Introducción a la Metodología de Investigación

Conocimiento, Ciencia, Metodología y Teoría.

(Conceptos básicos para la investigación)

 

 

 Metodología de Investigación

de La Página del Profe

 

METODOLOGÍA con

Eduardo Escalante G.

 

 

 

1. El conocimiento

1.1 Los tipos de conocimiento.

2. ¿Qué es la ciencia?

3. ¿Qué es la investigación?

3.1. Definiciones de Investigación

3.2. Características de la investigación científica.

3.3. Ambientes de la Investigación.

4. Qué es  el método científico

4.1. Sujeto y Objeto                                         

4.2. Abstracción y conceptualización               

4.3. El Concepto de Teoría                                           

4.4. Una definición científica de teoría.            

4.5. Método y metodología                                          

5. Las principales diferencias entre estudios cuantitativos y cualitativos.

5.1. La Superación del Conflicto                                  

5.2. La Complementariedad de modelos

1. EL CONOCIMIENTO

Hay tantas teorías como científicos existan, hay un total desacuerdo en lo fundamental, y un debate permanente por imponer una posición determinada.  Este es un texto sobre investigación y cuando se investiga lo que interesa es ampliar los conocimientos que se tienen acerca de determinado fenómeno, en este caso, el fenómeno educativo. Sin embargo dependiendo del cristal con que se lo mire, el conocimiento no es único e indivisible, por el contrario, hay diversos tipos de conocimientos que usamos en la vida cotidiano, comenzando por el conocimiento llamado vulgar o cotidiano.

1.1 Los tipos de conocimiento.

En primer lugar tenemos que recordar que los seres humanos usamos varias formas de conocimiento, donde cada una de ellas cumple una función y nos permite darle sentido a las cosas de nuestras vidas.

El conocimiento cotidiano.

También llamado conocimiento vulgar; es el conocimiento del mundo y de nuestro entorno que la gente usa todos  los días.  Ha sido adquirido a lo largo de la existencia de cada persona como resultado de sus vivencias, contacto con el mundo y con otras personas y no como el producto de la experimentación consciente y dirigida para saber si son verdades irrefutables.  Justamente, los “saberes” del  conocimiento cotidiano o vulgar pueden ser dudosos en cuanto a que reflejen realmente la verdad o lo autentico y definitivamente real, pero nadie puede pasarse la vida investigando si cada cosa que cree es absolutamente cierta o no.  En otras palabras, el conocimiento vulgar es dudoso, pero tiene la característica que para las personas es un conocimiento plausible porque nos parece razonable o muy probable porque es ampliamente compartido con otros.

Conocimiento revelado o religioso. 

La siguiente forma de conocimiento es la que proviene de la revelación profética.  Es el conocimiento adquirido a través de las tradiciones y los libros sagrados, los que a su vez provienen de la revelación divina o del mundo de Dios o de los dioses.  No admite dudas y no es posible ponerlo a la prueba de métodos basados en las percepciones de nuestros sentidos o de nuestro razonamiento lógico.  Simplemente se cree en ellos por fe.

Conocimiento filosófico. 

Es el conocimiento que proviene de la reflexión sistemática y metódica acerca de las verdades últimas de la existencia humana y de todo lo que nos rodea.  Originalmente el conocimiento filosófico abarcaba o comprendía el conocimiento acerca de la naturaleza del mundo y de los seres humanos, pero en la medida que la filosofía y los filósofos fueron descubriendo leyes de la naturaleza, se fueron separando de la filosofía para constituir cuerpos o sistemas de conocimientos independientes como disciplinas autónomas.  Estas pasaron a constituirse en disciplinas científicas separadas del pensamiento filosófico de manera que si bien la filosofía representa la búsqueda del conocimiento verdadero, lo hace respecto de las grandes verdades fundamentales de la vida y del universo a través de la reflexión metódica y sistemática, mientras que el conocimiento científico  se refiere a aspectos más concretos.  El conocimiento filosófico esta permanentemente abierto a la revisión, al mismo tiempo que es frecuente que ofrezca más de una visión del mismo fenómeno en estudio, y contradictorios.

El conocimiento científico.

Es el conocimiento considerado como verdadero --o como una verdadera descripción o explicación de la realidad existente-- porque es el producto de lo mejor de los métodos conocidos para la investigación, la reflexión y la experimentación sistemáticas, por una comunidad de científicos.  Es una forma de conocimiento abierto a la revisión permanente y a la corrección de lo ya sabido.  Aquí hay una contradicción que suele confundir al estudiante, porque si bien por un lado, como producto de la investigación la reflexión y el descubrimiento, tenemos un conocimiento que consideramos como una verdad cierta, por otro lado es un conocimiento que esta abierta a la permanente revisión y corrección, de nuevos equipos de investigadores.  En esta contradicción es donde esta su fortaleza, porque permite que se le estén haciendo continuas correcciones y aportes para mejorarlo y hacerlo aún más cierto como reflejo de la realidad.

El pensamiento y el conocimiento científico, son un producto fundamentalmente de la Edad Moderna (o de la Modernidad, como hoy se la denomina) y el momento de la historia en que comienza a propagarse por todo occidente (primero y el mundo después) fue el de la Ilustración.  de eso nos ocuparemos a continuación.

El paso de la Edad Media a la Edad Moderna implicó grandes cambio en la vida y el pensamiento del mundo occidental. Durante la Edad Media había primado el conocimiento del mundo basado en la verdad divina o religiosa.  Entre el siglo XIV y el XVI se suceden grandes cambios que transforman completamente la vida europea: descubrimiento de la imprenta, que satisface y desarrolla el deseo de conocimiento; avances en la cartografía y la navegación, que culminan en el descubrimiento de América y los viajes hacia la India pasando por el Sur de África; cambios políticos y cambios en la religión cristiana.  Al final del proceso, los pensadores europeos habían descubierto que era posible conocer con certeza y veracidad acerca de los fenómenos de este mundo, inaugurándose la fe en el progreso que podría traer el mayor conocimiento de los fenómenos naturales.  Podría decirse que en esta época el mundo occidental tomó conciencia de que era posible investigar sistemáticamente, o dedicarse a la investigación y con ella a la experimentación, para saber más acerca del universo y de todo lo existente.  Antes había hecho descubrimientos e inventos pero habían sido accidentales, ahora el mundo sabía que podía dedicarse a la investigación como una práctica consciente.  Conociendo más sobre el mundo se desarrolla la técnica y el dominio de la naturaleza y como consecuencia,  pensaron que lo que se podía lograr con la naturaleza y la técnica a través de la búsqueda deliberada de más conocimiento mediante la investigación, también se podría lograr respecto de lo que hacen y necesitan los seres humanos.

Características del conocimiento científico.  La ciencia es una de las actividades que el hombre realiza, un conjunto de acciones encaminadas y dirigidas hacia determinado fin, que es el de obtener un conocimiento verificable sobre los hechos que lo rodean.

El pensamiento científico se ha ido gestando y perfilando históricamente, por medio de un proceso que se acelera notablemente a partir del Renacimiento. La ciencia se va distanciando de lo que algunos autores denominan "conocimiento vulgar", estableciendo una gradual diferencia con el lenguaje que se emplea en la vida cotidiana. Porque la ciencia no puede permitirse designar con el mismo nombre fenómenos que, aunque aparentemente semejantes, son de naturaleza diferente.

Cualidades o características específicas de la ciencia, que permiten distinguirla del pensar cotidiano y de otras formas de conocimiento son:

  • Objetividad: se intenta obtener un conocimiento que concuerde con la realidad del objeto, que lo describa o explique tal cual es y no como desearíamos que fuese. Lo contrario es subjetividad, las ideas que nacen del prejuicio, de la costumbre o la tradición. Para poder luchar contra la subjetividad, es preciso que nuestros conocimientos puedan ser verificados por otros.

  •  Racionalidad: la ciencia utiliza la razón como arma esencial para llegar a sus resultados. Los científicos trabajan en lo posible con conceptos, juicios y razonamientos, y no con las sensaciones, imágenes o impresiones. La racionalidad aleja a la ciencia de la religión y de todos los sistemas donde aparecen elementos no racionales o donde se apela a principios explicativos extra o sobrenaturales; y la separa también del arte donde cumple un papel secundario subordinado, a los sentimientos y sensaciones.

  • Sistematicidad: La ciencia es sistemática, organizada en sus búsquedas y en sus resultados. Se preocupa por construir sistemas de ideas organizadas coherentemente y de incluir todo conocimiento parcial en conjuntos más amplios.

  • Generalidad: la preocupación científica no es tanto ahondar y completar el conocimiento de un solo objeto individual, sino lograr que cada conocimiento parcial sirva como puente para alcanzar una comprensión de mayor alcance.

  • Falibilidad: la ciencia es uno de los pocos sistemas elaborados por el hombre donde se reconoce explícitamente la propia posibilidad de equivocación, de cometer errores. En esta conciencia de sus limitaciones, es donde reside la verdadera capacidad para autocorregirse y superarse.

El conocimiento artístico. 

Finalmente y ya que ha sido mencionado, el conocimiento artístico no se pregunta por la forma de verificar o no lo sabido, sino que tiene la cualidad de tratarse de un conocimiento “performativo”, es decir, que sólo se demuestra en la práctica.  Una persona puede saber muchísimo acerca del arte  --en efecto, hay personas que se han doctorado en el conocimiento de la pintura desde todos sus aspectos--  sin embargo no son pintores. Otro puede saber de todo sobre el teatro, sin ser un artista de teatro.  Es una artista solo aquel que sabe realizarlo, es decir, es pintor el que pinta, es escultor el que hace esculturas, etc. Es en ese sentido que entendemos que el conocimiento artístico sólo se demuestra en la práctica, en los hechos y realizaciones artísticas, no en el mero conocimiento de ellos, en cuyo caso es un conocimiento más de las ciencias sociales.

 

2. ¿QUÉ ES LA CIENCIA?

La “ciencia”, no es otra cosa que el conocimiento científico. La ciencia es un tipo particular y específico de conocimiento. Para lograr un conocimiento de tal naturaleza, o sea, para hacer ciencia, es preciso seguir determinados procedimientos que nos permitan alcanzar el fin que procuramos: no es posible obtener un conocimiento racional, sistemático y organizado actuando de cualquier modo; es necesario seguir un método, un camino que nos aproxime a esas determinada meta.

Según un conocido libro de R. Sierra Bravo:

“…la palabra ciencia deriva etimológicamente del vocablo latino Scientia, que significa conocimiento, práctica, doctrina, erudición.  Este vocablo deriva a su vez del griego: “isemi”, que equivale también a saber, en toda la extensión de la palabra: conocer, tener noticia de, estar informado.[1]

Agregando que la ciencia se puede definir, en un sentido estricto,

“...como un conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico”.  Definición que concuerda con la de Mario Bunge, quien afirma que “el conocimiento científico es, por definición, el resultado de la investigación realizada con el método y el objetivo de la ciencia[2]”.

En definitiva y para reste trabajo definiremos a la ciencia como el conocimiento declarado cierto o verdadero de acuerdo a los métodos disponibles y aceptados por la comunidad científica mundial.  Este conjunto de conocimientos dados por verdaderos que llamamos ciencia es el conocimiento que este presente y utilizamos en infinidad de formas diferentes en la vida cotidiana.  Está presente en los alimentos que ingerimos, el agua potable que bebemos, nuestra ropa, los utensilios que usamos, los instrumentos y aparatos con que nos comunicamos, los medios de transporte, las casas y edificios en que vivimos, etc.  En realidad es difícil establecer hasta qué punto el conocimiento científico determina y condiciona nuestra vida cotidiana; de allí que resulte bastante extraño encontrarse con personas que dicen no creer en la ciencia, aduciendo que éste es poco exacto, falible, etc.;  estas personas no parecen darse cuenta que éste está presente a cada minuto de sus vidas, en cada una de las cosas antes enumeradas y tantas otras.

Investigar en ciencias educativas significa averiguar para las nuevas generaciones conocimientos educativos que una comunidad de especialistas ha declarado como ciertas o valederas debido a los métodos de investigación disponibles. Luego de un intenso proceso de examen y crítica que puede durar largos años, según sea la materia objetos de estudio, si no ha habido críticas que destruyan la verdad de los conocimientos producidos por la investigación, se lo acepta como conocimiento científico de “lo social”.  Esto es mucho más valedero para los conocimientos de las ciencias sociales, antes que a los estudios de las ciencias físicas o naturales.  Estos últimos, una vez descubiertos o revelados al conocimiento general son mucho más evidentes que las proposiciones científicas relativas a la vida social, por lo que no necesitan de la etapa de crítica intensa a que son sometidos los estudios sociales.

La ciencia tiene como objetivo, resolver las interrogantes que se plantee de acuerdo a su objeto de estudio, que puede ser explicar o describir un fenómeno en particular de la realidad o la realidad en su totalidad.

Dentro de las características del conocimiento científico[3], uno de los tópicos más relevantes es el tema del método, donde están incluidas las cualidades o características de la ciencia ya nombradas.  El método es el procedimiento general o estrategia que usamos para planificar y ejecutar acciones que nos permite construir un conocimiento científicamente válido. El método científico se define usualmente como hipotético/deductivo, porque se privilegia la experimentación y la observación, sin embargo todas las ciencias no privilegian la experimentación: la historiografía, la antropología, la sociología, en general, las ciencias humanas, no lo utilizando la misma manera por razones éticas, ya que el objeto de estudio son los seres humanos o sus registros, caso en el cual no hay posibilidades de experimentar. (no se le puede experimentar con la historia, ni tampoco cortar una pierna a un niño, como experimento, para ver cómo se cría de esta manera, pero ejemplo).

El conocimiento generado en la ciencia es un conocimiento mediatizado, esta mediatización la hacen las teorías, que suponen hipótesis, con las cuales se construyen modelos para simular la realidad y así comparar ese modelo con los hechos.

 

3. ¿QUÉ ES LA INVESTIGACIÓN?

Investigar vienen de la voz latina sustantiva vestigio, "seguir las huellas". Sus sinónimos son indagar, inquirir, buscar dando un rodeo, rastrear, hacer diligencias para descubrir una cosa, averiguar.

Hay que tener en cuenta que existen 2 tipos de investigación la científica y la vulgar. Por investigación vulgar entendemos cualquier tipo de diligencia para descubrir una cosa, diligencia que es hecha por cualquier persona y en la forma que personalmente le parezca más apropiada para realizar sus descubrimientos, el que generalmente, reviste importancia solo para quien realiza la investigación.

Cuando hablamos de la investigación científica hacemos referencia a la búsqueda planificada y sistemática de conocimientos o confirmaciones dentro del campo de la ciencia, o que reviste importancia para todos quienes hacen o utilizan la ciencia en cuyo campo se realiza la citada investigación.

Investigación y método científico son términos relacionados pero no son sinónimos. La investigación es una fase especializada de la metodología científica, dado que la investigación es el proceso por el que se lleve a cabo el método científico de análisis, utilizando como técnica fundamental la observación, pero hay otros métodos científicos diferentes del analítico.

La investigación es un proceso que mediante la aplicación del método científico, procura obtener información relevante y fidedigna, para entender, verificar, corregir o aplicar el conocimiento.

 

3.1 Definiciones de Investigación y la teoría.

La investigación es "un proceso formal, sistemático e intensivo en el cual se aplica el método científico de análisis".

Para entender esta definición debemos remontarnos un poco hasta llegar a la afirmación de que "el objetivo básico de la ciencia es la teoría".  

La teoría.  La teoría se ocupa de la explicación mediante conceptos de los fenómenos observados, pero esta explicación tiene que ser valedera y confiable como descripción de la realidad en que vivimos, o de lo que motiva la curiosidad o la necesidad de saber de un investigador. Por lo que el enfoque científico debe ser estricto y cuidadoso en el máximo grado posible de lograr, para “tratar” de explicar los hechos que integran el proceso de la averiguación.

Por cierto que no todas las veces que se prueba algo se logran resultados aceptables; la investigación Criminalística es una actividad científica, y por tanto es, entre otras cosas, formal, sistemática, controlada, empírica y objetiva. El enfoque científico se propone lograr explicaciones de fenómenos reales (usualmente criminales o judiciales), pero explicaciones que son estables, porque se obtuvieron luego de pruebas muy rigurosas. A la vez que y reciben un tratamiento objetivo, con independencia de toda noción preconcebida.

Desde otro punto de vista, todo esto equivale a decir que la investigación criminalística se propone producir información necesaria para restituir el orden a la realidad social.

En síntesis, la investigación es una parte de las ciencias de la conducta en la cual el propósito consiste en comprender, explicar, predecir y, en cierta medida, controlar la conducta humana. Posee los atributos del método científico. Es un proceso cuidadosamente dirigido, formal, sistemático e intensivo, estrechamente vinculado con la teoría y con el desarrollo de la teoría. En última instancia, sin embargo, tiene un propósito único y específico, y éste consiste en proporcionar información o conocimiento mediante el cual se restituya el orden a la sociedad en forma efectiva.

En la investigación deben darse una serie de características para que sea en realidad científica:

  • Estar planificada, es decir, tener una previa organización, establecimiento de objetivos, formas de recolección y elaboración de datos y de realización de informe.

  • Contar con los instrumentos de recolección de datos que respondan a los criterios de validez (que los datos que produce sean valederos para averiguar lo que se quiere investigar), de confiabilidad (que los datos recogidos sean confiables) y discriminación (que los datos recogidos no sirvan para dos o más tipos de problemas distintos simultáneamente), como mínimos requisitos para lograr un informe científicamente valido.

  • Ser original, esto es, apuntar a un conocimiento que no se posee o que este en duda y sea necesario verificar y no a una repetición o reorganización de conocimientos que ya existen.

  • Ser objetiva, vale decir que la investigador debe tratar de eliminar las preferencias personales y los sentimientos que podrían desempeñar o enmascarar el resultado del trabajo de investigación.

  • Disponer de tiempo necesario a los efectos de no apresurar una información que no responda, objetivamente, al análisis de los datos que se dispone.

  • Ofrecer resultados comprobables y verificarles en las mismas circunstancias en las se realizó la investigación.

  • Apuntar a principios generales trascendiendo los grupos o situaciones particulares investigados, para los que se requiere una técnica de muestreo con el necesario rigor científico, tanto en el método de selección como en la cantidad de la muestra ,en relación con la población de que se trate.

Antes de entrar a analizar los diferentes niveles de investigación científica que se consideran, vamos a tratar de exponer que entendemos por ciencia y cual es la forma en la que podemos clasificar a las ciencias.

 

3.3. Ambientes de la Investigación.

La investigación difiere también según se la realice sobre el terreno o en el laboratorio. Será preferible realizar la investigación sobre el terreno o en el laboratorio según la naturaleza del problema que se está investigando, y la elección del ambiente presenta con frecuencia ciertas dificultades.

En el laboratorio los factores que influyen sobre los resultados del estudio pueden elucidarse en forma más fácil y efectiva. Esta situación hace que el investigador se sienta más confiado en que sus hallazgos son sólidos y exactos. Por otra parte, la investigación basada en el laboratorio suscita la dificultad de la generalización de los datos, es decir, la manera de asegurarse de que lo que ocurre en el ambiente extremadamente artificial del laboratorio sucederá también en la vida real.

En el ambiente del campo, la investigación se realiza en un medio constituido por la vida diaria. Como se produce en una atmósfera más realista el trabajo de campo proporciona resultados que se pueden generalizar más fácilmente. Pero al mismo tiempo debemos sacrificar, en este caso, parte del control y la precisión que obteníamos con el otro procedimiento.

Por lo tanto, el investigador enfrenta una especie de dilema cuando trata de decidir en qué ambiente realizará su estudio. Le interesa a la vez el control y la generalización, pero el ambiente más propicio para lograr uno de estos propósitos es, en muchos casos, el menos adecuado para lograr el otro. Muchos problemas se atacan a la vez en el laboratorio y sobre el terreno, de modo que le trabajo realizado en un ambiente complementa y corrobora el que se efectúa en el otro.

Hay una tendencia cada vez mayor a realizar la investigación básica en el ambiente de campo. Se han desarrollo técnicas que permiten obtener un mejor control, y aún cuando deba sacrificarse parte de éste, muchos investigadores parecen haber llegado a la conclusión de que el realismo que produce la situación vital auténtica, el trabajo con personas que actúan verdaderamente en sus actividades diarias, compensa con creces ese sacrificio.

 

4. ¿QUÉ ES  EL MÉTODO CIENTÍFICO¿

El Método científico es el procedimiento o conjunto de procedimientos que se utilizan para obtener conocimientos científicos.  También podemos decir que es el modelo de trabajo o pauta general que orienta una investigación. El estudio del método - o de los métodos, si se quiere dar al concepto un alcance más general - se denomina metodología, y abarca la justificación y la discusión de su lógica interior, el análisis de los diversos procedimientos concretos que se emplean en las investigaciones y la discusión acerca de sus características, cualidades y debilidades. Sin embargo, se suele utilizar la palabra metodología en sentidos diferentes, opuestos a veces al anterior: se habla así de "metodología de la investigación" para hacer referencia a los pasos y procedimientos que se han seguido en una indagación determinada, para designar los modelos concretos de trabajo que se aplican en una determinada disciplina o especialidad y también para hacer referencia al conjunto de procedimientos y recomendaciones que se transmiten al estudiante como parte de la docencia en estudios superiores. También suelen designarse como métodos los estilos de trabajo peculiares de cada disciplina (por ejemplo: "el método antropológico") y las formas particulares de investigación que se utilizan para resolver problemas específicos de indagación, como cuando se habla del "método cualitativo", el "método experimental" o el "método estadístico".

El método se refiere directamente a la lógica interior del proceso de descubrimiento científico, y a él le corresponde no solamente orientar la selección de los instrumentos y técnicas específicos de cada estudio, sino también, fundamentalmente, fijar los criterios de verificación y demostración de lo que se afirme en la investigación.

No existe un único método de la ciencia, ya que no investigan del mismo modo el astrónomo y el economista, el historiador y el químico, el antropólogo y el bioquímico. La experiencia histórica muestra, además, que los procedimientos de la ciencia cambian, porque son distintos los problemas que se van planteando y los instrumentos evolucionan.

La investigación es un proceso creativo, plago de dificultades imprevistas, de prejuicios invisibles y de obstáculos de todo tipo. Por ello, la única manera de abordar el problema del método científico, en un sentido general, es buscar las orientaciones epistemológicas - los criterios comunes - que guían los trabajos de investigación.

Uno de los elementos más significativos en todo el pensar científico es el esfuerzo por la claridad en la conceptualización. Además, el método de la ciencia se asienta en dos pilares fundamentales: en un constante tomar en cuenta la experiencia, los datos de la realidad, y en una preocupación por construir modelos teóricos, abstracciones generales capaces de expresar las conexiones entre los datos conocidos.

Toda investigación parte de un conjunto de ideas y proposiciones que versan sobre la realidad y sus descripciones y explicaciones; el científico, por más que esté persuadido de la verdad de estas proposiciones, no las podrá sostener hasta que, de algún modo, puedan ser verificadas en la práctica. Una proposición es verificable cuando es posible encontrar un conjunto de hechos, previamente delimitados, que sean capaces de determinar si es o no verdadera.

Otro elemento del proceder científico es el uso sistemático de la inferencia, o razonamiento deductivo. Inferir significa sacar consecuencias de un principio o supuesto. La inferencia opera durante la investigación y, por lo general, de la siguiente manera: una vez formulada una hipótesis se deducen de ella posibles consecuencias prácticas, que luego son sometidas, a su vez, a verificación.

Según S. Bravo hay tres elementos que configuran a la ciencia al mismo tiempo:

  • Un contenido, construido exclusivamente por un conjunto de conocimientos sobre la realidad, en forma de conceptos, de enunciados y razonamientos.

  • Un campo de actuación, constituido por la realidad observable aunque sea por medio de instrumentos (como la electricidad cuyos elementos son observados mediante instrumentos especiales), la realidad de este mundo en que vivimos.  Eso sí, cada disciplina tiene un campo de su incumbencia, que a su vez, puede ser subdividido en campos más pequeños, según sea el interés de los investigadores.  Por ejemplo, el campo de estudio de la sociología es la sociedad humana, pero ésta puede ser parcelada en campos más pequeños, como el campo de estudio de la familia en sociedad (Sociología de la familia), el arte (sociología del Arte), la educación (sociología de la educación), Etc.

  • Un procedimiento, el método científico, cuya principal característica es que busca siempre agotar todos los medios posibles para alcanzar la veracidad de aquello que se da por conocido.

4.1.Sujeto y Objeto

El proceso de conocimiento puede concebirse como una relación, de singular complejidad, entre estos dos elementos, sujeto y objeto. Para comenzar diremos que entendemos por sujeto a la persona (o equipo de personas) que adquiere o elabora el conocimiento. El conocimiento es siempre conocimiento para alguien, pensado por alguien, en la conciencia de alguien. Es por eso que no podemos imaginar un conocimiento sin sujeto, sin que sea percibido por una determinada conciencia. Pero, de la misma manera, podemos decir que el conocimiento es siempre conocimiento de algo, de alguna cosa, ya se trate de un ente abstracto-ideal, como un número o una proposición lógica, de un fenómeno material o aún de la misma conciencia. En todos los casos, a aquello que es conocido se lo denomina objeto de conocimiento.

La relación que se articula entre ambos términos es dinámica y variable: lo primero porque no se establece de una vez y para siempre, sino a través de sucesivas aproximaciones; lo segundo, porque resulta diferente según la actitud del sujeto investigador y las características del objeto estudiado.

En el proceso de conocimiento es preciso que el sujeto se sitúe frente al objeto como algo externo a él, colocado fuera de sí, para que pueda examinarlo. Hasta en el caso de que quisiéramos analizar nuestras propias sensaciones y pensamientos deberíamos hacer esa operación, es decir deberíamos objetivarnos  --“desdoblarnos", en un actitud reflexiva-- para poder entonces colocarnos ante nosotros mismos como si fuésemos un objeto más de conocimiento. La necesidad de objetivar elementos propios del sujeto para poder conocerlos hace que, desde luego, resulte más compleja toda investigación que se desenvuelva dentro de las ciencias sociales y de la conducta.

Esta delimitación o separación no es más que el comienzo del proceso pues, una vez producida, el sujeto debe ir hacia el objeto, acercarse al mismo, para tratar de captar y asimilar su realidad. Es decir que el sujeto investigador debe “salir de sí", abandonar su subjetividad, para poder concretar su propósito de comprender cómo es el objeto, de aprehenderlo. De otro modo permanecería encerrado en el límite de sus conceptos previos, de sus anteriores conocimientos, y no tendría la posibilidad de ir elaborando un conocimiento nuevo, más objetivo, que incorpore datos de la realidad externa.

El acercamiento del investigador hacia su objeto puede considerarse como la operación fundamental, la esencia misma de la investigación, pues es lo que lo vincula con la realidad, lo que le da acceso a conocerla. Pero para que el proceso se complete el investigador debe, finalmente, volver otra vez hacia sí mismo a fin de elaborar los datos que ha recogido, concibiendo ahora al objeto, mentalmente, a la luz de su contacto con él.

Sujeto y objeto quedan así como dos términos que sucesivamente se oponen y se compenetran, se separan y se acercan, en un movimiento que se inicia por la voluntad del investigador que desea el conocimiento y que en realidad continúa repetidamente, porque el sujeto debe acercarse una y otra vez hacia lo que está estudiando si se propone adquirir un conocimiento cada vez más profundo y completo sobre ello.

Es desde este punto de vista que debemos enfocar entonces el problema de la objetividad. Para que nuestro conocimiento fuera en realidad objetivo debería suceder que el sujeto de la investigación se despojara a sí mismo completamente de toda su carga de valores, deseos e intereses, que se convirtiera en una especie de espíritu puro, liberado de toda actitud personal o subjetiva. Como el lector puede comprender fácilmente, esto no es posible. El sujeto de la investigación es siempre un sujeto humano y no puede dejar de serlo. Se puede llegar, en el mejor de los casos, a utilizar instrumentos, máquinas y otros dispositivos como complementos tecnológicos en la investigación; tales instrumentos serán capaces de recoger datos precisos, de ordenarlos y de procesarlos. Pero lo que no serán capaces de efectuar son las operaciones propiamente epistemológicas de plantearse un problema, seleccionar el tipo de datos capaces de resolverlo e interpretar el valor y el sentido de los mismos. Y es más, podríamos decir que una cierta dosis de subjetividad no sólo es inevitable en un trabajo de investigación, sino que es además indispensable. Porque para plantearse un problema de conocimiento, es decir, para querer saber algo, se necesita de una voluntad --de una preocupación por conocer la verdad y esclarecer la duda-- que no puede ser sino subjetiva.

Por esta misma razón es que no concebimos la existencia de un conocimiento lisa y llanamente objetivo y es que afirmamos que todo el conocimiento no deja de ser el producto de una cultura, de una época y de hombres concretos. De allí que resulte algo pedante afirmar que el conocimiento científico es objetivo, y que sea más adecuado sostener que la ciencia se preocupa constantemente por ser objetiva, por tratar de llegar a serlo, sin que se pueda plantear nunca que haya arribado a la total objetividad. De otro modo estaríamos negando su propio carácter falible, su posibilidad de cometer errores, pretendiendo tener un conocimiento absoluto, completamente cierto y válido hasta el fin de los tiempos, con lo cual nos alejaríamos del pensamiento científico y caeríamos en el dogmatismo.

Insistimos en lo anterior no sólo porque creemos necesario remarcar el carácter falible del conocimiento científico sino porque además esto es necesario para comprender plenamente la naturaleza dinámica y procesal de la misma actividad cognoscitiva. Este carácter procesal implica evidentemente que ningún conocimiento puede concebirse como definitivo; pero aquí conviene advertir sobre otro problema --opuesto en esencia al anterior-- que es necesario abordar para no caer en el extremo contrario, en una posición completamente escéptica. Porque si bien rechazamos que puedan hallarse verdades definitivas eso no significa afirmar, por supuesto, que ninguna de nuestras proposiciones pueda comprobarse o demostrarse. Si dijésemos que todo es subjetivo, que ningún conocimiento puede obtenerse por cuanto en todos aparece jugando un cierto papel la subjetividad y el error, arribaríamos también a una posición parecida a la del dogmatismo, aunque de signo inverso. Rechazar de plano todo conocimiento por falaz es lo mismo, en el fondo, que aferrarse a todo conocimiento obtenido y revestirlo con el atributo de verdad suprema. Nuestra posición implica entonces recusar ambos términos extremos, aceptando la falibilidad de toda afirmación, pero sin por eso negar que a través de conocimientos falibles, limitados, es que precisamente se va llegando a la verdad, nos vamos aproximando a ella.

 

4.2. Abstracción y conceptualización

El conocimiento puede ser considerado como una representación conceptual de los objetos, como una elaboración que se produce, por lo tanto, en la mente de los hombres. Desde este punto de vista puede afirmarse que es una actividad intelectual que implica siempre una operación de abstracción.

Si decimos que todo conocimiento es conocimiento para un sujeto, admitimos entonces que en dicho sujeto el conocimiento se presenta bajo la forma de pensamiento, es decir, bajo una forma que en un sentido amplio podemos llamar teórica. Su contraparte son los fenómenos de la realidad, los objetos exteriores o exteriorizados sobre los cuales se detiene el pensamiento.

Puede establecerse de algún modo, por ello, que entre teoría y práctica se presenta una interacción del mismo tipo que la que observábamos entre sujeto y objeto. El pensamiento se concibe como pensamiento de alguien, de los sujetos, y la teoría no es otra cosa que el pensamiento organizado y sistemático respecto de algo. El objeto, por otra parte, es siempre un conjunto de hechos (entendido estos en un sentido amplio, que incluye hasta los mismos pensamientos), de objetos que se sitúan en el exterior de la conciencia. Por este motivo la relación entre teoría y hechos va a ser la expresión, en otro plano diferente, de la misma relación que examinábamos anteriormente entre sujeto y objeto.

Pero no debe pensarse que tal relación es de tipo mecánico o simple. Ciertas vertientes epistemológicas, en sus formulaciones más extremas, han sostenido que los hechos se reflejan directamente en la conciencia y que por lo tanto todo el trabajo intelectual consistía en organizar y sistematizar tales percepciones para poder elaborar la teoría correspondiente. Esto no es así: el proceso de conocimiento no es una simple y pasiva contemplación de la realidad; esta misma realidad sólo se revela como tal en la medida en que poseemos un instrumental teórico para aprehenderla que --en otras palabras-- poseemos los conceptos capaces de abordarla. Parece evidente, por ejemplo, que si tomamos un trozo de hierro y lo manipulamos de diferentes maneras, podemos obtener una variada gama de conocimientos sobre dicho mineral, o que si estudiamos la historia de las instituciones de un país conseguiremos también una comprensión de su evolución política y social. Pero lo que no hay que perder de vista aquí es que podemos realizar dichas investigaciones, en primer lugar, porque ya tenemos un concepto de hierro o de instituciones políticas sin el cual sería imposible detenerse en su estudio y, en segundo lugar, porque hemos intervenido --directa o indirectamente-- sobre tales objetos, ya sea manipulándolos físicamente o comparándolos con otros, de diversas épocas y lugares.

 

4.3. El Concepto de Teoría

Por ello lo que llamamos teoría --los conocimientos abstractos que obtenemos al investigar los objetos de estudio-- no es una simple representación ideal de los hechos: es algo más, es el producto de lo que elabora nuestro intelecto. Un hecho sólo se configura como tal a la luz de algún tipo de conceptuación previa, capaz de aislarlo de los otros hechos, de la infinita masa de impresiones y fenómenos que lo rodean. Esta operación de aislamiento, de separación de un objeto respecto al conjunto en que está integrado, se denomina abstracción y resulta en verdad imprescindible. Sólo teniendo un concepto claro de hierro podemos hablar de la composición de un mineral concreto o determinar las propiedades físicas de dicho metal. La abstracción, en primer lugar, se aprecia claramente en lo que llamamos análisis, la distinción y descomposición de las partes de un todo para mejor comprenderlo. Pero la abstracción es también decisiva en la operación lógica contraria, la síntesis, que consiste en la recomposición de ese todo a partir de los elementos que lo integran. Porque ninguna síntesis puede efectuarse si no tenemos un criterio que nos indique qué elementos parciales debemos integrar, si no definimos previamente sobre qué bases habremos de organizar los múltiples datos que poseemos. Y tal cosa, desde luego, es imposible de realizar al menos que hayamos abstraído y jerarquizado las diversas características que poseen los objetos que estamos estudiando. De otro modo la síntesis no sería tal, sino una simple copia de la primera impresión que tenemos del objeto, es decir, algo muy poco racional y sistemático, más propio del conocimiento cotidiano que de la ciencia.

La ciencia crece y se desarrolla mediante la investigación y la investigación produce teorías acerca de la realidad. 

El concepto de teoría es elusivo en sus comienzos para los estudiantes de ciencias sociales y pedagógicas.  Muchas veces los estudiantes han estado años estudiando, sin darse cuenta que casi todo el material que han estudiado esta compuesto exclusivamente de teorías.  Para aclarar este concepto, comencemos por decir que lo contrario de teoría es la realidad, o la práctica. De manera que cuando un estudiante esta realizando actividades de taller, analizando situaciones reales, no esta estudiando teorías, Pero cuando está leyendo un texto sobre cómo es el desarrollo psiquico, o cognitivo del niño, la forma en que debería comunicar los contenidos pedagógicos, la manera en que se desarrollan las estrategias didácticas, eso es teoría, porque éstas son el conjunto de ideas o conceptos que los investigadores han formulado después que han investigado un fenómeno educativo. Así, las teorías no son otra cosa que el conjunto de conceptos que explican o describen la realidad de una manera tal, que consideramos esa explicación o descripción como “verdadera”, como una explicación o descripción certera (de la que hay certeza) de la realidad misma.

Dice Briones que:

Tanto en la literatura como en la práctica del lenguaje existen diversas acepciones con las cuales se utiliza el término teoría.  En la vida diaria se dice con frecuencia que una persona tiene su propia teoría ya sea para hacer algo o para explicar un cierto acontecimiento con lo cual se quiere decir que tiene un conjunto de ideas parta esos efectos.  Así, por ejemplo, se afirma que tao o cual persona posee una teoría para resolver el problema del desempleo, o para explicar la falta de interés de los estudiantes por la lectura, etc.

El término se usa también para referirse a una idea irrealizable, a un evento utópico que, como tal, se contrapone a una situación posible de darse en la realidad: “Eso es pura teoría” se dice para calificar una cierta opinión o idea que expresa una o más personas.

En las ciencias sociales y en las ciencias del comportamiento es común encontrar que la palabra teoría se emplea para designar la obra completa de algún autor, como sucede cuando se habla de la teoría de Marx, de Max Weber, de Durkheim, Skinner, Piaguet u otro pensador destacado.  Otra acepción, en estos mismos campos, es aquella que identifica la teoría con algún modelo de un proceso que se sabe es más complejo pero que, con propósitos de facilitar su presentación, se simplifica en la forma de una relación entre dos o más conceptos o variables claves.  Buenos ejemplos de este uso los proporcionan el modelo de la conducta agresiva (“la frustración conduce a la conducta agresiva”); el modelo proceso-producto (“la conducta del profesor en el aula explica el aprendizaje de sus alumnos”), etc.

En modelos como los dados en los ejemplos, la relación entre los conceptos lleva a una primera comprensión del fenómeno en referencia.  Sin embargo, deja si respuesta muchas interrogantes: ¿por qué la frustración que sufre una persona provoca en ella conductas agresivas?, en el primer caso; en el segundo ¿cuáles son los procesos que median entre la conducta del docente y el logro de objetivos de aprendizaje de sus alumnos? Para mencionar sólo un par de preguntas que demandan más información por parte del respectivo modelo”. [4]

 

4.4. Una definición científica de teoría.

En la investigación social existen diversas definiciones del término teoría.  Sin embargo, de una forma u otra, la mayoría de ellas queda comprendida en la siguiente definición:

Una teoría es un conjunto de conceptos, definiciones y proposiciones relacionadas entre sí que se refieren a sucesos de la realidad con la finalidad de explicarlos y predecirlos.

Las teorías pueden tener diferentes ámbitos de aplicación según el número y tipo de fenómenos que pueden explicar.  Por otro lado, las interrelaciones entre sus proposiciones pueden tener mayor o menor consistencia lógica.  Es mayor cuando unas proposiciones se pueden deducir de otras de modo tal que las primeras aparecen como consecuencias o casos específicos de las últimas que son, desde luego, más generales.  En la medida que las proposiciones derivadas de otras son contrastadas y confirmadas empíricamente, mediante la observación o la experimentación empírica, la teoría a la cual pertenecen esas proposiciones gana validez.  Pero no existe ninguna teoría de la cual podamos afirmar que es definitivamente válida (o ”verdadera”, como suele decirse).  Siempre existe la posibilidad que alguna proposición derivada del cuerpo conceptual de una teoría no sea confirmada en la realidad”[5].

 

4.5. Método y metodología

Dijimos que la ciencia es un tipo particular y específico de conocimiento, caracterizado por una serie de cualidades que expusimos ya, de un modo sumario, en el capítulo anterior. Para lograr un conocimiento de tal naturaleza, o sea, para hacer ciencia, es preciso seguir determinados procedimientos que nos permitan alcanzar el fin que procuramos: no es posible obtener un conocimiento racional, sistemático y organizado actuando de cualquier modo: es necesario seguir algún método[6], algún camino concreto que nos aproxime a esa meta.

El método científico, por lo tanto, es el procedimiento o conjunto de procedimientos que se utilizan para obtener conocimientos científicos, el modelo de trabajo o secuencia lógica que orienta la investigación científica. El estudio del método --o de los métodos, si se quiere dar al concepto un alcance más general-- se denomina metodología, y abarca la justificación y la discusión de su lógica interior, el análisis de los diversos procedimientos concretos que se emplean en las investigaciones y la discusión acerca de sus características, cualidades y debilidades.

Sin embargo en el lenguaje cotidiano, y aún en la terminología que se sigue frecuentemente en el mundo académico, la palabra metodología se utiliza también muy extensamente en sentidos diferentes, opuestos a veces al anterior: se habla así de “metodología de la investigación" para hacer referencia a los pasos y procedimientos que se han seguido en una indagación determinada, para designar modelos concretos de trabajo que se aplican en una disciplina o especialidad y también para hacer referencia al conjunto de procedimientos y recomendaciones que se transmiten al estudiante como parte de la docencia en estudios superiores. También suelen designarse como métodos a los estilos de trabajo peculiares de cada disciplina --como cuando hablamos del “método antropológico"-- y a las formas particulares de investigación que se utilizan para resolver problemas específicos de indagación, como cuando aludimos al “método cualitativo", el “método experimental" o el “método estadístico"[7].

El lector advertirá, sin mayor dificultad, lo confuso que todo esto resulta. Pero es en vano que nos lamentemos de esta curiosa situación, de que no se emplee una conceptuación clara y precisa en el campo en que –precisamente-- se requeriría con mayor necesidad: hay usos aceptados del lenguaje que, por la amplia extensión que poseen, son casi imposibles de modificar. Desde estas páginas recomendamos asignar al concepto de método el significado general de modelo lógico que se sigue en la investigación científica. En cuanto al de metodología, pensamos que lo más adecuado es considerarla como el estudio y análisis de los métodos, reservando los términos técnicas y procedimientos para hacer alusión a los aspectos más específicos y concretos del método que se usan en cada investigación. Pero esta recomendación general, tomando en cuenta la observación anterior, deberá siempre seguirse con bastante flexibilidad, adecuándola a las circunstancias de cada caso: no tiene mayor sentido entablar discusiones, que suelen tornarse interminables, por simples problemas terminológicos. Más importante es que asignemos a cada término un significado preciso en cada trabajo o exposición que hagamos.

El método, en el sentido que acabamos de mencionar, se refiere entonces directamente a la lógica interior del proceso de descubrimiento científico, y a él le corresponden no solamente orientar la selección de los instrumentos y técnicas específicos de cada estudio sino también, fundamentalmente, fijar los criterios de verificación o demostración de lo que se afirme en la investigación. Si quisiéramos ahora ser más concretos debiéramos dedicarnos a responder una pregunta crucial: ¿Cual es, o cómo es, el método de la ciencia? Pero aquí nos encontraríamos con una seria dificultad: no investigan del mismo modo el astrónomo y el economista, el historiador o el químico, el antropólogo o el bioquímico. La experiencia histórica muestra, además, que los procedimientos de la ciencia cambian con alguna frecuencia, porque son distintos los problemas que se van planteando en el desarrollo de las disciplinas y porque también las técnicas y los instrumentos concretos evolucionan, a veces con gran rapidez.

La historia de la ciencia permite afirmar que el método, como camino que construye el pensamiento científico, se va constituyendo, en realidad, junto con ese mismo pensamiento, indisolublemente unido. Es falsa la imagen que nos presenta el método como un todo acabado y cerrado, como algo externo a la práctica cotidiana de los investigadores, por cuanto él está estrechamente unido a los aportes, teóricos y prácticos, que se van realizando. La ciencia no avanza por medio de un proceso mecánico, como si bastara con formular un problema de investigación, aplicar el método correcto y obtener el resultado apetecido. La investigación es un proceso creativo, plagado de dificultades imprevistas y de asechanzas paradójicas, de prejuicios invisibles y de obstáculos de todo tipo. Por ello, la única manera de abordar el problema del método científico, en un sentido general, es buscar los criterios comunes --las orientaciones epistemológicas de fondo-- que guían los trabajos de investigación.

Uno de los elementos más significativos en todo el pensar científico (aunque no exclusivo de él) es el esfuerzo por la claridad en la conceptuación, tal como lo veíamos en el anterior capítulo. Decíamos que, sin un trabajo riguroso en este sentido, era imposible formular con precisión hasta la más simple observación que pudiera servir de base para elaborar cualquier desarrollo teórico.

Pero este es sólo un primer elemento. El análisis del pensamiento científico permite afirmar, además, que el método de la ciencia se asienta en dos pilares fundamentales: por una parte en un constante tomar en cuenta la experiencia, los datos de la realidad, lo que efectivamente podemos constatar a través de nuestros sentidos; por otro lado en una preocupación por construir modelos teóricos, abstracciones generales capaces de expresar las conexiones entre los datos conocidos (V. cap. 5). Entre estos dos elementos debe existir una concordancia, una adecuación, de modo tal que el modelo teórico integre sistemáticamente los datos que se poseen en un conjunto ordenado de proposiciones. Esto nos remite, como enseguida veremos, al decisivo concepto de verificación.

Como forma general, toda investigación parte de un conjunto de ideas y preposiciones que versan sobre la realidad --sobre hechos y fenómenos-- y sus descripciones y explicaciones. El científico, por más que esté persuadido de la verdad de estas proposiciones, no las podrá sostener hasta que, de algún modo, puedan ser verificadas en la práctica. Ello supone entonces que todo problema de investigación debe ser explicitado en términos tales que permitan su verificación, es decir, su comprobación o rechazo mediante la prueba de los hechos. Dicho de un modo más concreto, una proposición es verificable cuando es posible encontrar un conjunto de hechos, previamente delimitados, que sean capaces de determinar si es o no verdadera. Así, si sostenemos que el peso específico del mercurio es 13,6 veces mayor que el del agua, estamos en presencia de una proposición verificable, por cuanto es perfectamente factible, por medio de una sencilla operación, determinar que la afirmación se cumple. En cambio al decir “Dios creó al mundo" no estamos frente a una afirmación científica, por cuanto no es posible refutar o corroborar lo dicho mediante datos de la experiencia.

Un tercer elemento que creemos preciso incluir como integrante, en todos los casos, del proceder científico, es el uso sistemático de la inferencia, o razonamiento deductivo. Inferir significa sacar consecuencias de un principio o supuesto, de modo tal que dichas conclusiones deban ser asumidas como válidas si el principio también lo es. Así, por ejemplo, es posible reconstruir totalmente el esqueleto de un ictiosaurio a partir de algunas pocas piezas si se conocen algunas características generales de la disposición ósea de los vertebrados, o es factible deducir la hipótesis de la expansión del universo por el corrimiento de las franjas espectrales de la luz de las galaxias hacia el rojo, según analogía con lo que ocurre a otros cuerpos observados en la Tierra. La inferencia opera durante la investigación, por lo general, de la siguiente manera: una vez formulada una hipótesis se deducen de ella posibles consecuencias prácticas que son luego, a su vez, sometidas a verificación. La hipótesis misma no se prueba, no se confirma, sino las consecuencias deducibles de ella. A este tipo de razonamiento operacional se le llama “modelo hipotético deductivo".

No creemos oportuno, en un trabajo introductorio como éste, hacer un análisis más exhaustivo de los problemas metodológicos de la ciencia. Pero no podemos concluir este capítulo sin agregar dos cosas: la primera, bastante obvia, es que el lector se remita a la bibliografía especializada --sobre filosofía, epistemología e historia de la ciencia-- cuando tenga dudas sobre estas complejas materias: no es posible adquirir un cierto dominio sobre ellas si no se las estudia con paciencia, consultando la amplia variedad de ideas ya expresadas por tantos autores. La segunda observación tiene mas bien la forma de una advertencia, y está especialmente dirigida a los estudiantes y a quienes se inician en el camino práctico de la investigación científica.

Existen docentes y autores que tratan de presentar al método, quizás con la mejor intención pedagógica, como una especie de camino seguro y cerrado, como un conjunto de pasos sucesivos de obligatorio cumplimiento. Esta manera de ver las cosas, como dijimos líneas más arriba, queda automáticamente refutada al hacer el más somero repaso de la historia de la ciencia o al comparar el modo, a veces bastante divergente, con que investigadores de diversas disciplinas encaran en la práctica su trabajo. Pero existe otro argumento que permite apreciar la falacia lógica que encierra ese modo de concebir el método científico: si existiese un método único, que pudiese definirse como verdadero de una vez y para siempre, habría que aceptar que el mismo nos garantizaría la resolución automática de todos los problemas. No habría entonces ninguna dificultad metódica y el conocimiento progresaría en línea recta, haciéndose ociosa toda discusión acerca de su carácter y de su validez. Pero esto, evidentemente, no se corresponde con la realidad.

Ello es así, en última instancia, porque el método, en sí mismo, no es --ni puede ser--  demostrable o verificable. Sostener lo contrario derivaría en un razonamiento circular, en un obvio sin sentido lógico pues, si el método nos garantiza un pensar científico ¿qué método garantizaría a su vez al mismo método? Nos encontraríamos pues en una regresión hasta el infinito. De modo que la postura más razonable parece ser la de aceptar que el método científico no puede ser, intrínsecamente, demostrado científicamente.

Es por este motivo que la metodología no es, estrictamente, una disciplina o ciencia particular que posea un cuerpo propio de conocimientos. Debe considerarse en cambio como una reflexión sistemática, útil, sin duda, pero cuyos productos no pueden equipararse a los de las afirmaciones verificables de la propia ciencia.

Sin embargo esto no es todo, la ciencia es una actividad humana y como tal sigue la dirección y desarrollo —o desarrollos— que sus practicantes le dan.  Este desarrollo no ha sido de continuos descubrimientos, en una especie de crecimiento siempre ascendente, libre de limitaciones humanas, por el contrario, el desarrollo de las ciencias en todas sus disciplinas crece más bien a saltos: durante un tiempo se desarrollan determinadas preferencias científicas, hasta que ésta se vuelven “añosas” u obsoletas y no sirven ya para resolver las nuevas inquietudes de investigación, lentamente y con mucha oposición surge una nueva tendencia de investigación científica hasta que, si ha sido exitosa, se convierte en la manera aceptada de hacer las cosas.  Por ejemplo, hasta los inicios de los años 90, en Chile era común que las investigaciones sociales fueran estadístico-cuantitativas, considerándose a las investigaciones cualitativas como “mero conjunto de anécdotas”.  Hoy la investigaciones cuantitativas son consideradas obsoletas, insuficientes, “solo contabilidad social”, etc., prefiriéndose las investigaciones cualitativas en estudios sociales y educativos. Lo que está en juego son los cambios de “paradigmas científicos”.

 

5.  LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE ESTUDIOS CUANTITATIVOS Y CUALITATIVOS.

Tradicionalmente el concepto de Paradigma y su correspondiente debate se ha tratado dicotómicamente, enfrentando a la metodología cualitativa con la metodología cuantitativa, investigación positivista frente a investigación humanista. Esta dicotomía deriva de las dos grandes tradiciones filosóficas predominantes en nuestra cultura; realismo e idealismo.

Latorre afirma que la era de Investigación Educativa actual, se ha movido desde posiciones dominadas por la perspectiva positivistas a posiciones más pluralistas y abiertas. “la era positivista actual se caracteriza por una aceptación de la diversidad epistemológica y pluralidad metodológica.”

Ante el problema de los paradigmas se plantean diversas posiciones, una promovida por Smith y Heshusius (1986) que se refiere a la incompatibilidad entre los paradigmas, otra que es fundamentada por Cook y Reichardt (1986) que plantea la complementariedad entre los paradigmas; y una tercera propuesta por Walker y Evers (1988) que postula una unidad epistemológica; lo que significa que el origen del conocimiento y el rol del sujeto que conoce es tal que hace los paradigmas teóricos divergentes y no compatibles.

El surgimiento de la ciencia se basó en una concepción estática del mundo, el hombre conocía en la medida que le era posible experimentar, y por ende manipulaba ciertos elementos para probar el impacto que podían tener en el entorno,  la ciencia era la forma y el medio para comprender el mundo. Esta forma de pensamiento llegó a conocerse como realismo y positivismo lógico.

Fue así como el paradigma positivista  comenzó a tener varios detractores que criticaban los supuestos mecanicistas y estáticos de las ciencias naturales,  y proponían una visión humanista para comprender la realidad social que se daba en un contexto de interacción de  los individuos. Fue así como esta posición idealista (paradigma cualitativo) surgió en contra del positivismo (paradigma cuantitativo).

El paradigma cualitativo apareció presentando al mundo como una estructura en movimiento, cambiante y lleno de dinamismo, en dónde en dónde las personas son concebidas como agentes activos en la construcción de las realidades que se presentan.

Naturalmente, los estudios o investigaciones científicas de la educación, al igual que otros campos del conocimiento, han desarrollado diversos paradigmas tanto al interior de la teoría educativa en general –por ejemplo, estamos en la máxima popularidad del paradigma teórico constructivista--  de la misma manera que ha habido diversos paradigmas en el desarrollo de la investigación en educación, siendo el paradigma investigativo preferente el de los estudios cuantitativos, aunque en algunos países de América Latina se prefiere el paradigma de la investigación-acción.

Existen varios autores que se han referido a  la pugna existente entre estos dos paradigmas  Cook y Reichardt (1986) presentan el siguiente cuadro de desencuentros:

Paradigma Cuantitativo

Paradigma Cualitativo

  • Posee una concepción global positivista, Hipotético-deductivo,

  • Particularista,

  • Objetiva

  • Orientada a los resultados, y propia de las ciencias naturales.

  • Postula una concepción global fenomenológica, Inductiva,

  • Estructuralista,

  • Subjetiva

  • Orientada al proceso

  • Y propia de la  antropología social

De acuerdo a estos antecedentes  estamos en condiciones de conocer ambas formas como caminos válidos para  acceder y analizar los fenómenos de índole social. Sus disimilitudes son muchas y abarcan todos los campos de los fundamentos de las ciencias, vale decir que difieren en aspectos ontológicos, epistemológicos, lógicos y metodológicos.  A continuación puede examinar un conjunto de características de los dos paradigmas de base, en que se aprecian su principales diferencias:

CUADRO COMPARATIVO DE LOS PARADIGMAS EN LA INVESTIGACIÓN

PARADIGMA CUANTITATIVO

PARADIGMA CUALITATIVO

Surge de las Ciencias Naturales. La investigación cuantitativa recoge información empírica (de cosas o aspectos que se pueden contar, pesar o medir) objetiva y que por su naturaleza siempre arroja números como resultado.

Surge de las Ciencias Sociales, en particular de la Antropología. Este tipo de investigación recoge información de carácter subjetivo, es decir, que no se percibe  por los sentidos, como el cariño, la afición, los valores, aspectos culturales, etc. Por lo que sus resultados siempre se traducen en apreciaciones conceptuales (en ideas o conceptos), pero de la más alta precisión o fidelidad posible con la realidad investigada.

Abarca el fenómeno en tal forma que pueda cuantificarse. La selección de los participantes es aleatoria. La planificación de la investigación se hace en forma anticipada. 

Abarca el fenómenos culturales, que tienen que comprenderse, especialmente para explicar el sentido que tiene un fenómenos para quienes lo viven. La selección de los participantes es intencionada (no aleatoria). La planificación se hace en la marcha. 

La naturaleza de la información es traducida a números y termina con datos numéricos

Recoge cualidades, palabras, significados y sentidos, por medio de entrevistas, videos, grabaciones, guías de observación, etc. Esta investigación termina con datos de apreciaciones conceptuales

La relación sujeto-objeto de investigación es impersonal. Se mantiene una cierta distancia del objeto don el propósito de no sesgar los resultados. 

Relación sujeto-objeto de investigación: Hay una comunicación directa. Entre más cerca, se está más adentro y se capta mejor el fenómeno. La relación entre el investigador y el participante es personal, cercana. 

Enfasis en la descripción de “variables explicativas”, Solo en el método cuantitativo.

No se consideran variables de ese tipo.

Tipo de data: numérica y fácilmente analizable

Cualitativa, a menudo difícil de analizar.

Sus métodos más apropiados son: el Experimental, el Cuasiexperimental y el Correlacional. 

Sus métodos más apropiados son: el Etnográfico y el Histórico. 

Limitaciones: 1) Exagerado control de las variables, 2) Artificialidad de las situaciones a tal punto que se alejan de "retratar" lo que ocurre en la realidad. 

Limitaciones; 1) Por lo general tiene un carácter subjetivo la interpretación de la información, 2) Incapacidad para manipular variables independientes producto de la selección no aleatoria. 

Énfasis en confiabilidad:  Generalmente mucha

Énfasis en confiabilidad: Generalmente poca, puesto que se sabe que las observaciones difieren entre observadores y que son especificas de  una situación; sin embargo, se intenta evaluar diferencias entre observadores por la vía de la reflexibilidad y la triangulación.

Compromiso con la generalización: Generalmente mucho

Usualmente menos

Controla todas las variables extrañas a través de la aleatorización.  No, si es puramente una descripción; de otro modo, generalmente controla mucho.

Valida la información a través de la triangulación. Depende de las etapas de la investigación y el enfocamiento progresivo.

Preocupación relativa con la valides interna y externa. Las encuestas pueden ser más fuertes en términos de la valides de población y a lo mejor en valides ecológica (dependiendo en dónde, cómo y por quién se realizan las entrevistas).  Sin embargo, por necesidad, son más débiles que las investigaciones experimentales en valides interna: es decir, en el control de hipótesis rivales que pudieran explicar los hallazgos para un contexto particular de investigación; aun así, ‘la ventajas de los experimentos sobre la encuesta en permitir mejor control son solo relativos, no absolutos.

Una de las fortalezas de la investigación etnográfica (cualitativa) es el énfasis en el naturalismo, el proceso y el holismo; esto provee las bases para una mayor valides ecológica (generalizaciones sobre otros lugares, etc.): es menos preocupado por la valides de la población.  A través de su compromiso con la comprensión y múltiples perspectivas, también se preocupa por la valides interna en situaciones donde la hipótesis exploratoria alternativa tiene que ver con posibles interpretaciones diferentes de los actores que participan en el estudio.

Énfasis en la profundidad de conocimiento del lugar y contexto:   generalmente poco

En gran medida.

Fortalezas particulares que conducen a la generalización.

alta valides de constructo

alta confiabilidad

alta valides de población.

  • Alta valides ecológica *

  • alta inclusividad *

(*indica puntos fuertes)

Tipos de investigación para la que es más apropiada

De gran escala

Para establecer asociación estadística entre variables.

En resultados obtenidos por otros métodos, en grandes muestras representativas, permite valides cruzada.

Inicial en trabajos exploratorios de pequeña escala, para descubrir áreas que valga la pena investigar por otros métodos.

En contextos naturales, validación cruzada en resultados sostenidos por otros métodos.

Investigaciones de fenómenos sociales relativamente desconocidos en detalle y en sus contextos naturales para desarrollar teorías que puedan ser posteriormente validados por otros métodos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5.1. La Superación del Conflicto

Actualmente existen varios autores trabajando para resolver este dilema cualitativo-cuantitativo, proponiendo alternativas de  complementariedad  o equilibrio entre estos dos modelos. Martín (1991), agrupa las posturas que defienden este equilibrio.

Se presentan tres elementos que confirman el postulado de Reichardt, ellos son:

  • Objetivos múltiples, una  buena investigación debe interesarse tanto por el proceso(cualitativa) como por el resultado(cuantitativo),  cuidando   comprobar , valorar, conocer y explicar, para lo cuál necesariamente requerirá de técnicas cualitativas y cuantitativas.

  • Vigorización reciproca, Un ejemplo de ello es cuando a raíz de una investigación cuantitativa se  presentan hallazgos que motivan al investigador a profundizar cualitativamente dichos fenómenos que no le hubiesen llamado la atención si el estudio estadístico no se hubiera realizado. Esto no quiere decir que ambos modelos sean sencillos de combinar pero que al poder hacerlo presentan  hallazgos mas completos e interesantes para el investigador.

  • Triangulación, El uso de ambos métodos facilita en ocasiones  la corrección de errores que se encuentran presentes en los métodos de investigación, el hecho de que ambos modelos por separado empleen procedimientos para garantizar la rigurosidad de su investigación,  permite que al unirlos aumenten las probabilidades de disminuir los sesgos que aparecen en los estudios.

5.2.  La Complementariedad de modelos

Filstead (1998) señala que los métodos cualitativos proporcionan una base para entender el significado sustantivo de las relaciones  estadísticas que se descubren. Esta base fenomenológica para el conocimiento resulta esencial  para el proceso de investigación educacional.

Reichardt, (1998)  propone complementar ambos modelos de acercamiento a la realidad, señala que ambos métodos pueden “vigorizarse mutuamente  brindando percepciones que ninguno de los dos modelos podría conseguir por separado”.

Todos estos elementos nos llevan a pensar que la elección de un método de investigación depende en gran parte de las exigencias de la situación, y no necesariamente del paradigma que “teóricamente”  representa nuestra forma de comprensión del mundo.

Cook y Reichardt (1998) hacen un análisis de la posible complementariedad de ambos paradigmas,  considerando elementos tales como:

  • Positivismo lógico y Fenomenología. El investigador que sigue  el paradigma cuantitativo no necesariamente debe ser un positivista, así como  aquel que usa el método cualitativo no necesariamente milita en la fenomenología

  • Observación naturalista y medición controlada,  no necesariamente deben ser polares puesto que la investigación cualitativa también puede ser penetrantes y rigurosos.

  • Objetivo y Subjetivo, no podemos identificar lo objetivo con lo cuantitativo, y lo subjetivo con lo cualitativo pues los hechos se inspiran en la teoría de lo que se desprende cierta subjetividad, y además la objetividad siempre está sujeta a apreciaciones personales.

  • Aislamiento y Participación, el investigador cuantitativo realmente no se aisla de los datos, pues es él mismo quien manipula las variables, realiza sus propios experimentos o acude directamente al campo a  cautelar la recolección de los datos.

  • Verificación y Descubrimiento, no necesariamente los procedimientos cualitativos son  exploratorios e inductivos y  los cuantitativos son confirmatorios y deductivos., pues los métodos cualitativos no sólo pueden ser empleados para descubrir las preguntas interesantes de formular sino también pueden ser empleadas para responderlas. Por tanto no existe tal exclusividad entre verificación y descubrimiento.

  • Proceso y  Resultado. En ocasiones es muy valioso para una prueba de hipótesis conocer algunos elementos del proceso porque ayudaría a descartar algunas de las hipótesis alternativas.

  • Fiabilidad y Validez, ni la fiabilidad ni la validez son atributos inherentes a un instrumento de medición.  Hay ocasiones en que el ojo y el oído humano constituyen el instrumento mas preciso y significativo, mientras que en otros casos un instrumento mas cuantitativo sería más válido y más fiable.

  • Casos aislados y Generalización , los estudios cualitativos no tienen porque limitarse a casos aislados,  Rist (1979) por ejemplo da cuenta de un estudio etnográfico en el que se examinaron sesenta lugares distintos para estar en condiciones de generalizar, además la generalización  no es exclusiva de los métodos cuantitativos (Cronbach, 1978).

  • Particularistas y Holistas,  un investigador puede estudiar una conducta o situación particular, usando tanto un método cualitativo como uno cuantitativo, y viceversa, por lo que no se pude establecer una clara diferencia.

  • Estabilidad y Cambio,  ninguna estrategia de valoración supone una realidad fija e inmutable, los procedimientos cuantitativos  contemplan  estrategias en que se miden  los cambios naturales de un determinado fenómeno.

  • Todos estos elementos nos llevan a pensar que la elección de un método de investigación depende en gran parte de las exigencias de la situación, y no necesariamente del paradigma que “teóricamente”  representa nuestra forma de comprensión del mundo.

 


[1]  R. Sierra Bravo, CIENCIAS SOCIALES, EPISTEMOLOGÍA, LÓGICA Y METODOLOGÍA, Paraninfo, 1983, Pág. 35.

[2]  R. Sierra Bravo, citado, Pág. 36

[3] Los dos párrafos siguientes tomados de Gonzalo Valenzuela, La Problemática del Conocer, Universidad Arturo Prat, CECAD, 2004, Pág. 67.

[4] Guillermo Briones, La investigación Social y Educativa, Secab, Colombia, 1992, Págs 25-27.

[5] Briones 1, Pág. 25.

[6] Precisamente la palabra método deriva del griego y significa literalmente camino para llegar a un resultado

[7] La mayoría de estos métodos deben considerarse, en propiedad, como modelos o diseños típicos de investigación.

 

 

 Preguntas de autoevaluación

¿Qué clase de conocimiento es el que maneja y representa el Ingeniero en Informática?

¿Qué clase de conocimiento es el que se maneja o adquiere en una investigación para un proyecto de informática?

¿Cómo explica Ud. Cada uno de los tipos de conocimientos existentes?

¿Qué es una investigación?

¿Por qué necesita investigar? ¿Acaso no confía Ud. en su propia apreciación de la situación en que realizará su proyecto informático?

¿Cuáles son las características más importantes de la investigación de carácter científico?

¿Cuáles  son los métodos de investigación conocidos y cuáles son sus características principales?