|
Para Enrique Pfeil Pabst.
...... Después de un tiempo prudente, (así lo espero) y
empezando a entrar al invierno, puedo decirte a tí, que a través
de la música del Dios
Wagner,
oída entre el susurro de las hojas muertas,(el siglo natural de
la naturaleza) llevadas flotando por el aire aún cálido del
otoño; pude verte por última vez, con un poco de inseguridad, lo
cual era muy propio de ese momento, pero queriendo, intentado
ser llevado de la mano por las Valquirias, aunque en la duda
humana permanente, de si quedarte pintando un rato más por estos
lares, o sencillamente irte en forma definitiva a recrear
paisajes, para que Odín pudiera disfrutar de tales alegorías. Y
bien, optaste por esto último, por lo que no me queda más que
recordarte y degustar de vez en cuando con el resto de los
amigos, un café, teniendo la seguridad, que los dioses han
quedado sorprendidos al ver llegar a su diestra una creación,
qué ni ellos imaginaron. Sólo queda pedirte, que a través de tus
influencias ya ganadas, intercedas por tus amigos mortales que
hemos quedado rondando en este plano y que en algún momento, no
muy lejano, nos vamos a volver a encontrar y las musas
definitivamente quedarán cesantes (Lo lamento por ellas).
Amigo
Enrique, Nos vemos en el próximo café.
Jorge A. A. Flores
|