Una mirada al método genealógico

y un ejemplo de su aplicación en 

un pueblo de Tlaxcala (México)  

 

Luis Guillermo Davinson Pacheco

Asistente Social, 
Magister en Antropologia Social (Universidad Iberoamericana México),
actualmente docente del Departamento de Trabajo Social 
de la Universidad de la Frontera de Temuco (Chile).
gdavins@hotmail.com

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OTROS TRABAJOS DE 

GUILLERMO DAVINSON


OTROS TRABAJOS DE

GUILLERMO DAVINSON


LA GRATUIDAD EN LA ATENCIÓN A LA POBLACIÓN INDÍGENA


NORMAS COMUNITARIAS EN DOS PUEBLOS POSTNAHUAS EN MEXICO


Una mirada al método genealógico y un ejemplo de su aplicación en un pueblo de Tlaxcala (México)


“Culturas de Mercado, Rutinas de Vida” relatos de la vida cotidiana de la Feria Pinto de Temuco.

Presentación del libro en el DIARO AUSTRAL DE TEMUCO


Los Pueblos Indígenas de Argentina

De Guillermo Davinson y Andrés Cuyul.


PUBLICACIÓN SOBRE METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN:

GUÍA PRÁCTICA DEL MÉTODO GENEALÓGICO

DE GUILLERMO DAVINSON PACHECO.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

El presente artículo tiene por objetivo mostrar al lector la utilidad y aplicación del método genealógico como herramienta de recolección de información, representación y análisis de distintos procesos sociales que se viven en una comunidad. El método es utilizado durante el trabajo de campo para recolectar y organizar los datos de tal manera que posibiliten posteriormente una vasta red de aplicaciones.

El artículo se encuentra estructurado de la siguiente manera: en una sección inicial desarrollamos un breve recorrido histórico que muestra los orígenes científicos del método. A continuación referimos al lector algunas consideraciones técnicas sobre la simbología utilizada para la representación de los distintos niveles de información. Por último, ilustramos la viabilidad del método con un ejemplo específico de una investigación desarrollada en México[1], uno de cuyos objetivos era determinar con exactitud los orígenes y pormenores de la actividad textil en el pueblo de San Felipe Cuauhtenco, Tlaxcala.

En la parte final del articulo ilustramos al lector acerca de algunas normas convencionales sobre la representación grafica de las genealogías utilizadas en el campo antropológico. A ello sumamos el apunte de algunas consideraciones sobre características técnicas que ciertos programas computacionales genealógicos en versiones comerciales deben contemplar para sistematizar la información.

Los inicios del método genealógico: vigencia y principales características

Podemos definir el método genealógico como el procedimiento técnico por el cual un investigador efectúa, mediante entrevista, una recolección de ciertos datos sobre los integrantes -tanto ascendientes como descendientes- de una o más familias y efectúa después el procesamiento y análisis de esa información. Todo ello lo expresa gráficamente en un documento denominado genealogía que muestra las conexiones familiares entre los diferentes sujetos entrevistados. Este documento se erige en representación gráfica de una situación social e histórica determinada, lo que posibilita dar una visión de conjunto mostrando a sus miembros distribuidos en generaciones y relacionados con algún tema especifico. En la actualidad es posible presentar este documento mediante diversos programas computacionales, que permiten mayor rapidez y despliegue de los distintos datos; no obstante, conociendo las convenciones internacionales para su construcción es posible graficarlo partiendo del relato de algún miembro específico de la familia seleccionada.

Si la recolección de los datos es suficientemente prolija, muestra con exactitud el sexo de las personas, sus relaciones de unión conyugal, filial y de hermandad y aún parentescos más alejados, sumados a aquellos datos específicos que el investigador desea indagar en particular. En la gráfica se emplean símbolos específicos para relacionar la información recopilada. De esta forma, para indicar el sexo de los sujetos se utiliza un triángulo para el caso de los hombres y un círculo para el de las mujeres. Triángulos y círculos son unidos por líneas. El tipo de líneas que liga a todos ellos permite visualizar con facilidad el tipo de parentesco que une a los sujetos. También se muestra la forma correcta de numerar las generaciones, consignando para ello un número romano situado siempre a la izquierda de la generación correspondiente, y a cada individuo dentro de una generación mediante un número arábigo ubicado bajo del símbolo de esa persona. Esto es de gran utilidad, pues si uno desea referirse a una persona determinada (por ejemplo, en una publicación) pueden señalarse fácilmente tanto en la gráfica como en el análisis. El despliegue de estas relaciones recibe el nombre de árboles, sean éstos de descendencia o ascendencia respecto al sujeto sobre el cual se está construyendo el conjunto de relaciones. Según la disciplina científica que maneje el método, los registros asumidos convencionalmente para esos efectos podrán ser distintos.

Ciertamente, la asociación del origen científico del método con la antropología hizo que muchas de sus aplicaciones tuvieran lugar en el campo de los estudios de parentesco. Murdock (1994), en su Guía para la clasificación de datos culturales, señala en el código 601 “terminología de parentesco” y la necesidad de utilizar los “cuadros genealógicos” (Murdock 1994:110) en los análisis.

Con respecto a sus orígenes, Montórfano (2002) proporciona algunos antecedentes históricos que aseguran que la práctica genealógica es tan antigua como universal. Las culturas Incas y Mayas guardaban las genealogías de sus gobernantes. En otro orden, los textos evangélicos, en los que se hace constar el árbol de la familia de Jesucristo, constituyen una clara muestra de la importancia que tuvo la genealogía para los hebreos, algo que sucedió también con los babilonios, griegos, romanos y muchos otros pueblos. Las culturas asiáticas, como la china y la japonesa, han otorgado también gran importancia a los orígenes familiares. El emperador de Japón es un vivo ejemplo de una dinastía que se ha sucedido sin interrupción durante casi 2.000 años y los registros permiten constatar tal hecho.  Para los árabes, la genealogía ha sido fundamental para determinar la descendencia del profeta Mahoma.

Se puede afirmar que el movimiento genealógico comenzó en Europa occidental en el siglo XVI, cuando aparecieron los registros donde están apuntados tanto los individuos destacados como las personas comunes del pueblo. Estos registros coincidieron con la aparición de la monarquía en algunos países, y fueron ellos quienes insistieron en realizar registros veraces; la finalidad era poder cobrar impuestos y, además, ostentar honorables árboles genealógicos. Entre el año 422 y 1000 constituye el periodo oscuro de la Historia, donde la documentación escrita que la atestigua es mínima, y lo poco que fue escrito lo registraron los monjes irlandeses. Nada fue destinado a la vida diaria y menos al registro de familias de esa región. Aunque hay escritos en Francia y España anteriores a la época oscura, no es literatura que contenga evidencias para realizar aportes a la genealogía.

Ocurrió también que nobles y reyes deseaban a cualquier precio mostrar una relación de sangre con los personajes mitológicos y admirables. Por esta razón, los encargados de realizar los estudios genealógicos no dudaron en ser poco rigurosos como para satisfacer a sus ilustres clientes. La Edad Media constituye un periodo en el que se elaboran un buen número de genealogías falsas. El siglo XVII marca un importante cambio en varios países europeos. Se introdujeron nuevos métodos de búsqueda e investigación que contribuyeron al desarrollo de esta técnica y, sobre todo, a su fiabilidad. Es el período de los grandes genealogistas alemanes y franceses, del jesuita portugués Jerónimo de Souza, del inglés Dugdale y del español Luis de Salazar y Castro (Montórfano 2002:1).

PERO NO TAN SOLO REYES: RAGON

A partir de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, la genealogía comienza a tomar rigor gracias a los trabajos de historiadores y cientistas sociales, entre los cuales cabe destacar a un medico, psicólogo y antropólogo británico: W. H. R. Rivers. Existe consenso general al señalar a este autor como el introductor de este método antropológico en sus estudios de campo.

Desde sus comienzos, la antropología ha hecho un uso extensivo del método genealógico desarrollando técnicas de campo y métodos de análisis que permitieron “acercarse al significado social de las estructuras de parentesco en sociedades que de otra manera hubieran permanecido conceptualmente ininteligibles para nosotros. Desarrollado en el estudio de sistemas de descendencia unilineales este método no pierde vigencia cuando el objeto de la antropología se extiende hacia nuestra propia sociedad” (Ruiz 1994:71).

A diferencia de los genetistas, a la antropología le interesa el tratamiento social de las relaciones genealógicas. Sin embargo, el estudio de estas relaciones se ha confundido, en parte, con el análisis de parentesco. L. H. Morgan había basado desde el principio la comparación de terminologías en el carácter universal del reconocimiento de éstas relaciones, pero el “mérito (como se ha señalado) de haber definido en 1910, el estatuto heurístico del método genealógico de la encuesta antropológica corresponde a W. H. R. Rivers” (Bonte 1996: 577). El británico William Halse Rivers Rivers nació en 1864 en Luton (Kent) e inició la carrera de médico en Londres antes de comenzar sus investigaciones de psicología experimental. Dio clases desde 1897 en la Universidad de Cambridge, y en 1902, en el St. John’s College. En 1889 participa en calidad de psicólogo en la expedición al estrecho de Torres dirigida por A.C. Haddon durante la cual hace pasar pruebas sensoriales a los insulares. Desde entonces se orienta decididamente hacia la antropología social y se dedica a investigaciones de campo entre los toda de la India del Sur en 1902, y luego en Melanesia en 1908 y 1914. En 1915 vuelve parcialmente a la psicología experimental y se interesa por la terapéutica de los traumatismos de la guerra. Muere en Cambridge en 1922” (Juillerat 1996:643).

El cuestionario genealógico de Rivers permitía, sin necesidad de conocer la lengua vernácula, acceder al universo del parentesco y de otros aspectos de la vida social de los entrevistados. Si bien posee un carácter conjetural y sus preocupaciones apuntan a encontrar mediante la comparación efectos determinantes de instituciones como la familia y el matrimonio, su aporte resultó muy importante. Rivers “no se preocupa por el estatuto epistemológico de su método, en particular del lugar del referente biológico de la genealogía (Firth en Rivers 1968). La antropología funcionalista inglesa, tras Rivers, distinguirá cuidadosamente entre las relaciones genealógicas centradas en Ego y que incluyen este referente biológico, y las relaciones de parentesco (Fortes 1970) se trata por lo tanto de un simple método de aproximación al parentesco” (Bonte 1996: 577-578). EGO es la palabra utilizada en antropología para designar el ‘Yo’ desde cuyo punto de vista se consideran las relaciones de parentesco. “A veces resulta necesario establecer si la persona de referencia es un ego varón o un ego mujer (Harris 2000:429).

Desde el comienzo de su carrera como antropólogo, Rivers institucionaliza las genealogías como un método que utilizó en sus trabajos sobre herencia de los comportamientos. No obstante, “creía decididamente que este era el único método científico que permitía acceder sin riesgos de error a las terminologías de parentesco. Rivers veía en las terminologías de parentesco el reflejo fiel o la supervivencia de formas de matrimonio actualmente desaparecidas (Juillerart 1996: 643). Método no exento de dificultades en su aplicación, por cuanto deben en ocasiones considerarse varias entrevistas y mucho tiempo en su ejecución. Radcliffe-Brown, el padre la antropología británica, y discípulo precisamente de Rivers, comentaba al respecto sobre su trabajo de campo en las Islas Andaman entre 1906 y 1908: Recogí cierto número de genealogías de los indígenas, pero, desgraciadamente, mi propia inexperiencia en el uso del método genealógico y mi consecuente incapacidad para superar las dificultades con que me encontraba, hicieron fracasar esta parte de la investigación (Kuper 1973:59). Otro de los antropólogos más importante de la disciplina, Malinowski, después de haber establecido contacto con los nativos de las islas Trobriand llevaba a cabo lo mismo que Radcliffe-Brown pero con más éxito que éste: “sabía que el mejor remedio era ir recogiendo datos concretos y obrando en consecuencia hice un censo del poblado, tomé notas de las genealogías, levante planos y registré los términos de parentesco” (Palerm 1992: 38).

Ahora bien, en la época de Rivers ciertas abstracciones teóricas poderosas prometían ayudar a los etnógrafos académicos a alcanzar el corazón de una cultura más rápidamente (Clifford 1995:49-50), por ejemplo, que la realización de un extenso inventario de costumbres y creencias. Sin pasar años enteros tratando de conocer a los nativos y los detalles íntimos de sus complicadas lenguas y costumbres, el investigador podría buscar datos particulares que le permitieran dar cuenta de la armadura central o estructura de una totalidad cultural. “El método genealógico de Rivers y luego el modelo de la estructura social de Radcliffe-Brown, proporcionaban este tipo de atajo” (Clifford 1995:49-50)

Al utilizar el método genealógico para estudiar sociedades con sistemas bilaterales de descendencia -como las comunidades, barrios y sectores rurales o urbanos-, tenemos una herramienta muy efectiva para entender las relaciones de ayuda mutua, los sistemas económicos informales, los patrones de movilidad espacial y social, las tendencias en los intercambios matrimoniales o de convivencia sexual o las preferencias en la selección de parientes rituales, entre otros. Un interesante trabajo sobre la utilización del método genealógico en investigación social lo desarrolla Sonia Ruiz Pérez en el boletín de la sociedad puertorriqueña de Genealogía[2].

El método genealógico ha “demostrado ser de una utilidad tan grande en las investigaciones de antropología, que hoy se le considera una técnica sociológica esencial”. (Ribero, 1971: 36). Este mismo autor destaca en su trabajo Manual del campo del antropólogo las ventajas del método, sobre todo entre los pueblos que carecen de escritura. Cabe señalar al respecto que la información se conserva en la memoria de los ascendientes por varias generaciones, y que los  sujetos conocen por su nombre a un gran numero de parientes. Los datos genealógicos se usan para regular los matrimonios, la herencia de las propiedades, la sucesión de los jefes, etc. Resulta, por tanto, obvia la importancia de comprender un principio en constante uso.

Ribero (1971) refiere que en las comunidades pequeñas resulta a menudo posible recoger las genealogías de la totalidad de los habitantes. Este censo puede constituir la base, no solo del trabajo sociológico, sino también de investigaciones sobre población y migraciones. Los datos de las genealogías proporcionan al investigador los nombres y las relaciones existentes entre todos aquellos con los que va a trabajar durante su estudio de campo. Además, le proporcionan información “sobre individuos que están ausentes. Tal conocimiento es de gran ayuda. El estudio de las relaciones de parentesco, tan importante para la antropología social, solo puede hacerse mediante una comprensión adecuada del método genealógico” (Ribero, 1971: 36).

Existe consenso general entonces en el hecho de que el método genealógico nos permite adentrarnos en otros patrones de comportamiento, como pueden ser persistencia de oficios, desplazamiento geográfico, escolaridad, comportamiento o afiliación política, patrones de matrimonio y fecundidad, tendencia a ciertas enfermedades, rasgos fenotípicos persistentes, uso o abuso de alcohol, etc. Sirva al respecto de ejemplo recordar que, dado que como señalábamos antes los orígenes fueron en el área de la medicina -y de ahí fue asumido por la antropología-, sus aplicaciones siguen siendo vastas y vinculadas actualmente a su nicho inicial. La Escuela Universitaria de Enfermería de Alcalá en España, establece en sus programas curriculares el uso por los alumnos del método genealógico con objeto de contar con una representación visual a la hora de planificar cuidados, dado que para ellos es de suma utilidad conocer los vínculos de parentesco de la persona que requiere atención médica, para saber con quién se cuenta como familia, y así poder recuperar al sujeto en los centros hospitalarios.

Muchas de las aplicaciones del método genealógico en la reconstrucción de las historias familiares quedan de manifiesto en Picó (1996) para el caso de sus estudios en Puerto Rico, señalando importantes avances y hallazgos en la historia social de este país mediante el uso de este método.[3]

ALGUNAS CONVENCIONES SOBRE LA REPRESENTACIÓN

Por norma general, la información se obtiene a través de informantes clave y su representación se hace sobre el terreno. Como hemos señalado, el sujeto que sirve de eje para estructurar la información se denomina EGO. Sobre éste -sea hombre o mujer-, registramos los nombres, las edades, ocupaciones o cualquier otra información de los sujetos que el  entrevistado considere como  parientes. Sin entrar en mayor detalle sobre quién es o no considerado como pariente, asumiremos algunas definiciones generales. Harris sostiene que “las personas relacionadas entre sí a través de la filiación o de una combinación de afinidad y filiación son familiares o parientes. El campo de ideas constituido por las creencias y expectativas que los parientes comparten entre si se llama parentesco (Harris, 2000:426). Para el caso concreto de nuestros lectores latinoamericanos, sirva en tal sentido la definición de Robichaux (1995) quien [citando a Needham] conceptualiza el parentesco  como “la asignación y transmisión de los derechos en cuanto a la pertenencia (membresía) a grupos” (1995:36).[4]

Pero hemos señalado ya que no es únicamente en los estudios de parentesco donde el método genealógico cobra importancia. La multiciplicidad de preguntas que se pueden hacer al entrevistado hace que esta técnica tenga cubra un amplio abanico de aplicaciones. Más adelante ilustraremos al lector en un caso sobre reconstitución de hechos históricos vinculados a la textilería.

Ahora bien, la representación grafica de las genealogías debe distinguir dos tipos diferentes de relaciones: la conyugal o afín y la consanguínea. Para la conyugal o afín se traza una línea que une un triangulo (representación del hombre) con un círculo (representación de la mujer). Para especificar el hecho que la unión entre ambos es legal o consensual, asignamos una connotación gráfica específica a dicha línea. Ahora bien, de ser una relación que se ha interrumpido –por muerte, divorcio, abandono, etc.- se cruza una diagonal sobre la línea. Sí uno de los representados (triangulo o circulo) ha muerto, marcaremos dicho símbolo con otra diagonal. En el caso de que desconozcamos el sexo, utilizaremos un rombo como distintivo.[5]

En este mismo esquema representaremos gráficamente la relación consanguínea -a saber, la que se establece entre nuestro Ego y sus padres, sus hermanos y sus hijos- uniendo el símbolo de éste Ego y sus consanguíneos a través de una línea vertical u horizontal. Ahora bien, puede darse el caso de que nuestro Ego y sus padres mantengan una relación social -y no consanguínea-, por lo que escogeremos una línea distinta que señale dicho fenómeno. Existe una tercera posibilidad de parentesco que deberemos tomar en consideración -el parentesco ficticio o ritual- para la cual también deberemos establecer una convención gráfica determinada.

Ribero (1971) complementa lo anterior señalando que alcoger los cuadros genealógicos es conveniente escribir los nombres de los hombres en mayúsculas y los de las mujeres en minúsculas. Los nombres de las divisiones sociales, pueblos y otros aspectos pueden escribirse en algún color que los diferencie. Muchas otras particularidades del proceso pueden ser estipuladas por el investigador, consiente de que mucha de esta información es transcrita desde los registros de campo a otros documentos definitivos o a programas computacionales.

Palerm (1992) establece algunos consejos prácticos con respecto a la aplicación del método. Señala la pertinencia de iniciar el trabajo de campo en la comunidad desarrollando un par de genealogías. Parte del entrenamiento del investigador debe considerar unos ejercicios autogenealógicos para comprender las implicanciones que reviste el ofrecer información sobre su familia. Se “recomienda hacer genealogías durante la segunda semana cuando ya hay una cierta familiaridad con la familia con la que uno (el investigador) se aloja y quizás con alguna otra familia” (Palerm 1992:19).

UN EJEMPLO DE SU APLICACIÓN  

La información que a continuación se presenta fue producto de la convivencia del investigador con los habitantes de San Felipe, comunidad de La Malinche, muchos de los todavía se expresan en náhuatl, lo cual no representó ningún obstáculo significativo para conocer y describir parte de su vida diaria.[6]  La residencia permanente y la observación participante -herramienta fundamental de la investigación- permitió elaborar detalladas descripciones de la vida de esta localidad. También se llevaron a cabo recorridos del área, aplicación de encuestas en las dos escuelas del pueblo y la revisión de antecedentes en Archivos de Contla y Tlaxcala, elaboración de mapas y el uso del método genealógico que pretendemos describir. A esto se suma la participación en algunos de los acontecimientos socioreligiosos, como la fiesta patronal y otras festividades familiares.    

Las genealogías fueron elaboradas en la primera etapa de la investigación. Los grupos domésticos seleccionados superaban cada uno de ellos las 300 personas y el registro obligaba a un trabajo extenso. En varias ocasiones se complementó la información a través de entrevistas a las familias. Las actividades se llevaron a cabo entre los meses de junio y julio de 2002. Se ha señalado -pero sirva de recordatorio- que en este pueblo el uso del método estaba dirigido a determinar las fechas en las que la actividad textil fue introducida en la localidad, así como para establecer también los iniciadores de dicha actividad, pues no se contaba con registros documentales sobre la situación. Las preguntas sobre el trabajo textil estaban dirigidas a los integrantes de cada uno de los árboles familiares. Se debió visitar en tres ocasiones, como promedio, a los entrevistados para obtener la información y poder presentar árboles genealógicos que comprendan dicho numero de personas.

Varias son las etapas que destacan en el proceso de aplicación del método genealógico. En primer lugar, se debe proceder a la identificación de los Egos que manifiesten disponibilidad a facilitar este tipo de información. A ello se suma que la entrevista genealógica demanda bastante tiempo, ya que se debe idealmente ir registrando toda la información. Según los criterios antes señalados, Ego reconoce a familiares, tanto ascendientes como descendientes; pero además debe recordarlos. Para ampliar la red de información se recomienda que otras personas del grupo domestico acompañen a Ego durante la entrevista. Por norma general, los Egos entrevistados logran identificar con facilidad hasta sus bisabuelos: el nombre, apellidos, oficios y fechas de nacimiento y defunción de éstos, así como de aquellos descendientes que residen en el pueblo o en áreas vecinas a su localidad. Aquellos familiares que residen lejos de la comunidad -o que han permanecido por mucho tiempo sin contacto- y los menores de edad son en ocasiones para Ego sujetos difíciles de recordar, salvo algunas excepciones. Habitualmente Ego recurre a expresiones tales como “ellos son dos adultos y tres niños”. En esos casos se logra a lo más cuantificar el número de integrantes de los grupos familiares. Ante este tipo de situaciones se recomienda entrevistar a los menores de edad del grupo domestico de Ego, quienes en una segunda entrevista logran con mayor facilidad identificar a estos familiares que por edades constituyen para ellos un referente más próximo, sus primos o sus tíos. De esta forma recuerdan edades y colegios de sus parientes con mayor facilidad. Para ello, se les representa mediante un borrador una grafica de la genealogía que los sitúa en el contexto general y se registra la información en el documento.

Una segunda etapa consiste en presentar estos borradores de las genealogías en las entrevistas posteriores con Ego con el objeto de complementar mucha de la información que ha sido recopilada y transcrita hasta ese momento. Parte de los símbolos del árbol genealógico se encuentra en esta etapa preliminar vinculados a Ego, lo cual no es obstáculo para posteriores modificaciones. En esta fase se explican a los entrevistados la simbología de los borradores para que éstos logren identificar los sujetos de quienes se requiere mayor información. Resulta un aporte significativo localizar en estas entrevistas el máximo número de familiares de Ego (al cual se le está haciendo la genealogía) para optimizar la información con los nuevos datos que proporcionan.

La experiencia de campo en este tipo de entrevistas grupales señala que es importante recurrir a la memoria colectiva del grupo doméstico para recordar los nombres y demás detalles de sus parientes. En este momento del estudio el investigador obtiene sus datos mediante el registro en las graficas de la simbología previamente estructurada, y las modificaciones que surgen son inmediatamente incorporadas. Para nuestro caso en particular resultó de mucho interés observar que son las mujeres del grupo doméstico las que recuerdan con mayor precisión tanto a sus familiares directos como a los del esposo o –incluso- del padre de éste. Esto se debe quizá al hecho de que en muchas comunidades de México predomina la residencia postmarital virilocal de las mujeres.[7]  A medida que avanza el proceso de confección de las genealogías, se advierte el ensanchamiento piramidal del árbol, debido a que cada vez resulta más difícil obtener la información de los ascendientes de Ego, no así en sus descendientes directos y colaterales. Para subsanar dicha situación – siempre y cuando sea necesario- debe procederse a la obtención de dicha información en archivos u otras fuentes documentales.

En una tercera etapa se procedió a registrar, consultando la ocupación de cada uno de los miembros de las distintas familias, la vigencia del oficio de tejedor, así como los inicios (fechas probables) de la actividad textilera en el pueblo. De esta forma, por ejemplo, un abuelo de un Ego de 43 años, al ser identificado en cuanto a su ocupación, otorga un registro histórico del momento y circunstancias en que ejerció el oficio. Así fue posible reconstituir, a partir de quienes eran en ese entonces tejedores o personas vinculadas a este tipo de trabajos, parte de la estructura comunitaria de la década de 1950.

Es posible sintetizar el proceso en tres etapas: en la primera se procedió a registrar la información en cuadernos; luego, durante la estancia en el pueblo, representarlas en papelógrafos y revisarlos con los entrevistados. Posteriormente se ingresaron los datos en el programa informático Family Tree Maker que logra una rápida sistematización y representación de las genealogías.

PROCESAMIENTO COMPUTACIONAL DE LA INFORMACIÓN

En la actualidad existen muchos programas computacionales para crear bases de datos genealógicos. Esto se debe al carácter generalizado de Internet, que ha permitido difundir diversos archivos, fuentes y formas de compartir datos sobre familias en todo el mundo. El criterio más importante para calificar la calidad del programa es su facilidad de uso. El programa debe facilitar el acceso directo a la información sin que haya que revisar primero toda la base de datos.[8]

Algunas características a considerar en los programas genealógicos

Hacemos nuestras algunas recomendaciones técnicas sobre este particular del Centro de la Genealogía Cubana:

1.- Manejo de las letras del alfabeto castellano y posibilidad de ingresar apellidos compuestos.

Se hace necesario el manejo de las letras acentuadas del idioma Castellano, lo que se denomina alfabeto "extenso". Es importante además que el programa provea campos de entrada separados para los nombres de pila y para los apellidos, y que el tamaño de estos campos sea suficiente para manejar los múltiples nombres de pila y los dobles apellidos que son típicos de la cultura hispana.

2.- Habilidad de producir una base de datos de intercambio de información compatible con el protocolo GEDCOM.

Posibilidad de poder intercambiar datos con otros programas genealógicos. Se ha desarrollado un formato estándar con este fin bajo la tutela de la Iglesia Mormón. Este formato se llama "GEDCOM" ("GEnealogical Data COMunications"). La gran mayoría de los programas comerciales de genealogía posibilitan la manera de importar y exportar bases de datos usando el protocolo GEDCOM. Desgraciadamente, los programas varían algo en su interpretación del estándar GEDCOM. Esto se manifiesta en problemas en la transferencia de los caracteres del alfabeto extendido (como la "ñ" Castellana), problemas en la transferencia de datos especiales (como las referencias y notas), y hasta la truncación (acortamiento) de algunas líneas, lo que tiene el efecto de dejar incompletos los datos transferidos.

3.- Número, variedad y tamaño de los campos de datos.

Los programas de genealogía proveen como mínimo un grupo "estándar" de campos de entrada para cada página de entrada de datos. Las páginas de individuos incluyen, como mínimo, campos para la fecha y lugar de nacimiento, y la fecha y el lugar de fallecimiento, pero es preferible optar por aquellos que ofrecen la posibilidad de ingresar mayores datos.

4.- Capacidad de almacenamiento.

5.- Rapidez de introducir los Datos.

Algunos programas ayudan la entrada de los datos llenando automáticamente algunos campos, tales como los apellidos de los hijos, o dándole a escoger de una lista de nombres de los lugares anteriormente entrados en la base de datos. Esto reduce el esfuerzo necesario para registrar los datos, evitando además el tener que escribir seguidos los mismos nombres.

6. Impresos.

Calidad en los impresos de las gráficas. Como mínimo, el programa debe contar con:

6.1.- Página de Familia: impreso con toda la información disponible sobre un grupo familiar individual: esposa, esposo, hijos e hijas.

6.2.- Gráficas de Descendientes: Todos los descendientes directos de un individuo; puede también incluir los cónyuges de cada descendiente. Estas gráficas pueden ser de estilo "compacto" -cada nueva generación empieza el mismo numero de espacios a la derecha del margen y se proveen líneas verticales para marcar cada generación-, o puede ser de estilo "pedigrí invertido" -donde cada individuo se representa en una "caja" conectada por líneas a sus padres e hijos-.

6.3.- Gráfica de Antecesores: Todos los antecesores directos de un individuo, trabajando en dirección temporal retrospectiva a través de las generaciones anteriores. Estas gráficas pueden ser también en forma de "árbol" compacto donde cada generación previa empieza el mismo numero de espacios a la derecha del margen y líneas verticales conectan cada individuo con sus padres; o puede ser un pedigrí tradicional, donde cada individuo aparece en una "caja" conectada por líneas a sus padres e hijos.

7.- Habilidad de Individualizarse.

La habilidad de poder dividir su base de datos en varias partes separadas puede facilitar el darle una de las partes a algún otro miembro de la familia que esté interesado únicamente en una rama. Es posible también el desear combinar una base de datos suplida por otro miembro de la familia con la de uno. Algunos programas posibilitan realizar ambas acciones. Otra ventaja de algunos programas es la capacidad de poder chequear la integridad de su base de datos y rectificar los errores encontrados. Algunos programas hacen esto automáticamente cuando generan o importan bases de datos de tipo GEDCOM.

CONCLUSIONES

El método genealógico representa en el trabajo antropológico una herramienta de vital importancia, tanto para la recolección de información como para la representación y el análisis de diversos procesos sociales. Mediante una simbología especial la genealogía permite, entre otras cosas, que el investigador grafique y represente diversas particularidades de una situación social, donde se presenta una familia o conjunto de familias con sus miembros distribuidos en generaciones.

Es posible sistematizar y presentar la genealogía mediante diversos programas computacionales que permiten una mayor rapidez y despliegue de los datos. No obstante, aún sin contar con estos recursos tecnológicos, no resulta difícil graficarla partiendo del relato de algún miembro de la familia estudiada y conociendo las convenciones internacionales para su construcción.

El estudio de las genealogías ha sido una preocupación de numerosos pueblos, por eso se afirma que es tan antigua como universal. Sin embargo, el mérito de haber definido antropológicamente el método genealógico de la encuesta corresponde a W. H. R. Rivers.

Al utilizar el método genealógico para estudiar sociedades -como las comunidades, los barrios y los sectores rurales o urbanos- con sistemas bilaterales de descendencia, contamos con una herramienta muy efectiva a la hora de entender las relaciones de ayuda mutua, los sistemas económicos informales, los patrones de movilidad espacial y social, las tendencias en los intercambios matrimoniales o de convivencia sexual o preferencias para la selección de parientes rituales, etc. En el caso descrito, el uso del método permitió reconstituir parte de la historia textilera de la localidad a través del seguimiento de los oficios de muchos entrevistados.

Los datos de las genealogías aportan al investigador los nombres y las relaciones existentes entre todos aquellos con los que va a trabajar durante su trabajo de campo; además, le proporcionan información sobre los individuos que se encuentran ausentes. Por otro lado, el estudio de las relaciones de parentesco, tan importante para la antropología social, sólo puede hacerse mediante una comprensión adecuada del método genealógico.

Por último, existe un consenso general entre los antropólogos y otros investigadores sociales en que este método permite estudiar los más diversos patrones de comportamiento humano, como pueden ser –entre otros- la persistencia de oficios a través del tiempo, los desplazamientos geográficos, la escolaridad, el comportamiento o afiliación política, los patrones de matrimonio y fecundidad, la tendencia a contraer ciertas enfermedades, los rasgos fenotípicos persistentes, el uso o abuso de alcohol, etc. La información, obtenida generalmente durante el trabajo de campo a través de informantes clave, puede ingresarse posteriormente en programas computacionales con objeto de lograr una rápida sistematización y su representación grafica través de genealogías.

NOTAS

[1] La investigación se desarrolló en un pueblo postnahua de La Malinche, específicamente en San Felipe Cuauhtenco, en el estado de Tlaxcala. Desde junio del 2001 a diciembre del 2002, se realizó trabajo de campo, en el marco de una tesis del programa de maestría en antropología social de la Universidad Iberoamericana. Dicha tesis se denominaba; “cambio social y transformación económica: los talleres textiles familiares en San Felipe Cuauhtenco, Tlaxcala, México”.  

[2]Véase al respecto Vol. VI Abril 1994, núm.1/2. San Juan, Puerto Rico, páginas 71-77.

[3] Picó (1996) señala algunos importantes estudios al respecto.

    1.- Morales Muñoz, buscando identificar a los fundadores de pueblos y a los iniciadores de apellidos puertorriqueños, vinculó sus esfuerzos al examen de los grandes asuntos de las épocas que estudiaba.

    2.- El trabajo de Géigel sobre la genealogía de Campeche documentó la transición de la esclavitud a la libertad en una familia de origen africano.

    3.- Lluch Mora sobre la familia Ortiz de la Renta trazó la descendencia de uno de los fundadores de San Germán, a pesar de las inevitables lagunas del siglo 17.

    4.- Ursula Acosta y David Cuesta Camacho, en su libro Familias de Cabo Rojo han podido reconstituir las hegemonías y las fisuras sociales en un municipio en el siglo 18.

    5.- Jaime Alberto Solivan de Acosta ha trazado la historia de cinco apellidos desde el siglo 18 hasta el presente y Aura Pierluissi ha logrado reconstituir la familia de sus antepasados no sólo en Puerto Rico, sino también en Córsega, Venezuela y otros países.

[4]Sobre este particular Robichaux precisa en (1995:115) citando a Needham que éste término de “parentesco” es una palabra “multiusos”, que muchos antropólogos utilizan “sistema de parentesco” cuando hablan sólo de la terminología, pero que éste término abarca varios ámbitos de la realidad empírica, como redes genealógicas, grupos de filiación localizados o no, grupos domésticos y sistemas reguladores de matrimonio.

[5] El tipo de sistema terminológico de parentesco con el que los lectores estamos más familiarizados es el esquimal. Dos rasgos importantes de este sistema son: primero , ninguno de los términos que designan a los parientes nucleares del ego se aplica fuera de la familia nuclear; y segundo , no se establece distinción alguna entre los lados materno y paterno. Esto quiere decir que no se hace distinción entre los primos cruzados de los paralelos o entre las tías y tíos cruzados de los paralelos. Estos rasgos reflejan el hecho de las sociedades que usan la terminología esquimal carecen , por lo común de grupos de filiación corporativos. Como su propia denominación implica , el sistema esquimal se encuentra frecuentemente entre cazadores y recolectores . Esto es así por que todos los factores que aíslan a la familia nuclear incrementan la probabilidad de que aparezca una terminología de tipo esquimal. Como hemos visto entre los grupos de cazadores y recolectores, los factores determinantes son la baja densidad demográfica y la necesidad de una máxima movilidad geográfica en relación con las fluctuaciones en la disponibilidad de caza y otros recursos. En las sociedades industriales la misma pauta terminológica refleja la intrusión de las instituciones de mercado en la rutina domestica y el alto nivel de movilidad social y geográfica causado por los salarios (Harris 2000:443).

[6]  El pueblo objeto del estudio, San Felipe Cuauhtenco, se ubica en las faldas nororientales del extinto volcán de La Malinche, en lo que es conocido como el medio poblano – tlaxcalteca. Comprende su traza urbana una superficie de 3 kilómetros cuadrados y según el XII Censo general de población y vivienda del año 2000 su población total asciende a 1,839 habitantes, que se dividen en 951 hombres y 888 mujeres. Se encuentra a 20 kilómetros al este de la capital estatal Tlaxcala. Es posible definirlo como indígena, asumiendo con Romero  toda vez que la reproducción cultural de prácticas como el compadrazgo católico, las uniones conyugales con residencia virilocal temporal, le herencia mayoritaria a partir de la reproducción de la ultimogenitura, la participación política de los hombres en la asamblea y sobre todo, la inclusión de los rituales político religiosos que norman la vida de sus habitantes es a través del sistema de cargos cívico – religiosos. Todo lo cual unido al uso del náhuatl, pese a un creciente proceso de aculturación lingüística, reafirman esta categoría. La economía local la conforman principalmente cuatro áreas productivas que constituyen los ejes sobre los cuales el pueblo desarrolla su vida económica. En orden de importancia a) agricultura, b) actividad textil, c) trabajo en fuentes externas a la localidad y d) comercio y mercados.

[7] El ciclo de desarrollo del grupo tiene las siguientes características: al casarse o al comenzar la vida en pareja, el hombre lleva a su cónyuge a vivir a casa de sus padres. Sus hermanas, al casarse o al comenzar a la vida en pareja van a vivir en la casa de su cónyuge… normalmente, los hijos viven con sus padres durante un período variable, después del cual, si no hay suficiente espacio, construyen su propia casa, normalmente, al lado de la casa paterna. La duración de este período de residencia virilocal inicial para todos los hijos varones, salvo el benjamín, depende de varios factores....el benjamín tiene una residencia virilocal permanente, es el heredero de la casa paterna... se encarga de los padres ancianos (Robichaux 1995:376, 377, 405).

[8]Los mejores se caracterizan asimismo por la vista previa de la impresión y la opción de guardar la información en formato Web. El software debe concordar también con el formato "Genealogical Data Communication" (GEDCOM - Comunicación de Datos Genealógicos), cosa que posibilita el intercambio de datos entre las aplicaciones genealogicas standard. Entre los programas que reúnen todas estas condiciones están "Family Tree Maker", "Family Chronicle" y "Dynas-Tree".  


BIBLIOGRAFÍA

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