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NOTAS BREVES SOBRE EL DINERO

"ME COSTÓ UN OJO DE LA CARA"

La primera persona que utilizó esta expresión fue el conquistador Diego de Almagro que perdió un ojo en el asedio a una fortaleza inca. Al presentarse ante Carlos I se lamentó que "El negocio de defender los intereses de la corona le había costado un ojo de la cara". Tanto insistió en este hecho que pronto esta frase se difundió entre los soldados en referencia a algo peligroso o complejo, llegando así hasta nuestros días. 

 

EL ORIGEN DEL DOLLAR

El origen de palabra Dólar (unidad monetaria de EEUU entre otros países) es bastante extraño. Al parecer proviene del alemán, luego el español hasta llegar al inglés. A comienzos del siglo XVI, por orden de Carlos I de España (y V del Sacro Imperio) se acuñaron en España unas monedas de plata que tenían el mismo valor que monedas alemanas llamadas Thaler. A las españolas las llamaron Táleros (el real de a 8). Un siglo más tarde comenzaron a circular en América del Norte unas monedas similares, llamadas Spanish Dollars por trascripción fonética (talers).  En estas monedas aparecían las columnas de Hércules (símbolo del estrecho de Gibraltar) con unas cintas y la leyenda Plus Ultra (mas allá) que, abreviadas por el uso y el tiempo, se convirtieron en el actual signo $.

 

LOS TRES CAMBIOS DE LA FORMA DEL DINERO

Según Jack Weatherford, el dinero ha pasado en el pasado y esta pasando hoy, por tres grandes mutaciones, "revolucionarias", dice este autor. "La primera se inició con la invención de la moneda en Lidia, cerca de tres mil años atrás, y redundó en el primer sistema de mercados libres y abiertos.  La invención y difusión de las monedas y el mercado asociado a ellas creó un nuevo sistema cultural: el de las civilizaciones clásicas del Mediterráneo.  El nuevo sistema monetario y de mercado se difundió a todo el mundo conocido y poco a poco arrasó con los grande imperios tributarios de la historia.

La segunda generación del dinero dominó desde los albores del Renacimiento y a través de la revolución industrial, y redundó en la creación del sistema capitalista identificado con el mundo moderno.  Se originó en los bancos de Italia y terminó por crear el sistema de los banco nacionales y el papel moneda que éstos emitían para que se lo utilizara diariamente en el comercio.  La invención de la banca y el sistema del papel moneda acabó con el feudalismo, alteró las bases de la organización social, haciéndolas orbitar desde los título hereditarios a la posesión de dinero, e hizo derivar la base del poder económico desde la propiedad de la tierra a la de acciones, valores bursátiles y corporaciones.

Cada uno de los dos tipos iniciales de dinero engendró su propia cultura, de carácter único, que difería significativamente de las precedentes.  Y ahora, en los albores del siglo veintiuno, el mundo está ingresando en la tercera fase de su historia monetaria: la era del dinero electrónico producirá cambios tan radicales y de tan largo alcance en la sociedad como los que las dos revoluciones monetarias precedentes provocaron. El nuevo dinero engendrará cambios profundos en los sistemas políticos, en la configuración de empresas comerciales y en la estructura de clases. El dinero virtual promete brindarnos su propia versión de la civilización, la que será tan distinta del mundo moderno como lo es de ese otro mundo en que habitaban los aztecas y los vikingos". Jack Weatherford, La historia del dinero. De la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1998, Pág. 17. 

 

RICO COMO UN CRESO

Creso ascendió al trono lidio de Anatolia (actual Turquía) en el 560 a.C. y gobernó un reino que ya era muy rico.  Sus antepasados habían dejado una base económica muy firme para el bienestar del reino, fabricando algunos de los mejores perfumes y cosméticos del mundo antiguo; con todo, por sí solas esas mercancías hubieran sido incapaces de incrementar la riqueza de Creso a los niveles que el mito le atribuye.  Para ello se sirvió de otra invención de sus antepasados: las monedas, una nueva y revolucionaria forma de dinero.

En rigor, la moneda no se comenzó a utilizar hasta que surgió en Lidia, aunque se encuentre elementos parecidos en Mesopotamia, China y Egipto. el acuñamiento de las primeras monedas ocurrió entre el 640 y el 630 a.C.  El genio de las monedas lidias consistió en reconocer la necesidad de lingotes muy pequeños y fácilmente transportables, equivalentes a no más de unos pocos días de labor o una pequeña fracción de una cosecha. Al confeccionar esos lingotes más reducidos, de un tamaño y peso estándar, y al imprimir en ellos un emblema que indicaba su valor incluso a los analfabetos, los reyes de Lidia ampliaron exponencialmente las posibilidades de cualquier empresa comercial.  Las primeras monedas que confeccionaron fueron de electro, una aleación de oro y plata de color ámbar que se da en la naturaleza. convertían el electro en fichas ovaladas, varias veces más gruesas que las monedas actuales o equivalentes en tamaño al tercio superior de un dedo pulgar adulto. Para garantizar su autenticidad el rey hacía estampar en cada uno de ellas su emblema, una cabeza de león. el proceso de estampar el sello aplanaba las unidades, iniciando de ese modo su transición desde un trocito ovalado a una moneda plana y circular como las actuales. Jack Weatherford, La historia del dinero. De la pieda arenisca al ciberespacio. Editorial Andres Bello, Santiago de Chile, 1998, Págs. 56-57.