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Ruth Benedict: “El Hombre y La
Cultura”
Síntesis del libro de Ruth Benedict: "El hombre y la
cultura". (Recogido: 5/2004. Desapareció cuando Yahoo nos dejó sin las páginas gratis) |
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INTRODUCCIÓN
El
método evolutivo ha precedido al análisis de culturas locales independientes,
(análisis intensivo de las culturas) reconstruyendo las conexiones históricas,
basadas en los estudios de la distribución de rasgos especiales y
complementadas con las comprobaciones arqueológicas. Éstos últimos ven a cada
cultura como una unidad singular y como un problema histórico individual. Bajo
su influencia se estimuló la colección de hechos relacionados con las formas
culturales, como vida social, económica, etc. Resultó difícil hallar un lazo
unificador.
Con estos nuevos enfoques difícilmente se podía entender un rasgo si se lo
sacaba de su marco general. El deseo era captar el sentido de una cultura como
un conjunto. Comprender al individuo viviendo en su cultura, y a la cultura como
vivida por individuos. Este interés por proble-mas sociopsicológicos no se
opone al criterio histórico sino que revela procesos dinámicos que actuaron en
cambios culturales. Apunta hacia una comprensión de la relación individuo y
cultura. Esto requiere penetración profunda en el genio de la cultura,
conocimientos de las actitudes que dominan la conducta individual y del grupo.
Benedict llama configuración a este genio. (La introducción es de Franz Boas).
Los tres pueblos que toma para basar su análisis son los Zuñi, la
cultura Pueblo y la costa noroeste.
LA CIENCIA DE LA COSTUMBRE.
El
objeto de la antropología es atender el modo en que las culturas cambian y se
diferencian, las formas a través de las cuales se expresan y la manera en que
la costumbre de los pueblos accionan en las vidas de los individuos que los
componen.
La costumbre tradicional es una masa de conducta detallada. Es primordial el
papel predominante que la costumbre desempeña en la experiencia y en la
creencia, y las muy grandes variedades en que se puede manifestar.
La historia de la vida de un individuo es una acomodación a las normas y pautas
tradicional-mente transmitidas en su comunidad. Las costumbres modelan su
experiencia y su conducta.
Hasta que entendamos sus leyes y variedades permanecerán ininteligibles los
principales hechos complejos de la vida humana. El estudio de la costumbre fue
emprendido tardíamente por diversas razones, entre ellas nombra al hecho de
considerar a nuestra costumbre como la Costumbre y al hecho de que considerar
que existan otras configuraciones sociales donde los factores puedan estar
diversamente dispuestos, no considera el acondicionamiento cultural. Ve el rasgo
que estudia y proyecta sus manifestaciones como absolutas. No comprendemos la
relatividad de los hábitos culturales.
El prejuicio de raza está presente la civilización occidental y la antropología
ofrece dos respues-tas:
1) La primera se refiere a la naturaleza de la cultura. Ningún aspecto de la
organización tribal, lenguaje, etc, está contenido en la célula germinal.
Prueba de ello son que tanto personas como pueblos enteros pueden aprender otras
costumbres. En el hombre no está prefijada la constitución de variedad
particular de ninguna conducta. La cultura no es un complejo transmitido
culturalmente.
2) La segunda respuesta hace referencia a la naturaleza de la herencia. Las
razas, la herencia racial no existe. Tal categoría es otra versión de lo que
se denomina grupo de adentro y de afuera. No se refiere a una real homogeneidad
biológica del primero. Lo que realmente ata a los hombres es su cultura, las
ideas y las normas que comparten.
El objetivo del libro es el conocimiento de las formas culturales. Gracias a una
amplia selección de posibles formas humanas podemos diferenciar entre las
adaptaciones humanas que son condicionadas culturalmente y las que son comunes a
la humanidad. Estudia esto en las culturas primitivas por las siguientes
ventajas: están menos relacionadas con la cultura occidental y con otras, la
tradición cultural es más simple, es posible estimar la interrelación de
rasgos. No se puede decir que alguna de las costumbres sea la original o
antigua. Sin embargo menciona que existen rasgos universales como el animismo,
las restricciones exogámicas sobre el matrimonio. Estas se han hecho automáticas
en la conducta. El estudio de estas culturas primitivas nos permite comprender
cuales son conductas específicas y cuales son generales a la humanidad. Destaca
la comprensión de la conducta socialmente condicionada.
LA DIVERSIDAD DE CULTURAS.
Ocurre
en la vida cultural lo mismo que en el lenguaje; la selección es la primera
necesidad. De un número enorme de sonidos cada lengua hace sus propias
selecciones.
Su identidad como cultura depende de la selección de algunos segmentos de todos
los posibles intereses, ya sea ciclo de edades, ambiente o actividades. Siempre
se realiza esta selección en sus instituciones culturales. Algunos ejemplos que
nombra son la adolescencia, la muerte y la vida futura. En el caso de la
pubertad lo que condiciona la ceremonia no es una pubertad biológica, sino lo
que la calidad de adulto significa para ella, por ejemplo en la parte central de
Norteamérica significa milicia. La adolescencia puede pasar culturalmente sin
ceremonias y puede carecer de importancia en la vida emocional del joven y en la
actitud del resto, por ejemplo en Samoa.
La milicia es otro tema social que puede o no ser utilizado en una cultura. La
guerra es un rasgo social. Si justificamos la guerra es sólo porque todos los
pueblos justifican sus rasgos, no porque la guerra pueda afrontar el examen
objetivo de sus méritos.
Las instituciones que las culturas humanas construyen no responden al impulso
original. Ejemplo la guerra no es la expresión del instinto de pugnacidad.
La diversidad de la cultura es debida a un complejo entrelazamiento de rasgos
culturales. La forma final de cualquier institución tradicional va mucho más
lejos que el impulso humano original. Esta forma final depende del modo en que
el rasgo se ha ligado con otros rasgos de diferentes campos de la experiencia.
Por ejemplo puede estar ligado en una cultura a lo religio-so y en otra a lo
económico. Por lo tanto, la naturaleza del rasgo será completamente diferente
en las diversas zonas, según los elementos con los que se ha combinado.
En el caso del complejo de visión, no es él solamente el que recibe un carácter
diferente en distintas regiones, según se entrelace con los ritos de pubertad o
con la organización de clanes. Las ceremonias de adolescencia y la organización
social están igualmente coloreadas por el entretejido de la búsqueda de la
visión. La interacción es mutua. Cada rasgo se modifica en la unión con los
otros. Debemos reconocer los diversos componentes reconstruidos en el rasgo
resultante. La diversidad de combinaciones es interminable.
LA INTEGRACIÓN DE LA CULTURA.
La
significación de la conducta cultural tiende a ser integrada. Una cultura, como
un individuo, es una pauta más o menos coherente de pensamiento y acción.
Podemos comprender las formas que los distintos actos toman comprendiendo
primero las principales fuentes emocionales e intelectuales de esa sociedad. Las
culturas son más que las sumas de sus rasgos. La integración de las culturas
en un todo, resultado de un único ordenamiento y una única interrelación de
sus par-tes.
Toda la conducta diversa es definida en patrones coherentes de acuerdo con
reglas inconscientes de elección que se desenvuelven dentro de la cultura. Así
las culturas son adquisiciones de conducta integrada. La antropología debe
estudiar esta cultura entendida como conjuntos articulados y no sólo los rasgos
aislados. La única manera de comprender los procesos culturales, conocer la
significación de un detalle dado de conducta consiste en ponerlo en relación
con el fondo de los motivos, emociones y valores instituidos en esa cultura. Se
trata de estudiar la cultura viviente.
La importancia del estudio de la configuración del conjunto en oposición al análisis
de sus partes se acentúa en los otros campos de la ciencia. Por ejemplo en
psicología se critican los estudios atomísticos y se reemplazan por la
investigación de la configuración de la personalidad. La psicología de la
Gestalt (configuración) es un ejemplo. Esta importancia de la configuración y
de la integración fue subrayada también por Wilhelm Dilthey en las ciencias
sociales. Spengler, también dentro de esta concepción, quien postula que las
configuraciones culturales tienen, como un organismo, un lapso de vida. Realiza
una analogía con el ciclo de vida. Analiza dos configuraciones opuestas dentro
de la civilización occidental. Distingue dos grandes ideas de destino: la apolínea,
del mundo clásico y la faústica, del mundo moderno. El hombre apolíneo concebía
su alma como un cosmos ordenado. El faústico ve el conflicto como la esencia de
su existencia. Ambas son interpretaciones opuestas de la existencia, y los
valores que surgen en una son extraños y triviales en la otra.
Existen configuraciones culturales fundamentales y distintivas que modelan la
existencia y condicionan los pensamientos y emociones del individuo que
participan en esas culturas. Se forma la pauta de hábitos del individuo bajo la
influencia de la costumbre tradicional.
LA NATURALEZA DE LA SOCIEDAD.
Cada
una de las tres culturas descriptas tiene ciertos fines a los que está dirigida
su conducta y a los que tienden sus instituciones. Como conjunto difieren en sus
rasgos pero sobre todo porque están orientadas en direcciones diversas. Los
medios y los fines de una sociedad no pueden ser juzgados en términos de los de
la otra, porque son inconmensurables.
En algunas culturas, ciertos órdenes sociales no subordinan las actividades a
una motivación directriz. Esta falta de integración parece ser tan característica
de ciertas culturas como la extrema integración lo es de otras. Ello no es
debido en todas partes a las mismas circunstancias. Un ejemplo es el caso de las
tribus del interior de la Columbia Británica en las cuales cada actividad está
aislada. Cada una forma por sí misma un complejo y sus fines y motivaciones son
propios. Ninguna expresión psicológica característica aparece como dominante
en la cultura en conjunto.
No siempre es posible distinguir la falta de integración cultural de esta clase
de otra debida a la exposición a influencias contradictorias. Ésta última
suele ocurrir en las fronteras de áreas culturales bien definidas. A veces
remodelan el material inarmónico dentro de una nueva armonía, logrando un
resultado totalmente distinto. Circunstancias históricas distintas son en otros
casos los responsables de la falta de integración, como es el caso de la tribu
que se abre camino por entre sus compañeras y toma posición en una región de
civilización diferente. La misma situación sucede cuando una tribu con gran
prestigio o gran número de miembros es capaz de introducir cambios mayores en
una zona a la que acaba de llegar. Ejemplifica con los Kwakiutl, en los cuales
ciertos rasgos con reflejo de conflictos específicos entre las configuraciones
viejas y nuevas.
Muchas veces la naturaleza de la integración es difícil de ser percibida y
parece que la cultura está desorientada.
La integración de la cultura tiene importantes consecuencias sociológicas y
abarca varias cuestiones discutidas en sociología y psicología. La primera es
la controversia acerca de si la sociedad es o no un organismo. Se ha argumentado
que la sociedad no puede ser algo por encima y sobre las mentes de los
individuos que la componen. Otra cuestión es que las leyes de la psicología
individual son inadecuadas para explicar hechos. Para la autora los fenómenos
de grupo deben ser estudiados junto con la psicología individual. También la
historia cumple un papel importante ya que l
as costumbres pasan en el tiempo por la criba de la aceptación social. Por eso
cualquier interpretación configuracional es una exposición en términos de la
psicología individual pero también dependiendo de la historia.
El planteo anterior nos lleva a la disputa acerca de las bases biológicas de
los fenómenos sociales. Se ha sostenido que los rasgos son transmitidos biológicamente
y no culturalmente seleccionados. Las bases biológicas de la conducta cultural
carecen de importancia. Los históricos son los dinámicos.
Si estudiamos la conducta humana, tenemos que comprender las instituciones,
porque la conducta tomará las formas sugeridas por estas instituciones. Toda
cultura emplea un cierto con-junto de rasgos culturales seleccionados. La
selección es el primer requisito.
Las configuraciones no son tipos. Cada uno es una caracterización única y empírica.
Habla de la importancia de tener en cuenta los hechos de difusión para
comprender la integración de la cultural.
Cada rasgo (ejemplo matrimonio) es empleado por cada sociedad para expresar propósitos
característicos, no es posible hablar del propósito del matrimonio en general.
Cualquier ocasión del ambiente o del ciclo de vida puede ser empleada por una
sociedad para expresar sus intenciones culturales. Desde este punto de vista, la
unidad sociológica significativa no es la institución (ejemplo el matrimonio)
sino la configuración cultural.
El problema del valor social está íntimamente implicado en el hecho de la
diferente modelación de las culturas.
EL INDIVIDUO Y LA PAUTA DE
LA CULTURA.
No
hay antagonismo entre el papel de la sociedad y el del individuo. La conducta
individual ejemplifica las motivaciones de la cultura. La cultura de una
sociedad proporciona la materia prima de la que el individuo hace su vida. La
sociedad no es separable de los individuos que la componen. Individuo y sociedad
son interdependientes. Esta relación es tan estrecha que no es posible estudiar
modelos de cultura sin considerar su relación con la psicología individual.
Muchos hombres son conformados según la cultura debido a su enorme
maleabilidad. Son fa-vorecidos y afortunados aquellos individuos cuyas
potencialidades coinciden más estrecha-mente con el tipo de conducta elegido
por su sociedad. En cualquier grupo de individuos podemos reconocer aquellos que
ante la frustración y la aflicción responden a su modalidad: vengándose,
ignorándola, castigando una víctima, etc. En nuestra sociedad algunos son
reconocidos como caminos malos y otros como buenos. Son favorecidos los
individuos cuyas respuestas congenian con la conducta que caracteriza una
sociedad, así están desorientados aquellos cuyas respuestas congénitas caen
en el sector del arco de conducta que no es adoptado por la cultura. Estos
anormales no pueden esperar que les presten sostén sus instituciones. Este es
el dilema de los individuos cuyos impulsos congénitos no tienen justificación
en las instituciones de su cultura. Por ejemplo la cultura occidental considera
al homosexual como anormal. Sin embargo en algunas sociedades han sido
aclamados, por ejemplo la República de Platón es prueba del estado honorable
de la homosexualidad.
Hace mención de pautas para superara esta inadecuación. Una sería aprendiendo
a conocer que sus sufrimiento se debe a falta de sostén de una conducta
tradicional y educarse gradualmente para aceptar su grado de diversidad. Puede
aprender a manejar su desviación.
También se refiere a un tipo de individuos cuyas frustraciones son reflejo de
su incapacidad por alcanzar ciertos fines. Hay una implicación cultural, según
que el fin tradicional sea accesible a gran número o a muy pocos; y en la
medida en que el éxito sea obsesionante y limitado a unos pocos, un número más
y más grande estará expuesto a las extremas consecuencias de la inadaptación
J.
Normalidad es definida clínicamente como la capacidad para actuar adecuadamente
a su sociedad. En relación a esto último habla de otro grupo de anormales: los
que representan el extremo desarrollo del tipo cultural local. Ejemplo en
nuestra sociedad egoístas y arrogantes desenfrenados hombres de negocio. No están
descritos en los manuales de psiquiatría porque están sostenidos por nuestra
civilización.
Síntesis
del libro de Ruth Benedict: "El hombre y la cultura".