El problema de definir la cultura.

(Los cambios de significados de la cultura antropológica 

desde la Antropología Social hasta Clifford Geertz).

 

 
 

Cómo surgió la cultura

Etimología del concepto de Cultura

Acepciones y Concepciones de la palabra Cultura

Cultura y contexto cultural

El problema de definir la cultura

Contenidos o Elementos Universales de la Cultura

Niveles de Identidad cultural

El (obsoleto) concepto de Subcultura

Cultura y Personalidad

Antropología Psicológica I  Cultura y Personalidad revisada en los 60s, Traducción

Antropología Psicológica II Cultura y Personalidad revisada en los 80s, Traducción  

La Antropología del Conflicto en Otras Culturas

Comunicación Intercultural: Precisiones en Torno al Concepto de Cultura (1ª Parte)

Comunicación Intercultural: El Concepto de Interculturalidad (2ª Parte)

Comunicación Intercultural: La Interculturalidad como comprensión (3ª Parte)

Bibliografía

 

¿Qué es una definición? a mi modesto entender, es un postulado o proposición por la que se delimitan los fenómenos que se están dando a entender en un término. Simultáneamente establece la esencia de aquello que decimos que es o existe. O como dice la Enciclopedia Encarta "Es fijar y enunciar con claridad y exactitud la significación de una palabra", por lo tanto toda definición debe ser precisa y con una clara delimitación de lo que es o no parte del término definido.  El concepto de cultura, como hemos visto en las secciones anteriores, ha tenido un desarrollo que en momentos ha creado conceptos que más que divergentes han resultado ser antagónicos, como han sido los conceptos de "cultura humanista-estético" donde no todos la tienen, o "cultura" en la tradición antropológica, donde todos somos portadores de cultura.  En Antropología el término también ha tenido transformaciones y alteraciones de sentido, como veremos.

La visión positivista de la cultura: primera mitad del Siglo XX.

Originalmente la cultura fue entendida y explicada como un conjunto de constricciones, presiones y acondicionamientos externos al ser humano, (las formas de comportamiento y otros aprendizajes durante la socialización del niño) que fijaban o determinaban pautas de conductas como adulto, donde se destacaban las costumbres como el concepto amplio que representaba casi todo lo que el hombre hacía, es decir, la cultura era vista como un determinante del comportamiento[1].  Según esta forma de ver a la cultura, el control social que se ejercía a través de las normas, y éstas servirían como medios de presión y obligación impuesta sobre los hombres para adaptarse a las costumbres y tradiciones sin resistir ni darse cuenta; mientras que los mitos y las creencias representaban a esas mismas imposiciones desde la religión, a las que los seres humanos se sometían dócilmente; las acusaciones de brujería estarían entre las presiones más subjetivas.  A lo anterior se le agrega que el paso del tiempo, convertido en tradiciones, y a veces, en historia, explicaba el origen de estas formas de costumbres e imposiciones culturales en tiempos pasados y remotos.  De esta manera, los conceptos claves de la antropología y su manera de entender la cultura provenían de la estructuración de un dispositivo antropológico que suponía la existencia de un mundo significante exterior e independiente de las interacciones sociales humanas.  La universalidad de estos fenómenos era estudiada comparando culturas de diversas partes del mundo por lo que también algunos antropólogos la llaman la tradición o paradigma comparativo o comparativista de la Antropología sociocultural. 

Esta forma de entender la cultura era la dominante hasta la década de los cincuenta en los centros de estudio de Antropología, contribuyendo con un amplio entendimiento de lo que nos une y nos hace comunes como seres humanos, a la vez que proporcionando un gran caudal de información sobre las sociedades pequeñas y medianas del mundo, fundamentalmente comunidades humanas minoritarias.

La primera definición antropológica de relevancia, fue la de Edward Taylor, quien en un simple párrafo, el primero de su libro, legó una definición que aún hoy algunos usan y de paso, funda por escrito a la Antropología británica, al decir que:

 “Cultura o civilización. tomada en su amplio sentido etnográfico, es ese complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el hombre adquiere como miembro de la sociedad" agregando a continuación la idea fundadora de la Antropología: "La condición de la cultura en las diversas sociedades de la humanidad, en la medida en que puede ser investigada según principios generales, constituye un tema apto para el estudio de la leyes del pensamiento y la acción humanas"[2]

Como se dijo, toda definición debe ser precisa, con una clara delimitación de lo que es o no parte del término definido.  La definición de Taylor hoy es considerada como imprecisa y poco clara, porque es enumerativa y abierta, es decir, hace una corta enumeración de lo que Taylor estima que es parte de la cultura (“conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres...”) dejando abierta la posibilidad para cualquier otra cosa que uno quiera incluir, cuando dice “...y cualquier otras aptitudes y hábitos...”

El problema es que aún con el paso de todos estos años desde que Taylor publicó su célebre definición, no hay una definición común del término cultura para los antropólogos de todo el mundo, poniendo de manifiesto  que cultura es uno de los términos más difíciles de definir del vocabulario antropológico[3]. 

Tratando de resolver el problema de la falta de una definición común, en 1952, a Kroeber y Cluckhoholm, revisaron todas las definiciones de cultura que se habían escrito hasta su tiempo  (en inglés, por supuesto); encontraron nada menos que ¡160! definiciones,[4]   Finalmente formularon una definición que aunque extensa, toma en cuenta todas las particularidades y cualidades de la cultura, que a su juicio satisfacían las necesidades conceptuales de la Antropología Cultural Norteamericana de su época:

"La cultura consiste en pautas de comportamiento, explícitas o implícitas, adquiridas y transmitidas mediante símbolos y constituye el patrimonio singularizador de los grupos humanos, incluida su plasmación en objetos; el núcleo esencial de la cultura son las ideas tradicionales (es decir, históricamente generadas y seleccionadas) y, especialmente, los valores vincula­dos a ellas; los sistemas de culturas, pueden ser considerados, por una parte, como productos de la acción, y por otra, como elementos condicionantes de la acción futura)"[5]

Importante y completa como es esta forma de definición, y a pesar que encierra toda una época paradigmática del estudio de la cultura en Antropología, durante la década de los años 50 algunos antropólogos comenzaron a destacar que siguiendo esta línea teórica, producto del positivismo de comienzos de siglo, la cultura era considerada fundamentalmente un fenómeno externo a los seres humanos que la viven --más precisamente, externo a la mente humana-- de tal forma que el ser humano aparece más como objeto de la cultura, que como el sujeto que la crea, recrea y vivencia cotidianamente.  Esto ocurriría porque, como ya se dijo, la cultura es vista como un conjunto de presiones y acondicionamientos externos al ser humano que fijaban pautas de conductas, a través de las costumbres, creencias,  modos de vida, es etc. con que la cultura era vista como un determinante del comportamiento, pero no naciendo del ser interior del individuo.

Finalmente esta forma de conceptualizar la cultura resulta en un “molde (o patrón) cultural” muy rígido en el que los seres humanos, una vez que son formados, difícilmente podrían escaparse o cambiar, readecuando su cultura a nuevos momentos, situaciones o eventos del diario vivir.   La rigidez teórica para aceptar el cambio y la “externalidad” a la mente, fueron  las principales críticas que se le hicieron al paradigma original del concepto de cultura y que motivaron la búsqueda de una teoría alternativa.[6]  Esta forma de conceptualizar la cultura aun es usada por algunos antropólogos, especialmente latinoamericanos, por ejemplo, Valiente (1993) dice que “la cultura comprende los artefactos heredados, los bienes, los procesos técnicos, la organización social, las ideas, los hábitos y los valores” citándola de Audrey Richards y Raymond Firth, dos Antropólogos Sociales británicos[7].

El concepto lingüístico de cultura: Goodenough y la cultura “en la mente”.

Un segundo momento en la búsqueda de una definición que supera a las críticas anteriores esta representado por Ward Goodenough[8], cuando dice que cultura “es lo que uno debe conocer (saber o creer) para comportarse aceptablemente de acuerdo a las normas de los demás”.   Lo que traslada la cultura al interior de la mente.[9]  Esta definición interpreta a la cultura más bien como la construcción o representación simbólica aprendida por los individuos, durante su periodo de enculturación.[10] obligando a los antropólogos que buscan describir una forma cultural en particular, a realizar una descripción de los fenómenos culturales que sean congruentes tanto con el fenómeno analizado como con las conceptualizaciones de los nativos, poniendo en primera línea metodológica al conocimiento del informante y al enfoque emic[11].  Esta posición teórica fue frecuentemente criticada y acusada de psicologista, como “psicología social carente de base estadística[12] y descontextualizada.   Dio un fuerte impulso a los estudios lingüistas y de esquemas mentales (squemata), buscando conocer los principios organizativos subyacentes y/o los códigos cognoscitivos.  Esta corriente ha continuado existiendo y evolucionando en algunas universidades de Estados Unidos de Norteamerica.

Un ejemplo de este paradigma de la Antropología lo podemos encontrar en los trabajos de la antropóloga española María Jesús Buxó i Rey para quien “la cultura es el sistema de conocimiento a partir de cuyos significados el ser humano tamiza y selecciona su comprensión de la realidad en sentido amplio, así como interpreta y regula los hechos y los datos de comportamiento social”[13]  En un trabajo posterior de la misma antropóloga podemos leer que “lo que importa es aprender lo que es relevante en el conjunto de ideas, creencias y suposiciones que los individuos son capaces de representar mentalmente...[14]  En el mismo artículo agrega más adelante que “Toda identidad (cultural) es una construcción mental...”[15]

El concepto actual de cultura: Clifford Geertz y la hermenéutica antropológica.

En el tercer momento la cultura es entendida como un proceso (o red, malla o entramado) de significados en un acto de comunicación, objetivos y subjetivos, entre los procesos mentales que crean los significados (la cultura en el interior de la mente)y un medio ambiente o contexto significativo (el ambiente cultural exterior de la mente, que se convierte en significativo para la cultura interior).

Desde este punto de vista es posible comprender a Clifford Geertz cuando dice que:

“El concepto de cultura que propugno... es esencialmente un concepto semiótico.   Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones.[16]

Lo que queda más claramente entendido más adelante, cuando aclara que:

 “...la cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta --costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos-- como ha ocurrido en general hasta ahora, sino como una serie de mecanismos de control --planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman “programas”-- que gobiernan la conducta”)[17]

En otras palabras la cultura es la red o trama de sentidos con que le damos significados a los fenómenos o eventos de la vida cotidiana, para poder interactuar socialmente.

Lo importante es comprender a la cultura como producción de sentidos, de manera que también podemos entender a la cultura como el sentido que tienen los fenómenos y eventos de la vida cotidiana para un grupo humano determinado.  Si queremos conocer la cultura de los jóvenes universitarios, por ejemplo, en realidad nos estamos preguntando qué sentido tiene la vida universitaria para estos jóvenes. Si nos preocupa la “cultura escolar”, nos estaríamos preguntando qué sentido tiene la vida escolar para quienes la viven[18]   El siguiente problema que enfrentamos es cómo averiguar el “sentido de la vida” en la práctica vivida por sus actores. 

Siguiendo esta vena originada en Weber y continuada en Geertz, el sentido lo entendemos como un entramado de significados vividos y actuados dentro de una comunidad determinada.   Al entender el sentido como un conjunto de significados (como conjunto semiótico), es posible seguir el hilo geertziano y comprender que la cultura universitaria de nuestro ejemplo, al ser examinado como sentido se refiere a un conjunto de significados que cobran vida como tales en sus vivencias y relaciones con las demás personas y con su ambiente (la pragmática semiótica).  Al mismo tiempo este conjunto de significados involucra un orden o jerarquía de significados (la sintaxis semiótica): el Rector esta a la cabeza, luego los Vice rectores, los Directores de Carreras, profesores, etc. Este orden de significados, no siempre es el que aparece explícitamente, por ejemplo, en nuestro esquema universitario las secretarias de carreras pueden estar más arriba que muchos jefes en los significados mentales, porque son más importantes para el estudiante que muchos Vice rectores que nunca se ven.  Este orden de los significados es el orden que cada pueblo o grupo humano le da a sus significantes.  Finalmente y del mismo modo, cada grupo humano tienen un significado para cada cosa del hacer y del quehacer (la semántica semiótica), de manera que esos significados tienen sólo las connotaciones que ese grupo humano particular les da, pudiendo ser parecidos a los de otro grupo, pero nunca todos los significados iguales en su completa totalidad.  De manera que finalmente la cultura de cada grupo humano es como su huella digital cultural, tal como dijimos en otra parte más extensamente, no existen dos grupos humanos con la misma cultura[19].

Como estos conjuntos de significados no se dan en el vacío ni espontáneamente, al mismo tiempo, surge la importancia del contexto de la cultura, como un elemento muy importante en el estudio de una cultura en particular.

 



[1] Buxó i Rey, “La cultura en el ámbito de la cognición”, en Mercedes Fernández M. (Coord.) SOBRE EL CONCEPTO DE CULTURA, Ed. Mitre, 1984 Pág. 13

[2] Sir Edward B. Taylor: PRIMITIVE CULTURE, 1871, Pág. 1.

[3] Jeorge R. Mead, entrada "Cultura" de la ENCYCLOPEDIA OF ANTHROPOLOGY, de Hunter y Whiten, Harper and Row, New York, 1976, Pág. 102-3.

[4] CULTURA: UNA REVISIÓN CRITICA DE CONCEPTOS Y DEFINICIONES, Papers of the Peabody Museum of American Archeology and Ethnology, Vol. 47, Nº1, 1952, p.283 y ss. Las definiciones encontradas las catalogaron como: (1)descripciones enumerativas, (2)históricas, (3)normativas, (4) psicológicas, (5) estructura­les y (6) genéticas.

[5] Kroeber y Cluckhoholm, citado.

[6] Esto puede apreciarse si se considera que el término usado desde Ruth Benedict en su libro PATTERN OF CULTURES es el de “pattern” cuya principal acepción es la de molde o patrón (modelo), solo recientemente se ha traducido por pauta, que es una significación  más flexible, pero también una acepción secundaria, casi connotativa. Ver resumen AQUI

[7] Teresa Valiente C. “Precisiones conceptuales”,(datos incompletos), Abya-Yala, Quito, 1993, pág. 15.

[8] El argentino Carlos Reynoso (TEORIA, HISTORIA Y CRITICA DE LA ANTROPOLOGIA COGNITIVA, Edición Búsqueda, 1986, Bs. As.) ve varias etapas o fases en el desarrollo de la Antropología Cognitiva, en donde Goodenough aparece en la Segunda fase, cuando ya el paradigna, los métodos y las técnicas habían sido formulados y ya perfectamente delimitada como escuela opuesta a la tradición comparativista.

[9] “Pasaje que ha llegado a convertirse en el locus clássicus de todo el movimiento. Clifford Geertz, LA INTERPRETACIÓN DE LAS CULTURAS, Gedisa, 1987, Pág. 25.  También Reynoso, citado, Pág. 31.

[10] Conviene recordar que Enculturación es el mismo fenómeno que en Sociología se llama Socialización.

[11] Reynoso, citado, Pág. 24.  El enfoque emic implica recoger fielmente las explicaciones tal como las entregan los miembros de la cultura en estudio. Por contraposición el enfoque etic se refiere a los fenómenos tal como los explica el cientista social.  (Proviene de la lingüística y los conceptos de fonema y fonética)

[12] Marvin Harris, ANTROPOLOGIA CULTURAL, Alianza Editorial, 1979, Pág. 506

[13] Ma. Buxó i Rey, citado, 1984, Pág. 33.  Mi énfasis.

[14] Ma. Buxó i Rey,  “Vitrinas, cristales y espejos: Dos modelos de identidad en la cultura urbana de las mujeres Quiche de Quetzaltenango”, en José Alcina Franch (compilador), INDIANISMO E INDIGENISMO EN AMERICA. Alianza (500 años) 1990, Pág. 134.  Mi énfasis.

[15] Ma. Buxó i Rey, 1990, Pág. 139.  Mi énfasis.

[16] Geertz, citado, Pág. 20. Mi énfasis. Hay que agregar que algunos autores traducen “tramas de sentidos”, en vez de “tramas de significación”, lo que es muy importante porque permite dar una mayor acento hermenéutico o fenomenológico a la definición.

[17] Geertz, citado, Pág. 51, Mi énfasis.

[18] Que en otra parte hemos denominado las tres culturas: de los padres y apoderados, docentes y paradocentes y del alumnado: Tomás Austin M., FUNDAMENTOS SOCIOCULTURALES DE LA EDUCACIÓN, Editorial Pillán, 1999b Temuco.

[19] Ver El Concepto de Niveles de Identidad Cultural  Allí también se agregaron seis tipos de significados que pueden ser usados para interpretar una cultura, desde lo más objetivo a los más subjetivo: cultura material, normativa, de costumbres, lenguaje verbal, sistemas simbólicos y valores.  Como se explicó, en todo fenómeno cultural estos elementos universales se encuentran entremezclados y con distintas intensidades, dependiendo de la ocasión  y la situación.