) Ediciones de 1896 a 1900.

AMB: Archivo Mauricio Braun.  Correspondencia 1890-1899.  Legajos N° 1 a 8.

Desde 27.10.2011

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