Página de Entrada "Cuentos de Luis Labrin"

Cuento 2:

 CARRETE AL IMPERIO DEL MAL

 

Cuento 3:

DE AMORES Y FRAUDES

 

 

 

  Cuentos de Luís Labrin

TRAVELLING

 Ès tard. Ha finit el sotrac dels

últims, llunyans, carruatges.

Manent, poeta Catalán.

Por Luís Labrin

 

Habíamos estado conversando con el Director-periodístico, sobre las influencias que traería el veredicto de la Corte de La Haya para Chile. Cuando salgo a la calle son las 17:00 horas, el calor estival me pone de inmediato el rostro con escozor, es la transpiración digo, y camino por las veredas rumbo a Avenida Alemania. O sea, voy de este a oeste… se ven colectivos vacíos, la gente estoicamente espera locomoción para Imperial, Carahue, Labranza, etc. Las calles reverberan en el cemento, pero el sol cae sin piedad sobre nuestros cuerpos acostumbrados a la lluvia y el frío.

Tengo una sed que es una obsesión y una necesidad. Camino… deambulo… cruzo la Iglesia San Francisco, la U.C. y el Hogar de Cristo. Sigo… de pronto se escuchan ruidos y risas, es la muchachada que bebe innumerables cervezas en el Boca de Lobos; ya están sus habitúes. No entro, prefiero seguir, voy en busca del Museo Regional, allí encontraré sombra y seguiré leyendo ‘Como Pensamos’ de John Dewey. El Biermania… luego me encuentro con el Vintage (cerrado). Sensación térmica 32 grados; ¡por favor!... sigo mi camino y me encuentro con el Fridas, demasiado chico. Me queda poco para el Museo y sus grandes árboles. Cuando de pronto miro fijamente y me encuentro con un pub-restaurant abierto. Tiene terrazas, es amplio y tiene un estilo far-west por fuera. Entro, está fresco, es el Infame, pido una granadina y observo que sus fondos son negros adornados con cuadros franceses. Digámoslo, es atractivo el local, está pleno de gente.

Me siento en la barra a tomar mi bebida y me recuerdo de la barra del “Spaguety Lunch” y “El Forester” ya idos, como J. José Irarrázaval (los escritores también se van).

Me repito en los espejos del fondo y observo un daguerrotipo gigante de Marlon Brando. El Infame tiene su swing. Una señorita me mira la grabadora y se asusta; yo le miro sus pechos turgentes disimuladamente.

Saboreo mi granadina, cuando me abraza Jaime su dueño, hombre caucásico, de unos 95 kilos y de charla amena y generosa.

-          Que te trae por aquí Luchito – me pregunta.

-          Venía al museo con sed y está cerrado más encima – le respondo. – Por lo demás me atrajo el nombre Infame.

-          ¿Por qué? Compadre – me insinúa.

-          Porque me huele, su fonética, a pecado, desidia, trangresión, culpa – le digo con picardía.

La panza de Jaime y la risotada se sueltan. Sus mostachos los arregla con un pulgar enorme.

-          Tú, Lucho, siempre con tu vocabulario fluido y cómico – me repite, todavía sonriendo…

Atento me lleva a su mesa preferida, y yo pido otra granadina. Le pregunto por qué se está llenando el local de gente VIP.

-          Oye Jaime, ¿quiénes vienen a este local? – Le espeto.

-          Aquí no hay discriminación, vienen los que peinan canas, universitarios y también “intelectuales” – me aclara solemnemente, y de yapa me informa que el jueves pasado estuvo Sergio Oyarzún (nieto de Luis Oyarzún), un ensayista de tomo y lomo.

-          No le preguntaste por Nicanor Parra – apresuro la conversación.

-          La verdad, es que escribió muchas cosas en servilletas y pronto partió – dice Jaime.

-          ¡Dios mío!, Jaime, Sergio es nieto de uno de los 4 intelectuales que estudiaron en el Instituto Nacional Barros Arana – le digo con pena.

-          Echa afuera, Luchito, ¿y son escritores? – se interesa Jaime.

-          En efecto, en el INBA estudiaron a un tiempo Nicanor Parra, Jorge Cáceres, Luis Oyarzún y ese gran filósofo chileno Jorge Millas.

Los 4 tenían la pasión por escribir y lo hicieron bien, en cafés patibularios de la calle San Pablo abajo, cerca del INBA… que tenía mucho que ver con la Quinta Normal, infestada de charlatanes y amantes vespertinos, y también con los bajos fondos de Matucana, sin olvidar el ulular de los pitazos de los trenes que poblaban la noche… (ya aquí se está oscureciendo, Jaime me invita a fumar y recorrer el local).

-          Prosigue, Luchín, con los 4 grandes, es interesante.

-          Por entonces el INBA no era la Academia Platónica. En él se cultivaban mejor los ejercicios espartanos. (Noto un proscenio donde cantan trovadores). Allí Cáceres y Oyarzún, los menores, llegaron al oráculo de Parra y Millas; de modo que los pichones pasaron de Salgari, Alejandro Dumas y Amado Nervo a García Lorca, y Alberti, por ponerte un caso.

Parra, inspector y ayudante en la U., hacía mecánica natural y física mientras escribía en cuadernos de matemáticas “Los Jardineros”, que nunca publicó, éstos darían origen a los “Antipoemas”.

A propósito, Jaime ¿por qué no pones un jardín detrás del local? – sería extraordinario -.

-          Lo estamos pensando, con mi hijo, para dar otro estilo al local – me agrega.

Seguimos caminando por el local y recordamos que por su parte Jorge Millas, dada su feroz soberbia, daba “alimento” a esas almas menores, dado que su egocentrismo lo llevó a interesarse por Ortega, , Freud, Sprengler, Bergson, Simmel; además inició a Cáceres y Oyarzún en la “Revista de Occidente”.

De pronto, me detengo, Jaime me mira asustado, desde el segundo piso se escucha la música de My Way. (Brillante canción).

-          Te gusta Frank Sinatra – me pregunta.

-          La interpretación de él, porque la canción es de Paul Anka – le digo.

-          Pero Lucho, ¿no estábamos en Millas? – me insinúa.

-          Fíjate, Jaime, que en 1942 escribió “Idea de la Individualidad”.

-          Me recuerdo haberlo leído por partes – dice Jaime rascándose la cabellera.

Está anocheciendo, aire, frescura. Se encienden las luces y le digo a Jaime que en la mansarda del segundo piso podría funcionar un taller literario.

 -   Ármenlo, y aquí les arreglo unas mesas y una biblioteca -.

Bajamos. Miro el proscenio negro del Infame y me imagino al padre de Parra tocando su violín.

Nos despedimos con un abrazo.

-          Chao Jaime, gracias-.

Sigo mi rumbo y aparecen los letreros de neón de farmacias, bancos, el casino, el Caravan , Ángeles y Demonios…

Paso… el SK1, y llego a Andes angustiado por no haber estado charlando con mi amigo Sergio Oyarzún. Llego a mi casa, me tiendo en la cama y duermo hasta el viernes a las 10.00 AM enojado. Echo mierda… Eso es…