Ruth Benedict: “El Hombre y La Cultura”

Síntesis del libro de Ruth Benedict: "El hombre y la cultura".
http://www.geocities.com/gabylago99/benedict.html

(Recogido: 5/2004. Desapareció cuando Yahoo nos dejó sin las páginas gratis)

INTRODUCCIÓN

 El método evolutivo ha precedido al análisis de culturas locales independientes, (análisis intensivo de las culturas) reconstruyendo las conexiones históricas, basadas en los estudios de la distribución de rasgos especiales y complementadas con las comprobaciones arqueológicas. Éstos últimos ven a cada cultura como una unidad singular y como un problema histórico individual. Bajo su influencia se estimuló la colección de hechos relacionados con las formas culturales, como vida social, económica, etc. Resultó difícil hallar un lazo unificador. 
Con estos nuevos enfoques difícilmente se podía entender un rasgo si se lo sacaba de su marco general. El deseo era captar el sentido de una cultura como un conjunto. Comprender al individuo viviendo en su cultura, y a la cultura como vivida por individuos. Este interés por proble-mas sociopsicológicos no se opone al criterio histórico sino que revela procesos dinámicos que actuaron en cambios culturales. Apunta hacia una comprensión de la relación individuo y cultura. Esto requiere penetración profunda en el genio de la cultura, conocimientos de las actitudes que dominan la conducta individual y del grupo. Benedict llama configuración a este genio. (La introducción es de Franz Boas).
 Los tres pueblos que toma para basar su análisis son los Zuñi, la cultura Pueblo y la costa noroeste.

LA CIENCIA DE LA COSTUMBRE.

El objeto de la antropología es atender el modo en que las culturas cambian y se diferencian, las formas a través de las cuales se expresan y la manera en que la costumbre de los pueblos accionan en las vidas de los individuos que los componen.
La costumbre tradicional es una masa de conducta detallada. Es primordial el papel predominante que la costumbre desempeña en la experiencia y en la creencia, y las muy grandes variedades en que se puede manifestar.
La historia de la vida de un individuo es una acomodación a las normas y pautas tradicional-mente transmitidas en su comunidad. Las costumbres modelan su experiencia y su conducta. 
Hasta que entendamos sus leyes y variedades permanecerán ininteligibles los principales hechos complejos de la vida humana. El estudio de la costumbre fue emprendido tardíamente por diversas razones, entre ellas nombra al hecho de considerar a nuestra costumbre como la Costumbre y al hecho de que considerar que existan otras configuraciones sociales donde los factores puedan estar diversamente dispuestos, no considera el acondicionamiento cultural. Ve el rasgo que estudia y proyecta sus manifestaciones como absolutas. No comprendemos la relatividad de los hábitos culturales.
El prejuicio de raza está presente la civilización occidental y la antropología ofrece dos respues-tas:
1) La primera se refiere a la naturaleza de la cultura. Ningún aspecto de la organización tribal, lenguaje, etc, está contenido en la célula germinal. Prueba de ello son que tanto personas como pueblos enteros pueden aprender otras costumbres. En el hombre no está prefijada la constitución de variedad particular de ninguna conducta. La cultura no es un complejo transmitido culturalmente.
2) La segunda respuesta hace referencia a la naturaleza de la herencia. Las razas, la herencia racial no existe. Tal categoría es otra versión de lo que se denomina grupo de adentro y de afuera. No se refiere a una real homogeneidad biológica del primero. Lo que realmente ata a los hombres es su cultura, las ideas y las normas que comparten.
El objetivo del libro es el conocimiento de las formas culturales. Gracias a una amplia selección de posibles formas humanas podemos diferenciar entre las adaptaciones humanas que son condicionadas culturalmente y las que son comunes a la humanidad. Estudia esto en las culturas primitivas por las siguientes ventajas: están menos relacionadas con la cultura occidental y con otras, la tradición cultural es más simple, es posible estimar la interrelación de rasgos. No se puede decir que alguna de las costumbres sea la original o antigua. Sin embargo menciona que existen rasgos universales como el animismo, las restricciones exogámicas sobre el matrimonio. Estas se han hecho automáticas en la conducta. El estudio de estas culturas primitivas nos permite comprender cuales son conductas específicas y cuales son generales a la humanidad. Destaca la comprensión de la conducta socialmente condicionada.

LA DIVERSIDAD DE CULTURAS.

Ocurre en la vida cultural lo mismo que en el lenguaje; la selección es la primera necesidad. De un número enorme de sonidos cada lengua hace sus propias selecciones.
Su identidad como cultura depende de la selección de algunos segmentos de todos los posibles intereses, ya sea ciclo de edades, ambiente o actividades. Siempre se realiza esta selección en sus instituciones culturales. Algunos ejemplos que nombra son la adolescencia, la muerte y la vida futura. En el caso de la pubertad lo que condiciona la ceremonia no es una pubertad biológica, sino lo que la calidad de adulto significa para ella, por ejemplo en la parte central de Norteamérica significa milicia. La adolescencia puede pasar culturalmente sin ceremonias y puede carecer de importancia en la vida emocional del joven y en la actitud del resto, por ejemplo en Samoa. 
La milicia es otro tema social que puede o no ser utilizado en una cultura. La guerra es un rasgo social. Si justificamos la guerra es sólo porque todos los pueblos justifican sus rasgos, no porque la guerra pueda afrontar el examen objetivo de sus méritos.
Las instituciones que las culturas humanas construyen no responden al impulso original. Ejemplo la guerra no es la expresión del instinto de pugnacidad. 
La diversidad de la cultura es debida a un complejo entrelazamiento de rasgos culturales. La forma final de cualquier institución tradicional va mucho más lejos que el impulso humano original. Esta forma final depende del modo en que el rasgo se ha ligado con otros rasgos de diferentes campos de la experiencia. Por ejemplo puede estar ligado en una cultura a lo religio-so y en otra a lo económico. Por lo tanto, la naturaleza del rasgo será completamente diferente en las diversas zonas, según los elementos con los que se ha combinado.
En el caso del complejo de visión, no es él solamente el que recibe un carácter diferente en distintas regiones, según se entrelace con los ritos de pubertad o con la organización de clanes. Las ceremonias de adolescencia y la organización social están igualmente coloreadas por el entretejido de la búsqueda de la visión. La interacción es mutua. Cada rasgo se modifica en la unión con los otros. Debemos reconocer los diversos componentes reconstruidos en el rasgo resultante. La diversidad de combinaciones es interminable.

LA INTEGRACIÓN DE LA CULTURA.

La significación de la conducta cultural tiende a ser integrada. Una cultura, como un individuo, es una pauta más o menos coherente de pensamiento y acción. Podemos comprender las formas que los distintos actos toman comprendiendo primero las principales fuentes emocionales e intelectuales de esa sociedad. Las culturas son más que las sumas de sus rasgos. La integración de las culturas en un todo, resultado de un único ordenamiento y una única interrelación de sus par-tes.
Toda la conducta diversa es definida en patrones coherentes de acuerdo con reglas inconscientes de elección que se desenvuelven dentro de la cultura. Así las culturas son adquisiciones de conducta integrada. La antropología debe estudiar esta cultura entendida como conjuntos articulados y no sólo los rasgos aislados. La única manera de comprender los procesos culturales, conocer la significación de un detalle dado de conducta consiste en ponerlo en relación con el fondo de los motivos, emociones y valores instituidos en esa cultura. Se trata de estudiar la cultura viviente.
La importancia del estudio de la configuración del conjunto en oposición al análisis de sus partes se acentúa en los otros campos de la ciencia. Por ejemplo en psicología se critican los estudios atomísticos y se reemplazan por la investigación de la configuración de la personalidad. La psicología de la Gestalt (configuración) es un ejemplo. Esta importancia de la configuración y de la integración fue subrayada también por Wilhelm Dilthey en las ciencias sociales. Spengler, también dentro de esta concepción, quien postula que las configuraciones culturales tienen, como un organismo, un lapso de vida. Realiza una analogía con el ciclo de vida. Analiza dos configuraciones opuestas dentro de la civilización occidental. Distingue dos grandes ideas de destino: la apolínea, del mundo clásico y la faústica, del mundo moderno. El hombre apolíneo concebía su alma como un cosmos ordenado. El faústico ve el conflicto como la esencia de su existencia. Ambas son interpretaciones opuestas de la existencia, y los valores que surgen en una son extraños y triviales en la otra.
Existen configuraciones culturales fundamentales y distintivas que modelan la existencia y condicionan los pensamientos y emociones del individuo que participan en esas culturas. Se forma la pauta de hábitos del individuo bajo la influencia de la costumbre tradicional.

LA NATURALEZA DE LA SOCIEDAD.

Cada una de las tres culturas descriptas tiene ciertos fines a los que está dirigida su conducta y a los que tienden sus instituciones. Como conjunto difieren en sus rasgos pero sobre todo porque están orientadas en direcciones diversas. Los medios y los fines de una sociedad no pueden ser juzgados en términos de los de la otra, porque son inconmensurables.
En algunas culturas, ciertos órdenes sociales no subordinan las actividades a una motivación directriz. Esta falta de integración parece ser tan característica de ciertas culturas como la extrema integración lo es de otras. Ello no es debido en todas partes a las mismas circunstancias. Un ejemplo es el caso de las tribus del interior de la Columbia Británica en las cuales cada actividad está aislada. Cada una forma por sí misma un complejo y sus fines y motivaciones son propios. Ninguna expresión psicológica característica aparece como dominante en la cultura en conjunto.
No siempre es posible distinguir la falta de integración cultural de esta clase de otra debida a la exposición a influencias contradictorias. Ésta última suele ocurrir en las fronteras de áreas culturales bien definidas. A veces remodelan el material inarmónico dentro de una nueva armonía, logrando un resultado totalmente distinto. Circunstancias históricas distintas son en otros casos los responsables de la falta de integración, como es el caso de la tribu que se abre camino por entre sus compañeras y toma posición en una región de civilización diferente. La misma situación sucede cuando una tribu con gran prestigio o gran número de miembros es capaz de introducir cambios mayores en una zona a la que acaba de llegar. Ejemplifica con los Kwakiutl, en los cuales ciertos rasgos con reflejo de conflictos específicos entre las configuraciones viejas y nuevas.
Muchas veces la naturaleza de la integración es difícil de ser percibida y parece que la cultura está desorientada.
La integración de la cultura tiene importantes consecuencias sociológicas y abarca varias cuestiones discutidas en sociología y psicología. La primera es la controversia acerca de si la sociedad es o no un organismo. Se ha argumentado que la sociedad no puede ser algo por encima y sobre las mentes de los individuos que la componen. Otra cuestión es que las leyes de la psicología individual son inadecuadas para explicar hechos. Para la autora los fenómenos de grupo deben ser estudiados junto con la psicología individual. También la historia cumple un papel importante ya que l
as costumbres pasan en el tiempo por la criba de la aceptación social. Por eso cualquier interpretación configuracional es una exposición en términos de la psicología individual pero también dependiendo de la historia. 
El planteo anterior nos lleva a la disputa acerca de las bases biológicas de los fenómenos sociales. Se ha sostenido que los rasgos son transmitidos biológicamente y no culturalmente seleccionados. Las bases biológicas de la conducta cultural carecen de importancia. Los históricos son los dinámicos.
Si estudiamos la conducta humana, tenemos que comprender las instituciones, porque la conducta tomará las formas sugeridas por estas instituciones. Toda cultura emplea un cierto con-junto de rasgos culturales seleccionados. La selección es el primer requisito. 
Las configuraciones no son tipos. Cada uno es una caracterización única y empírica.
Habla de la importancia de tener en cuenta los hechos de difusión para comprender la integración de la cultural.
Cada rasgo (ejemplo matrimonio) es empleado por cada sociedad para expresar propósitos característicos, no es posible hablar del propósito del matrimonio en general. Cualquier ocasión del ambiente o del ciclo de vida puede ser empleada por una sociedad para expresar sus intenciones culturales. Desde este punto de vista, la unidad sociológica significativa no es la institución (ejemplo el matrimonio) sino la configuración cultural.
El problema del valor social está íntimamente implicado en el hecho de la diferente modelación de las culturas.

 EL INDIVIDUO Y LA PAUTA DE LA CULTURA.

No hay antagonismo entre el papel de la sociedad y el del individuo. La conducta individual ejemplifica las motivaciones de la cultura. La cultura de una sociedad proporciona la materia prima de la que el individuo hace su vida. La sociedad no es separable de los individuos que la componen. Individuo y sociedad son interdependientes. Esta relación es tan estrecha que no es posible estudiar modelos de cultura sin considerar su relación con la psicología individual. Muchos hombres son conformados según la cultura debido a su enorme maleabilidad. Son fa-vorecidos y afortunados aquellos individuos cuyas potencialidades coinciden más estrecha-mente con el tipo de conducta elegido por su sociedad. En cualquier grupo de individuos podemos reconocer aquellos que ante la frustración y la aflicción responden a su modalidad: vengándose, ignorándola, castigando una víctima, etc. En nuestra sociedad algunos son reconocidos como caminos malos y otros como buenos. Son favorecidos los individuos cuyas respuestas congenian con la conducta que caracteriza una sociedad, así están desorientados aquellos cuyas respuestas congénitas caen en el sector del arco de conducta que no es adoptado por la cultura. Estos anormales no pueden esperar que les presten sostén sus instituciones. Este es el dilema de los individuos cuyos impulsos congénitos no tienen justificación en las instituciones de su cultura. Por ejemplo la cultura occidental considera al homosexual como anormal. Sin embargo en algunas sociedades han sido aclamados, por ejemplo la República de Platón es prueba del estado honorable de la homosexualidad. 
Hace mención de pautas para superara esta inadecuación. Una sería aprendiendo a conocer que sus sufrimiento se debe a falta de sostén de una conducta tradicional y educarse gradualmente para aceptar su grado de diversidad. Puede aprender a manejar su desviación.
También se refiere a un tipo de individuos cuyas frustraciones son reflejo de su incapacidad por alcanzar ciertos fines. Hay una implicación cultural, según que el fin tradicional sea accesible a gran número o a muy pocos; y en la medida en que el éxito sea obsesionante y limitado a unos pocos, un número más y más grande estará expuesto a las extremas consecuencias de la inadaptación J. 
Normalidad es definida clínicamente como la capacidad para actuar adecuadamente a su sociedad. En relación a esto último habla de otro grupo de anormales: los que representan el extremo desarrollo del tipo cultural local. Ejemplo en nuestra sociedad egoístas y arrogantes desenfrenados hombres de negocio. No están descritos en los manuales de psiquiatría porque están sostenidos por nuestra civilización.

Síntesis del libro de Ruth Benedict: "El hombre y la cultura".