El Contexto cultural, en la cultura.

La palabra contexto[1] se refiere al entramado o tejido de significados provenientes del medioambiente o entorno, que impresionan el intelecto o campo de conocimientos de un grupo humano, como parte integrante de su cultura y su visión de mundo o cosmovisión[2].  En otras palabras el contexto cultural es todo aquello que forma parte del medioambiente o entorno y resulta significativo en la formación y desarrollo de un grupo humano específico. 

Un texto de Gramática lo pone de igual modo:  Contexto es el entorno ambiental, social y humano que condiciona el hecho de la comunicación”[3]

 “El contexto no es un molde estático de representaciones culturales sino que es una “arena” activa en la cual el individuo construye su comprensión del mundo y que está conformada tanto por los contenidos culturales tradicionales, como por las necesidades y expectativas individuales y colectivas que surgen del contacto con la sociedad amplia.”[4]

La calidad contextuada de la cultura es un importante elemento a tener en cuenta cuando se estudia a la identidad cultural, un concepto que esta usualmente presente en la explicación de la cultura étnica, como veremos.

La Identidad Cultural es la cultura "contextuada". 

La extrema variabilidad del fenómeno cultural, es uno de los aspectos que más confunden a los estudiantes y estudiosos de la cultura.  No se puede decir que un grupo humano es "idéntico" a otro, por similar, próximo o parecido que sea.  En realidad la cultura de un grupo humano es como su huella dactilar: no hay dos grupos humanos que tengan la misma cultura.[5] Dicho en otras palabras, cada grupo humano tiene su propia identidad cultural, de manera tal, que todas las personas que hayan nacido y se hayan (socializado) educado dentro de esta identidad se sienten igual o pertenecientes a una misma comunidad humana. En realidad lo que comparten y los hace sentirse iguales es el compartir los mismos significados para darle sentido a su vida cotidiana. 

 Para Kottak, la identidad cultural viene a ser “todos aquellos rasgos culturales que hacen que las personas pertenecientes a un grupo humano y a un nivel cultural (...) se sientan iguales culturalmente”.(Kottak, 1994, 60 y siguientes)

Las diferencias entre formas culturales se explican a partir de lo que llamamos el Contexto Cultural.  El contexto proporciona los elementos significativos que acompañan a una cultura específica, a una identidad cultural.  Si la cultura es la red de significados (la malla de sentido de Max Weber y repetida por Geertz), este entramado humano de sentidos tiene existencia en el contexto de una geografía, su clima, su historia y el conjunto de procesos productivos en que se da la existencia de esa cultura.  La geografía y el clima establecen la dimensión espacial de ciertas características propias del grupo humano, el que se adapta a estas características para (sobre)vivir, de manera que los accidentes geográficos del lugar en que se vive: desierto, zona montañosa, de valles, pampas, etc, y el tipo de clima característico del lugar: húmedo, lluvioso, seco, frío, cálido, etc. pasan a convertirse en importantísimos proveedores de significados específicos del diario vivir para la cultura de cada lugar. Parece apropiado llamarlo el sustrato geográfico de lo humano. 

El otro elemento es la historia, la que proporciona la dimensión temporal de lo significativo ligando los hechos y sucesos del pasado (desde que surgen o aparecen como significantes) a los significados y valorizaciones que le dan su parte de sentido a las cosas del presente, o proyectándose al futuro imaginario.

Por su parte, los procesos productivos proporcionan los substratos restantes. Representan las transformaciones que la gente hace para vivir y desarrollarse: en cualquiera de las actividades primarias (extraer de la naturaleza para uso directo o materias primas), secundarias (la actividad fabril de transformación de la materia prima en bienes de uso y de consumo) o terciaria (los servicios de unos para otros).  Estas actividades que llamamos procesos productivos son parte del contexto cultural, porque establecen también su parte de los significados de los ambientes en que se producen las relaciones entre los hombres –formando sociedades-- con sus divisiones, uniones, estratificaciones, objetivas y subjetivas, proveyendo también su parte de significación del diario vivir.

El contexto de la cultura es la fuente de donde surgen la cultura.  Los elementos del contexto cultural entregan cada uno su aporte connotativo al significado común de las cosas en la vida cotidiana, estableciendo lo que se valora y con ello las normas de convivencia, es decir, lo que se debe y no debe hacer, de manera que cada lugar de convivencia tiene una identidad cultural que no es similar a ninguna otra, aunque pueda haber similitud entre ellas. A esto se refiere Cardoso de Oliveira cuando dice que “la identidad pasa a desempeñar el papel de una brújula que posiciona al grupo y sus miembros en mapas cognitivos (u horizontes) colectivamente construidos” [6] 

De manera que al tener en cuenta los elementos nombrados: geografía y clima, historia y procesos productivos, se explica que el concepto de identidad cultural sea a menudo definido o descrito a partir de la existencia de elementos que nacen de ellos,  tales como territorio común, una lengua, un conjunto de tradiciones o costumbres y sistema de valores y normas comunes al grupo étnico.

En suma, la cultura es un entramado de significados compartidos, significados que obtienen su connotación del contexto (geografía, clima historia y proceso productivos), pero que habita en la mente de los individuos dándoles una identidad cultural específica; justificándose el argumento teórico que nos dice que la cultura está tanto en la mente de los individuos como en el ambiente en que ellos viven.


[1] Contexto:  CON, +TEXTO.  (CON: Junto a.  TEXTO: Viene de la palabra latina texere luego text, que significa paño y/o entramado, trama, tejido.)

[2] Entorno:  El entorno es todo aquello que envuelve a un individuo o a un grupo humano, por el solo hecho de estar allí, pero sin examinar el grado de significado que sus componentes o elementos tengan para esos individuos o grupos humanos.  El entorno es simplemente lo que rodea, --esta allí, pero no dice nada-- mientras que el contexto es el entorno más la significación cognitiva para el grupo social, por ello es que la palabra contexto es usada para referirse al medioambiente pero con un sentido comunicacional. El entorno carece de “alma” o “espíritu” cultural en forma de elementos y sistemas simbólicos compartidos, mientras que el contexto incorpora todo lo simbólico o que “representa algo para alguien bajo cualquier circunstancia”, y ese alguien es capaz de interpretarlo y exteriorizar sus significados a través de su cultura de una manera completamente desapercibida para él o para ellos.  Se suele usar la palabra medioambiente, cuando se hace referencia solo a los elementos naturales, interrelacionados, del medio, incluyendo fauna, flora y geografía; cuando se incluye al grupo humano que lo habita es preferible hablar ya de contexto, porque incluye la cultura y la comunicación humanas.

[3] J. L. Fuentes, GRAMATICA MODERNA DE LA LENGUA ESPAÑOLA,  1991, pág. 49.

[4] Ministerio de Educación Programa MECE  Rural, 1992, DESARROLLO CURRICULAR, ESCUELAS UNI, BI Y TRI-DOCENTES.  Santiago  p. 22. 

[5]  De manera que la condición natural de la cultura es que ésta varía --se diferencia, cambia en poco o en mucho-- en lo que se refiere sus contenidos entre grupos humanos;  por esta razón, no es posible encontrar dos pueblos que sean idénticos, dos poblaciones de una ciudad, o dos regiones en el país que no muestres diferencias en los elementos que componen su cultura.  Es decir, costumbres, valores, normas, lenguajes y simbolismos van a cambiar de grupo en grupo humano haciendo que cada uno de ellos exprese su propia identidad cultural.

[6]  Roberto Cardoso de Oliveira, “La politización de la identidad y el movimiento indígena”, en José Alcina Franch (compilador), INDIANISMO E INDIGENISMO EN AMERICA. Alianza (500 años) 1990, Pág. 146.