ARTE

Raymond Williams, KEYWORDS, Fontana, Glasgow, 1976.

Traducido por Tomás Austin M., Temuco, 2000.

El

 significado original y general de arte, parea referirse a cualquier clase de habilidad, está todavía activo en Inglés.  Pero un significado más especializado se ha vuelto común y en las artes mayormente, o en artista, este nuevo significado se ha vuelto predominante.

 Arte ha sido usado en Inglés desde el siglo 13, teniendo como palabra anterior art, proveniente del francés antiguo; la palabra más antigua trazada: artem, es del latín “habilidad”.  Fue ampliamente usada sin una especialización predominante, hasta el siglo 17 tardío, en materias tan variadas como matemáticas, medicina y pesca con caña.  En el currículum medieval universitario las artes (‘las siete artes’ y más tarde ‘las artes liberales’) eran gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, música y astronomía, y artista, del siglo 16, fue usado primero en éste contexto, a la par con desarrollos contemporáneos para describir cualquier persona hábil (la que es, en efecto, idéntica con artesano hasta fines del siglo 16) o un practicante de alguna de las artes en otro grupo, aquel presidido por las siete musas: historia, poesía, la comedia, la tragedia, música, la danza, astronomía.  Entonces, desde fines del siglo 17, hubo un creciente uso común especializado para un grupo de habilidades que hasta allí no estaban formalmente representadas: pintura, dibujo, grabado y escultura.  El nuevo uso dominante de arte y artista para referirse a esas habilidades no se estableció completamente hasta fines del siglo 19, pero fue dentro de esta forma de agrupar sus significados que en el siglo 18 tardío, y con la especial exclusión de los grabadores, nació de la nueva Academia Real una distinción general que se fortificó y popularizó, entre artista y artesano –siendo esta última una palabra especializada par un “trabajador manual hábil” sin propósitos “intelectuales” o “creativos o “imaginativos”--  Este desarrollo del vocablo artesano, y la definición de cientista a mediados del siglo 19, permitió la especialización de artista y la distinción, ya no de las artes liberales, sino de las finas artes.

La emergencia de un concepto abstracto con mayúscula de Arte, con sus propios principios interno y generales, es difícil de localizar.  Hay varios usos plausibles del siglo 18, pero fue en el siglo 19 que el concepto se generalizó.   Esta históricamente relacionado, en este sentido, con el desarrollo del concepto de cultura y estética.  Wordsworth le escribió al impresor Haydon en 1815: “Es alta nuestra llamada, mi querido amigo: las Artes Creativas”.  La asociación con creativa e imaginativa, ahora normal como forma de clasificación,  data efectivamente de fines del siglo 18 y comienzos del siglo 19.  El adjetivo significante artista data de mediados del siglo 19.  Temperamento artístico y sensibilidad artística datan realmente del mismo periodo.  Así también artista (artiste en inglés), una subsecuente especialización que distintiva para describir realizadores tales como actores o cantantes, manteniendo artista (artist en inglés)para el pintor, el escultor y eventualmente (desde mediados del siglo 19) para escritores y compositores. 

Es interesante notar, qué palabras, en diferentes periodos, son ordinariamente diferenciadas o contrastadas con arte.  Sin-arte  (artless en inglés)   antes de mediados del siglo 17 significaba “inhábil” o “carente de habilidad”, y este sentido ha sobrevivido.  Pero hubo un contraste temprano entre arte y naturaleza: es decir, entre el producto de la habilidad humana y el producto de alguna cualidad inherente. Sin-arte (artless) adquirió entonces, desde mediados del siglo 17 y especialmente desde fines del siglo 18, un sentido positivo que indicaba espontaneidad, incluso en el arte.  Mientras que arte aun significa habilidad e industria significa habilidad inteligente, ambas palabras fueron, a menudo, cercanamente asociadas, pero cuando cada una de ellas se hizo abstracta y especializada, desde comienzos del siglo 19 ellas fueron a menudo contrastadas como las áreas separadas de la imaginación y la utilidad.  Hasta el siglo 18 la mayoría de las ciencias fueron artes;  la moderna distinción entre ciencia y arte, como áreas contrastadas de habilidad humana y como esfuerzo, con métodos y propósitos fundamentalmente diferentes, data efectivamente de mediados del siglo 19.

Este complejo conjunto de distinciones históricas entre varias clases de habilidades humanas y entre propósitos básicos y variados en el uso de tales habilidades, esta evidentemente relacionado con cambios en la división práctica del trabajo y con los cambios fundamentales en las definiciones prácticas de los propósitos del ejercicio de tales habilidades. Puede ser relacionado primariamente con los cambios inherentes en la producción capitalista de bienes, con su especialización y reducción del valor de uso a valor de cambio.  Hubo una consecuente especialización defensiva de ciertas habilidades y propósitos en las artes o las humanidades, donde formas de uso e intención general que no fueron determinadas por su intercambio inmediato  pudieron por fin ser abstractas.  Esta es la base formal de la distinción entre arte e industria, y entre finas artes y artes útiles (otra palabra para habilidades: técnica, proveniente (en el inglés) directamente de la palabra francesa technicus, del latín techne, a su vez proveniente del griego dónde significaba arte o artesanía;  del que surgió, a fines del siglo 19 la palabra técnico, significando “habilidades útiles”, la que originalmente, en el siglo 17, era usada para el estudio científico de las artes, y que en el siglo 20 ha servido para describir la aplicación de habilidades útiles).

El artista por lo tanto es distinguido dentro de esta perspectiva fundamental, no sólo del cientista y el tecnólogo –cada uno de los cuales habría sido llamado artista en periodos anteriores—sino también el artesano y el trabajador especializado, los que ahora operan en términos de una definición y organización del trabajo específicas.  En la medida que se ahonda en las distinciones prácticas, dentro de un modo dado de producción, arte y artista adquieren una asociación aun más general (y más vaga) usándose para expresar un interés general y humano (es decir, no utilitario), aunque, irónicamente, la mayoría de los trabajos de arte son tratados como bienes y muchos artistas, aunque clamen otras intenciones, son efectivamente tratados como una categoría independiente de trabajadores especializados o artesanos produciendo cierta clase de bienes marginales.

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